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Tres puestas de Danza Contemporánea
Jorge Brooks • La Habana
 

Danza Contemporánea de Cuba regresó al Gran Teatro de La Habana los días 28, 29 y 30 de octubre, con una de las propuestas más interesantes dentro de la programación del 14 Festival Internacional de La Habana, esta vez con un programa de obras de un solo coreógrafo, selección nada habitual en la concepción de la compañía de presentar en escenarios nacionales e internacionales su capacidad interpretativa, al enfrentar sus bailarines propuestas de disímiles estilos en una misma jornada.

El protagonismo, como es habitual desde la etapa fundacional de la compañía, lo tiene el trabajo de conjunto, y la propuesta al público de descubrir a sus individualidades, donde podrán admirar desde primeros bailarines hasta a los aún estudiantes de las escuelas de danza del país, fuente nutricia de la compañía nacional.

George Céspedes como coreógrafo, y Erick Grass en los diseños, son los artífices encargados de la propuesta de Danza Contemporánea de Cuba al 14 Festival Internacional de Teatro de La Habana, espacio ya habitual de estrenos de la compañía, con osadas propuestas refrendadas por la crítica internacional.  

El conjunto de la obra de George se puede asociar a un estilo matemático,   cercano a  la Representación de juegos, con su conjunto de movimientos (o estrategias) disponible para esos bailarines, con especificaciones y recompensas para cada combinación estratégica creada.

Dejando el cascarón

“Llamo cascarón a esa cosa que dice ser usted, que habla en su nombre, que trabaja, que sueña, que hace proyectos, que se mira al espejo, en fin lo que usted llama personalidad. Lo llamo cascarón porque en definitiva no es más que eso, lo superficial, la cáscara que se mueve en el mundo y que afirma ser usted”.

Inspirado en el libro La leyenda del sagrado Bebedor, de Mario Corradini


La primera pieza Dejando el cascarón fue estrenada el pasado mes de enero en el Teatro Mella. En aquella ocasión, la opinión del público fue variada, pienso que ahora la aceptación, valoración y comprensión de la obra será superior, al ser más claro y transparente su mensaje, sin negar el coreógrafo sus presupuestos estéticos.

Los intérpretes y su creador han tenido un largo tiempo para reflexionar sobre …el cascarón. En aquella oportunidad, nos transmitían su violencia desproporcionada dejando apenas margen para la reflexión al público, que,  tensionado desde el lunetario, no tenía la opción de la indiferencia.

La puesta ahora goza de una violencia reposada; la fortaleza de los bailarines está moldeada desde su yo interior, propulsada por la reflexión de que no solo con fuerza romperán el cascarón cercano a las ideas de Platón, para quien el mundo de las ideas eternas facilita las normas o ideales según los cuales todos los objetos y acciones han de someterse al juicio del hombre; el estado de armonía entre la virtud y las facultades del alma, y, como máxima platónica, lo que hoy es un slogan: que el estado ideal de una mente sana en un cuerpo sano requiere que el intelecto controle los deseos y las pasiones, y la verdad, la belleza y la justicia tengan como finalidad la idea del bien.

La ecuación

La ecuación como segunda propuesta, porque el programa no tiene la intención de hacer una cronología del autor, su fin es tratar de alcanzar un orden natural y secuencial, el equilibrio emocional y racional, del suceso escénico.

Esta pieza cumplirá por estos días siete años de creada, aplaudida en Cuba y en el extranjero; ha merecido varios lauros entre los que destacan el de Mención de la IV Edición del Concurso Iberoamericano de Coreografía, auspiciado por la SGAE y el Ballet Nacional de Cuba en el 19 Festival de Ballet de La Habana, el Premio Villanueva de la Crítica 2004, y más reciente el Premio del público en la 23ra Edición International del Concurso de Coreografía de Hannover 2009.

Según la crítica acertada de Marilyn Garbey, “A juzgar por los componentes de la ecuación, la verdad se compone de varias partes: la mía, la tuya, la de él. Pero el coreógrafo dibuja una interrogante que abre la duda. ¿Será posible despejar la incógnita? ¿Esa raíz cuadrada eleva al cubo la verdad?”

Me pregunto si hemos logrado desentrañar algunas de sus verdades, aunque algunos no la compartan, o estén en desacuerdo, condicionados por la imagen irreverente de su autor, que también tiene derecho a sus verdades.

MeKniksmo (estreno mundial)

“Nunca he intentado la necesidad de formular, para otros o para mí mismo, los principios de mi estética…”

Maurice Ravel


En la historia de la danza cubana, pocos coreógrafos han compuesto para grandes conjuntos de bailarines; a los consagrados Ramiro Guerra y Víctor Cuéllar, con el pasar de los años se le suma George Céspedes, quien hasta ahora comanda el quehacer coreográfico del siglo XXI cubano, con un desarrollo in crescendo, en progresión dentro y fuera de nuestra Isla.

Esta vez, el artífice de La ecuación, de Carmina Burana y Mambo 3 XXI (obras que apuntalan su quehacer en la escena internacional) se inspira en “El Bolero”, de Maurice Ravel, para convocar a la escena a un numeroso grupo de bailarines de la compañía nacional, para que lo acompañen en el oficio de componer movimientos, donde cada quien, según su capacidad de improvisar, de crear, se ubica dentro del elenco para subordinarse a los dictados de George.

El motivo parte del deseo de Ravel antes de su estreno en la Ópera Garnier de París el 28 de noviembre de 1928, de que El Bolero compuesto y dedicado a la bailarina Ida Rubinstein, fuera montado en un espacio exterior, con una fábrica al fondo como  —“la fábrica de ‘Le Vésinet’, según su hermano”  de la Isla de Francia en el departamento de Yvelines. Pero el diseño de Alexandre Benois (con una reconocida labor seminal en la historia del ballet moderno y el diseño escénico) situó la acción en un oscuro café de Barcelona, iluminado por una gran lámpara donde la Rubinstein caracterizada como una bailarina sensual de flamenco, comienza a bailar sobre una gran mesa, rodeada por una veintena de hombres sentados y jugando a las cartas, para dar forma a la coreografía ideada por Bronislava Nijinska.

Para completar, la puesta escénica contemporánea cubana, Céspedes (el coreógrafo) encomendó los diseños al reconocido diseñador de arte Erick Grass, que una vez más se incorpora al equipo creativo de Danza Contemporánea de Cuba. Erick enmarca la obra buscando referentes con el impresionismo alemán, con el pesar cada vez más frecuente en la escena cubana, de que la realización no alcance las expectativas sobre el diseño, por  limitaciones materiales y en el capital humano.

No han sido muchos los coreógrafos que han salido airosos al enfrentarse a El Bolero en sus múltiples adaptaciones. Por su calidad, se destacan la primera versión de Bronislava Nijinska con sus aires flamencos, ya comentada; la inspirada en la idea de Ravel de Serge Lifar (Opéra national de París (1941), y una abstracta, con una gran carga sexual, a partir de los montajes del reconocido coreógrafo moderno Maurice Béjart (1961); y con los augurios de  que la versión de Danza Contemporánea de Cuba, como uno de los estrenos más esperados de la edición 14 del Festival Internacional de La Habana, estremezca con los aplausos del público el alma de cada uno de los danzantes, y a los cimientos de la danza contemporánea cubana, con un Bolero del que se dice, tiene sus raíces rítmicas en el danzón y la habanera.

 
 
 
 


GALERÍA de IMÁGENEs
14 Festival de Teatro
de la Habana

 
   
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.