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Dos aniversarios y un espectáculo
Blanca Felipe • La Habana
Fotos: R. A. Hdez. y cortesía de la autora

Después de un año y cinco meses de trabajo el grupo Teatro La Proa estrena en junio del 2011 Mowgli el mordido por los lobos y completa una trilogía para un equipo de trabajo que se iniciara con ¡!!Cenicientaaaa!!! en el 2009, en el propio año Aventura con el televisor y ahora Mowgli… al encuentro de imprescindibles  de la literatura universal como Gianni Rodari y Rudyard Kipling. Tres clásicos llevados al teatro con las autorías de textos, diseños y puestas en escenas nuestras, bajo los presupuestos éticos y estéticos de quienes nos reconocemos deudores de grandes de la escena cubana e integramos La Proa, es decir, que la construimos con mucho amor, entrelazando habilidades y saberes: Erduyn Maza y Kenia Rodríguez, fundadores de la agrupación, la herencia de Lida Nicolaieva, Arneldy Cejas, René Fernández, Zenén Calero, Rubén Darío y Yacqueline Ramírez, y yo, que incluimos además las experiencias junto a Los Cuenteros y Félix Dardo. 

Nuestras motivaciones se convierten en objetivos comunes con una aptitud investigativa que moviliza nuestras aspiraciones de un decir propio. Nos interesan las búsquedas temáticas para el espectador de hoy, la autoestima del niño, el enfrentamiento ante la adversidad, tratamientos de miedos y necesidades de atención, presencias tabúes como la muerte y la violencia ligadas a ternuras y emociones sentidas. También soluciones escénicas, el grotesco y los recursos titiriteros, las experiencias e indagaciones de animación y trabajo actoral en general, así como de artesanías y diseños.  

Cada uno de nosotros tiene un hacer para ser contado pero hay en Mowgli el mordido por los lobos dos aniversarios cerrados, el de Arneldy Cejas por sus 20 años de vida artística y los 40 de Sara Miyares, actriz del Teatro de muñecos Okantomí, invitada al proceso de este espectáculo con la dramaturgia de Erduyn Maza, director general de Teatro La Proa y actor titiritero, la dirección artística, diseños y construcción de escenografía y muñecos e interpretación de Arneldy y junto a ellos la labor de nuestra actriz Kenia Rodríguez. Yo en la asesoría teatral y codirección de actores, mientras nuestro operador de sonido Carlos Prado en calidad de bailarín se implica en la coreografía junto con los diseños de luces de Tony Arocha como invitado. 

Pero hagamos historia desde estos dos aniversarios, con caminos de luces propias, pero con enlaces necesarios que hoy disfrutaremos al revisar estas vidas.

Sara Miyares, una huella

Sara Miyares es una de esas actrices imprescindibles de la escena cubana. Conocimiento y osadía para hacer aperturas de vida le han permitido florecer y estar siempre. Actriz de honda interpretación, de voz clara y musical y sobre todo de disciplina y perseverancia. 

Matancera y talentosa, absorbe los estudios de la Escuela Nacional de Arte y la escena versátil y tremenda de los años 60. Dice recordar de manera especial al teatro musical y las puestas en escena de los Hermanos Camejo en el Guiñol Nacional, no por gusto serían los caminos de su vida artística posterior. Con todas esas ganas llega a su Matanzas querida en medio del panorama de la llamada parametración y se entrega a los espacios culturales.  

Llega al Teatro Lírico en los 70 y se convierte en profesora de actuación e interpreta importantes papeles en pasajes de dramatización, se sumerge en estudios musicales y hasta dirige Bastián y Bastiana, de Mozart. Seguidamente llega al Dramático y asume personajes de repertorio cubano y universal como la Laurencia, de Fuenteovejuna, la Leonor, de José Jacinto Milanés y en Las Pericas, de Nicolás Dorr entre otros. Pero también se desempeña como Metodóloga Provincial de Teatro de Cultura Comunitaria y visita los municipios matanceros, apoyando el desenvolvimiento del teatro de aficionados. 

En 1979 Eddy Socorro funda el Teatro para niños y jóvenes de Matanzas donde antes estuviera el Castillito de los niños y el Guiñol de Matanzas fundado por los Camejo. Allí por donde pasaron las directrices artísticas de Rolando Arencibia, Nicolás Loreiro y René Fernández desde finales de 1963 propiciando una etapa ascendente, mayormente liderada por Fernández desde la dramaturgia y la escena, fragmentada luego en 1971 con la parametración que lo alejó de las tablas por toda una década.  

Así Eddy Socorro convoca a Sara en el año 1979 y ella presta se dispone hacer carrera en el teatro para niños que tiene una duración hasta la actualidad. Va al encuentro de Dora Alonso, Freddy Artiles y Villafañe, aunque los espectáculos tenían una fuerte orientación hacia el teatro de actores o en algunos casos la combinación con títeres, lo cierto es que se restableció una programación y por ende un público. En 1980 Socorro se va a La Habana y deja a la Miyares frente a la agrupación pero ya ella había cursado la Escuela de Teatro para la Infancia y la juventud —la llamada Escuela del Parque Lenin— donde incorpora conocimientos específicos. Zenén Calero había llegado al guiñol de la mano de Eddy y realiza el primer diseño para títeres bajo la dirección de Sarita, La leyenda del pájaro flauta, de Sara Jofre. Le continuaron otras como El caballito enano, de Dora Alonso, El hombrecito que escondió el sol y la luna, de Carlos José Reyes dirigido por Julio Codero y que Zenén recupera par la escena; pero en especial dejaron huellas La historia de una muñeca abandonada, de Sastre y La caperucita, de Modesto Centeno, esta última de gran popularidad. 

En 1982 se convierte en una de las principales impulsoras de que René volviera al teatro. Cuando regresa, Sara sostiene un repertorio y un entrenamiento que marcaría su vida como titiritera. Ella dice recordar esta etapa de manera intensa y asegura que René movió resortes, fibras muy profundas para descubrir el mundo del teatro para niños y el títere sobre todo. Los dos grandes amores de este tiempo son La zapatera prodigiosa, de Lorca y El gran festín, espectáculo con el que trabajó por primera vez lo folclórico, la pasión por la revelación de un mundo nuevo bajo la asesoría de Ángel Luis Serviá en Arará y los muñecos, de Zenén. 

Hacia finales del 83 regresa a La Habana e integra el Guiñol Nacional y comienza un período igualmente fecundo al encuentro de los directores: Ricardo Garal, Roberto Fernández, Raúl Guerra, Armando Morales, Ulises García y nuevamente Eddy Socorro. Una lista de autores y personajes, pero también premios y atenciones del público y la crítica especializada, que le valió entre otros la Distinción por la Cultura Nacional en el 2002. 


La bruja Clotilde

Al conversar con Sara dice guardar con gran cariño entre tantos la bruja Clotilde de Quico el niño que quería ser actor, dirigido por Raúl Guerra, el personaje de la Gata, en La gata que iba sola, un cuento rock de Perucho Camejo dirigido por su colega Eddy Socorro y la propuesta artística de Ulises García con La Cucarachita, de Abelardo Estorino junto con el actor Mario González donde cantaba en vivo siete canciones de Ernesto Lecuona, espectáculo que homenajeaba el centenario de este gran músico. Nuevamente en su enlace con la música, en el Guiñol Nacional —como antes con la Orquesta Sinfónica de Matanzas en los primeros años de vida artística cuando hizo Pedro y el lobo, de Prokofiev— junto con la Agrupación de Concierto giró por toda la Isla con la guitarrista concertista Teresa Madiedo con los espectáculos Platero y yo y El pequeño príncipe, de Juan Ramón Jiménez y Sant Exupery respectivamente en una especie de narración con música. 

En 1996 asume la presidencia de la ASSITEJ, pero desde el 1979 era activa en la organización como muestra de su compromiso con el movimiento. En mayo del 2007 integra Okantomí acunada por Pedro Valdés Piña —quien fuera maestro de sus primeros encuentros con el teatro para niños en 1979 en la Escuela del Parque Lenin— y la dirección artística de Martha Díaz Farré (Rirri) incluida así en varios espectáculos de los que destaca Juana la charlatana, de Juan Acosta y Lala y Lila se confiesan, de Humberto Arenal, puesta homenaje a este creador dirigida para adultos por Julio César Ramírez.  

Por otra parte, su relación con la televisión está en aventuras y programas infantiles como Sopa de palabras de donde naciera su vínculo con Teatro La Proa a la que cariñosamente le llama “encantadores de serpientes”. Así se incorpora en Mowgli…, una puesta fundamental para nuestra corta vida con un training complejo que Sara con 61 años asumió con la energía inusitada que la caracteriza. 

Transita hoy por Mowgli... pero dentro de muy poco estará por Teatro de Las Estaciones con Zenén y Rubén y un texto de Luis Enrique Valdés Duarte. Es que como diría el propio Rubén Darío en ocasión de una exposición homenaje que le hicieran en la galería El Retablo por sus 30 años de vida artística “Sarita Miyares ha estado siempre entre la experimentación y la tradición, la osadía y la belleza”. 

Artesano de la escena 

Arneldy Cejas tiene la naturaleza distintiva de un creador potencial, poseedor de una artesanía que despliega por diferentes vías para una identidad que da luz a su camino. Sin academia como base la asume entonces con trabajo y audacia dentro de la vanguardia del teatro para niños y de títeres cubanos, para transitar absorbiéndolo todo, dejando una huella por dondequiera que pase. 

Natural de Cabaiguán, Sancti Spíritus, comienza su vida artística en Matanzas dentro del movimiento de artistas aficionados haciendo radio, animación de galas y espectáculos desde la Brigada Artística Armando Bianchi que dirigía Carlos Telot. 

En abril de 1993, Zenén Calero lo selecciona a través de una convocatoria de pintor rotulista que lanzara el Teatro Papalote, de modo que así comienza Arneldy realizando carteles de promoción y attrezzando junto con Jacqueline Ramírez y los diseños de Calero. Año de gran efervescencia creativa en Papalote, de un núcleo fundacional contundente, tanto que al año siguiente nace el 1er. Taller Internacional Teatro de Títeres y se convierte en el evento teatral más importante del país, otra de las respuestas que los teatristas para niños dieron cuando en medio del período especial desaparecieron del Festival Nacional de Teatro de Camagüey sus propuestas artísticas. 


Con René Fernández

Así se sumerge Cejas en las ediciones manufacturadas de los textos de René Fernández y el Boletín La Mojiganga que identificó por años el Taller de Títeres, pero también como tramoyista y colaborando en montajes de exposiciones mientras continuaba trabajando en conducciones de espectáculos en cultura comunitaria. 

Recuerda El poeta y Platero como su primer atrezzo junto con Jacqueline, donde aprendió de tejidos, colores y texturas y ese entramado peculiar de la anatomía el títere que hasta hoy lo conducen, con los bocetos y las orientaciones de Zenén. Pero en diciembre del 93 René lo incorpora como actor en Divertimento Moderatto

En 1994 con el naciente grupo Teatro de Las Estaciones dirigido por Rubén Darío Salazar, pero aún desde Papalote, surge el payaso Pachuco creado por Freddy Maragotto, quien hacía los guiones de los primeros espectáculos y homenajes junto con Corazoncito de Caramelo, de Melva Ortega y el Fosforito, de Freddy. 

Así comienza a estar presente en los espectáculos de René y de Rubén y en 1997 se convierte en el primer payaso de La calle de los títeres, iniciativa de presencia comunitaria que ha identificado hasta hoy a Papalote. Desde aquí toma forma el Taller de jóvenes aprendices de René Fernández que daría membresía a Papalote, al que de inmediato se incorpora Cejas convirtiéndose luego en monitor de los talleres que por todo el país comienza a dar René. El texto de Jueguipayasos, de Fernández, se nutre de las propuestas de ejercicios que los actores hacían en los procesos del taller. Entonces Zenén diseña por primera vez para estos payasos unos trajes preciosos pero calurosos y así aparecen esos para sala y otros para la calle. Este texto sería publicado más tarde en junio de 2004 por Ediciones Vigía con los diseños de Arneldy, igual que Danilo y Dorotea en el 2006. También de esta experiencia de los talleres y la investigación en la payasada surge Circo de sueños, la trilogía Escalera de payasos y el evento Narices Rojas que desde el 2001 ocurre en Papalote como una vocación inequívoca de René de fundar. 

Rubén Darío en Estaciones escribe y concibe para la escena El guiñol de los Matamoros con la presencia de Cejas en los atrezzos y como actor titiritero. Con Pachuco también se vincula a La Peña de las maravillas, junto con Fara Madrigal.

En 1999 ocurre algo especial, la puesta en escena de Feo una versión de Fernández del Patico feo, de Andersen, un espectáculo que muestra el entrenamiento actoral y la prolijidad de René para dialogar con la escena, la textura espectacular de su dramaturgia es deudora de un devenir de experimentación expresada aquí en el uso de peleles de piso y un sentido espacial de desplazamientos y dinámicas tanto visual como sentida. Esta experiencia es un antecedente importante para lo que es hoy la puesta en escena de Mowgli el mordido por los lobos dirigido, diseñado, construido y animado por Cejas y confieso una presencia también en mí como espectadora avisada para el trabajo de codirección de actores con la mirada que desde afuera sostengo en complicidad con la de Arneldy. 

Cuenta Arneldy que Papalote y Matanzas fueron su escuela, los fuertes entrenamientos en las mañanas, los talleres de attrezzo en las tardes tomando infusiones y oyendo en la radio Juventud 2000; compartir con los actores y las puestas, absorber toda la sabiduría de tantos títulos: Al tercer día, el Perlimplín de Lorca, Circo de sueños, Los ibeyis y el diablo, Una cucarachita llamada Martina, Otra vez caperucita y el lobo, La cabeza intranquila, Danilo y Dorotea entre otros. 

Fue un aprendizaje muy intenso de lo que somos testigos en La Proa porque Arneldy lo aplica y lo menciona todo el tiempo. Se escucha ¡Ay, René! Eso quiere decir que las zapatillas después del trabajo hay que colocarlas a secar de una manera, que hay que acomodar los títeres como lo hace René para que quepan y no se estropeen, que hay que tener ojos en todas partes como dice René para poder animar bien. Cuando comienza el trabajo de taller de un espectáculo no se le puede interrumpir, se obsesiona y produce sin parar como si reviviera los espacios de Daoíz 83. 

Tanto que para el espectáculo Ensayando a Moliere diseña el programa y para el 5to. Taller Internacional de Títeres del 2002 tiene a su cargo los diseños del programa y el boletín La Mojiganga número 9. En el 2005 diseña el Pabellón Infantil de la Feria Internacional del Libro en Matanzas y asume la dirección artística de las galas de Narices Rojas en el Teatro Sauto, realiza en escuelas talleres de títeres con niños y labora como profesor de Teatro para niños en la Escuela de Instructores de Arte de Matanzas. 

Pero su trabajo también se calza con la televisión se inaugura TV Yumurí con el dramatizado Junto al candil y el infantil Soy feliz, este último bajo la dirección del Jesús del Castillo, unido a Fara Madrigal con su payasa Maravilla, artistas fundamentales de quienes se ha nutrido. Aquí interpreta el primer títere en la televisión matancera, la abeja Ulises como contraparte que dará lugar luego al Pepín del multipremiado programa de Chuchi, Barquito de papel, con diez años de existencia dentro del audiovisual cubano para niños. 

Hoy su labor se amplía con Entre amigos en los diseños, construcción y animación para el canal educativo, intermitencias en Sopa de palabras, los diseños y construcción de los trofeos de El elefante y la hormiga y la Abuela Pirulina de Despertar con Pelusín que dirigiera Julio Cordero. 

Desde el año 2007 integra Teatro La Proa lo que le ha permitido volcar toda lo aprendido, desde entonces es el diseñador y constructor de los muñecos y escenografías en los que cuenta Historia de burros, el clásico de René Fernández en unipersonal del propio Cejas, Los tres pelos de oro del diablo, sin estrenar, Show de estrellas, o muñecos que se insertan en Aires de fiesta espectáculo de payasos ahora con Pepín junto con Pirulete, de Erduyn Maza y Clavelina de Kenia Rodríguez; y por supuesto las direcciones artísticas de ¡!!Cenicientaaaa!!!, de mi autoría, Aventura con el televisor, de Erduyn y mía y Mowgli el mordido por lobos con dramaturgia de Erduyn Maza. En estas dos últimas, Cejas simultanea con la animación de personajes. 

Hoy Teatro La Proa concibe un camino para un hacer continuado con lo que nuestras ganas y nuestro intelecto se permite ofrecer para con el teatro para niños y los títeres, por esa razón estamos presentes en la televisión, la UNIMA, la ASSITEJ, la Cátedra Freddy Artiles del ISA y en el teatro que queremos y deseamos descubrir que nos permite mostrar aniversarios tan hermosos como estos de los que dejan huellas y artesanías por doquier.
 
 
 
 


GALERÍA de IMÁGENEs
14 Festival de Teatro
de la Habana


GALERÍA de IMÁGENEs
Mowgli, el mordido
por los lobos

 
   
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.