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Este era un gato
barcino, de grandes
bigotes, uñas
larguísimas y rabo
largo, largo y flaco
reflaco. No era bonito
el gato, pero era joven
y estaba siempre muy
alegre y deseoso de
hacer cosas nuevas.
Como ese gato
cambiaba tanto de
opinión, una vez se le
ocurrió que ya estaba
bueno de correr detrás
de los ratones.
Pensativo, se encaramó
en el tejado, miró a
todas partes y se dijo
que el mundo era
demasiado grande para
dedicar toda la vida a
cazar ratas, hacer
runrún y maullar en
distintos tonos.
El gato, de
momento, se mantuvo
indeciso entre ser
aviador o hacerse
músico. Al final lo echó
a suerte diciendo: ¡Tin
marín de dos pingüé! ¡Cúcara
mácara títere fue!
Pero terminó
queriendo ser
equilibrista. “Seré
prestidigitador,
maromero, mago y
trapecista. Algo seré en
el mundo, además de
gato.”
Al principio
todos se burlaban, al
verlo siempre con la
cabeza llena de
chichones, porque en
cuanto montaba la
bicicleta o caminaba en
la cuerda floja… ¡cataplún!,
se iba al suelo, de
donde se levantaba
cojeando y lleno de
golpes, pero sin darse
por vencido.
“¿Qué importan
los golpes? Eso pasará.
Nada me hará
retroceder.”
Pasaba el tiempo
y los mirones, cansados
de verlo hacer la misma
cosa todo el tiempo, lo
dejaron solo, acabando
por olvidarse del
aprendiz de
equilibrista.
—Es un gato chiflado
—se burlaban—. Un gato
completamente loco.
La sorpresa fue
grande cuando, al cabo
de muchos meses, vieron
en un circo al gato
barcino, que exhibía un
traje que tenía bordado
un corazón en medio del
pecho, y con un bonito
lazo rojo en el cuello.
Entre aplausos, el gato
caminó la cuerda floja
sobre dos ruedas e hizo
maravillas lanzando al
aire chambelonas de
menta, piña, fresa y
limón, que volaban en
sus manos sin fallar una
sola vez.
Pero no crean
ustedes que después de
aquel éxito el gato
quedó satisfecho. Como
era tan inquieto, volvió
al tejado para imaginar
nuevas aventuras.
¿Quién puede
adivinar lo que hace el
gato en este momento?
Dora Alonso
(Matanzas, 1910 - La
Habana, 2001). Escritora
y dramaturga cubana. Su
novela Tierra inerme
recibió en 1961 el
Premio internacional
Casa de las Américas. En
1975 apareció El
cochero azul, con
una primera edición de
200 mil ejemplares. Su
novela
El valle de la Pájara
Pinta
obtuvo en 1980 el Premio
Literario Casa de las
Américas en la categoría
de obras para niños y
jóvenes. En 1988 se le
confirió el Premio
Nacional de Literatura
de Cuba. |