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Magda Resik:
Muy buenas tardes.
Bienvenidos a este
espacio que inaugura el
Salón de Mayo, un salón
que hoy se ofrece
renovado. Nada mejor que
lo inauguren nuestros
invitados a este espacio
Encuentro con…
que auspicia la
Asociación Hermanos
Saíz, esta vez con el
concurso del Comité
Organizador del Festival
Internacional del Nuevo
Cine Latinoamericano.
La tarde promete ser de
lujo para el
pensamiento. A estos dos
hombres que están
invitados al espacio los
unen muchos temas en
común; pero hay algo que
en los inicios de ambos
tiene mucho peso, el
cine como materia de
contemplación y de
creación.
Ramonet, usted ha
hablado del nuevo
sistema-mundo, en medio
de la violencia de las
desigualdades, y concibe
un nuevo sistema-mundo
que podría ser una
suerte de fórmula de
futuro. Con eso me
gustaría empezar.
Ignacio Ramonet:
Esto del nuevo
sistema-mundo no es una
expresión mía para nada,
sino que se trata de una
serie de artículos que
escribí tratando de
describir el nuevo mundo
en el que nos
encontramos. He dicho en
una entrevista que en
este momento estaba
reflexionando para
tratar de escribir un
libro sobre este nuevo
sistema-mundo.
Pienso que estamos en un
momento de cambio muy
importante, a escala
internacional. Si me
pusiera ahora a
describir el
sistema-mundo como lo
veo, no podríamos ir
mucho más lejos en tus
preguntas, porque sería
una conferencia. Si
miramos un poco la
actualidad del mundo,
podemos decir: en el
momento en que estamos
aquí, está terminándose
la conferencia del clima
en Durban. Bien, esta
cuestión del clima es
absolutamente central;
el clima, el cambio
climático es quizá el
peligro número uno que
está viviendo la
humanidad; Fidel lo ha
repetido muchas veces,
fue un pionero en esta
cuestión.
Del 20 al 22 de junio
del año próximo tendrá
lugar en Río de Janeiro
la Conferencia Río+20,
la Cumbre de la Tierra,
donde de nuevo se va a
plantear esta cuestión;
es decir, qué
iniciativas se toman
para tratar de cambiar
el modelo productivo, de
manera que no haya
emisión de gases de
efecto invernadero, en
particular para tratar
de detener el cambio
climático. Como decían
los ecologistas en la
Cumbre del Clima que
tuvo lugar en Copenhague
hace dos años, no hay
que cambiar el clima, el
clima hay que tratar de
protegerlo y que siga
siendo lo que fue
durante millones de
años; hay que cambiar
el sistema.
Entonces el
sistema-mundo está
cambiando, pero el
primer aspecto es este,
el primer aspecto es la
toma de conciencia
mundial de que la
cuestión climática se ha
vuelto una cuestión
estratégica,
geopolítica,
geoeconómica y
geoestratégica. Y que el
destino de la humanidad,
el destino de los
pueblos, depende de eso.
Hay ahora guerras
climáticas, en el Sahel,
en Oriente Medio, en
otros lugares hay
guerras climáticas. El
cambio del clima está
produciendo sequías,
inundaciones. Ustedes
están en primera línea
con los ciclones. Ese es
un aspecto.
El segundo aspecto,
siempre hablando de lo
que está pasando ahora:
en Europa, por ejemplo,
hay una grave crisis de
la que, en el momento en
que hablamos, no sabemos
si la moneda europea, el
euro, se va a mantener,
o si puede desaparecer.
Yo espero que no
desaparezca, pero nadie
lo puede afirmar, en la
medida en que estamos en
una situación en la que
hay muy poca
visibilidad, en términos
de predicción de ese
aspecto. Y la propia
Unión Europea no sabemos
si va a poder mantenerse
en esa estructura, o si
vamos a entrar en una
estructura con, digamos,
diversas velocidades. Ya
hay diversas
velocidades, pero si
vamos a entrar en una
estructura de mayores
velocidades.
En la Unión Europea se
han producido en estas
últimas semanas dos
cambios estructurales en
su funcionamiento que no
estaban previstos y que
en cierta medida no
corresponden al deseo de
la ciudadanía, porque no
ha sido consultada.
Primero, de hecho la
Unión Europea está ahora
piloteada por un
directorio, constituido
por Alemania y Francia;
en la realidad, está
piloteada por Alemania,
y Francia sirve de
coartada política para
que Alemania no esté
sola en primera línea y
sea demasiado visible el
funcionamiento.
Esto no ha sido decidido
en ningún congreso, en
ninguna cumbre europea,
etcétera. Además, la
Unión Europea ya tiene
un Presidente del
Consejo Europeo, que es
el señor Herman Van
Rompuy, pero en
realidad quien manda en
la Unión Europea ahora
es la señora Merkel; es
decir, es una especie de
golpe de Estado de
hecho.
De igual manera, en la
Unión Europea se han
producido en las últimas
semanas dos golpes de
Estado financieros, o
golpes de Estado del
mercado, y se ha visto
que, independientemente
de la opinión de los
ciudadanos, los mercados
han puesto en el poder a
dos banqueros, uno en
Grecia y otro en Italia;
en Italia con un
gobierno entero
constituido por
tecnócratas que no han
sido elegidos, y eso
también es bastante
preocupante, en la
medida en que una Unión
Europea que el propio
Lula definía hace unas
semanas en París como el
patrimonio democrático
de la humanidad, en ese
patrimonio democrático
de la humanidad, por
razones de imperativos
económicos, los mercados
han decidido que no se
podía consultar a la
sociedad, sino que había
que poner en el poder a
dos personalidades cuyo
itinerario
biográfico-profesional
era de tal naturaleza,
que los mercados podían
calmarse. O sea, los
mercados están
comandando a las
sociedades. Esto es
también importante.
Y tercero, lo que se
determina en este
momento en Caracas, que
es la CELAC, la
Comunidad de Estados
Latinoamericanos y del
Caribe, indica sobre
todo la capacidad de
autonomía, que era
impensable hace algunos
pocos años para los
países latinoamericanos.
Recuerden cuando, en Mar
del Plata, Bush trataba
de crear el ALCA y hubo
una resistencia contra
el ALCA; pero ahora no
estamos solo en
resistencia; estamos en
avanzada, en una
creación de todos los
países latinoamericanos,
excepto EE.UU. y Canadá.
Magda Resik: ¿Puede
erigirse ese modelo
latinoamericano como una
salida para el mundo
contemporáneo?
Ignacio Ramonet.
La CELAC no sabemos muy
bien lo que es; por el
momento sabemos que hay
este congreso, pero no
sabemos, por ejemplo, si
va a ser organizado con
una estructura —es un
elemento del debate—, si
va a ser una OEA
diferente de la OEA, con
una sede, un aparato,
una administración,
etcétera. O si va a ser
simplemente un foro de
discusión. Esa es una
cuestión que está en
debate.
¿La CELAC de qué es
testimonio? Es
testimonio de lo que
está cambiando en el
mundo. ¿Y cuál es la
primera reflexión en
este sistema-mundo? Uno,
esencialmente lo que es
natural en el mundo de
hoy son los seísmos; es
decir, el mundo avanza
no por evolución lenta,
sino por rupturas
bruscas, que no son
revoluciones.
Esto que está pasando en
Europa es un seísmo;
seísmo económico de una
dimensión que hace que
una construcción que
llevaba 50 años, el
Tratado de Roma de 1960,
pueda hundirse en pocas
semanas. Lo que está
pasando en Durban es lo
mismo; es decir, es un
seísmo en la medida en
que hoy día el cambio de
clima puede ir mucho más
rápido de lo que
pensamos.
Y lo que está pasando en
América Latina es en
cierta medida la
ilustración de otro
aspecto muy importante
del cambio del
sistema-mundo, que es lo
que podríamos llamar la
desoccidentalización del
mundo. ¿Qué significa la
desoccidentalización del
mundo? Significa que en
cierta medida en
Occidente debe
terminarse un ciclo que
empezó con el
descubrimiento de
América en 1492. Ese
ciclo no se va a
terminar de la noche a
la mañana, pero hay
signos que indican que
esto se está terminando
porque, por ejemplo, no
hay liderazgo
norteamericano
indiscutible.
Es la primera vez para
nuestra generación que
eso se produce.
Hace aún unos años
pensábamos, en la época
de Bush, que estábamos
ante una especie de
redinamización del
liderazgo de EE.UU.;
pero al contrario, en
realidad era el canto
del cisne de los EE.UU.
Porque, ¿qué ha pasado?
Esto es muy importante
si queremos reflexionar
sobre la relación de
EE.UU. con su vocación
imperial. Es que los
EE.UU., en estos últimos
diez años, han hecho
tres guerras, tres
guerras importantes: la
guerra de Irak, la
guerra de Afganistán y
la guerra contra el
terrorismo
internacional, contra Al
Qaeda. No han ganado de
manera clara y
definitiva ninguna de
esas tres guerras; en
cierta medida las han
ganado las tres, pero
las han ganado muy mal,
digamos que las han
ganado de manera
pírrica, porque les han
costado muy caras, y la
que más caro les ha
costado, o les está
costando, es la guerra
contra el terrorismo
internacional. Eso les
ha costado
financieramente tan
caro, 45 mil millardos
de dólares, que en
cierta medida, en
definitiva, Al Qaeda ha
hecho con EE.UU. lo que
Reagan hizo con la Unión
Soviética, obligando a
la Unión Soviética a
rearmarse de tal manera,
que se agotó en ese
rearme, y en definitiva
no pudo responder a
otras necesidades de la
sociedad e implosionó.
EE.UU. no ha
implosionado, pero esa
guerra de diez años,
agotadora, desde el
punto de vista militar y
humano, esas tres
guerras, en particular
la guerra contra el
terrorismo, y sobre todo
el gasto que eso ha
conllevado, hace que
EE.UU. ahora esté en una
situación, primero, de
recesión; segundo, de
crisis larga —las
agencias de calificación
ya no dudan, no tienen
miedo en descalificar la
nota de EE.UU.—; o sea,
estamos ante una
ausencia de liderazgo,
desoccidentalización y
subida de otros polos de
poder, evidentemente
China, evidentemente
India, pero también
Brasil, África del Sur o
la CELAC, en tanto que
nueva organización en
este sentido.
Magda Resik: Alfredo,
¿pudiera acercarnos a su
visión de la integración
latinoamericana?
Alfredo Guevara:
En un nuevo sitio que
hemos establecido en la
Casa del Festival, que
organiza el Festival,
pero que no solo
organiza el Festival,
hemos situado algunos de
los últimos artículos de
Ignacio Ramonet. En
realidad, soñaría con
que no situáramos
artículos, sino que
pudiéramos disfrutar los
cubanos, por alguna vía
—y tal vez antes de que
Ramonet se marche
podamos conversar sobre
estos temas—, de una
buena parte de los
artículos de análisis,
sobre todo los que más
nos conciernen, de Le
Monde Diplomatique
en español; en fin, en
cualquier idioma, pero
en español porque ya los
tenemos. Y los que
puedan tener acceso a
nuestro sitio, podrán
encontrar ahí una serie
de análisis de él
principalmente, pero
también de otro de
nuestros habituales
invitados —aunque no
este año—, de nuestro
amigo Bernard Cassen, en
que los temas que acaba
de abordar Ramonet están
muy sintéticamente
tratados y en
profundidad al mismo
tiempo.
Ayer conversábamos y nos
decíamos qué cosa tan
extraña que el
capitalismo —y tal vez
sea ese el nuevo
sistema-mundo, dicho con
otro lenguaje— quiera
suicidarse a toda
costa. Yo me alegro,
desde luego; pero las
consecuencias para el
mundo de un suicidio no
esperado, de esta muerte
anunciada, pero no
esperada ni conveniente
de un modo brutal, no
tienen explicación.
En los análisis
principalmente de
Ignacio, que son
generalmente los
artículos de fondo, de
primera página, de Le
Monde Diplomatique,
no viene analizada la
situación solamente;
vienen aportadas
eventuales soluciones
para evitar ese
suicidio. Pero no se
trata de ello; se trata
de que no puede ser un
suicidio que arrastre a
desgarramientos
profundos, a profundos
dolores, también a un
suicidio no decidido
per se de los
pueblos de Europa en
este caso. El suicidio
de los pueblos del
Tercer Mundo está
provocado no como
suicidio, sino como
asesinato en forma
permanente, por la
crueldad del capitalismo
contemporáneo.
¿Cómo estando ahí las
fórmulas más razonables,
las que permitirían
cuando menos aplazar
esta catástrofe de sus
intereses, pero también
catástrofe que afectaría
a las poblaciones por
decenas y cientos de
millones, cómo no son
aceptadas? El problema
es que la codicia
conduce a un nivel de
ceguera, el egoísmo de
sectores conduce a un
nivel de ceguera de tal
categoría, que donde más
evidente se hace —y él
abordó el tema— es en el
caso del cambio
climático, pero no es
solo en ese campo en el
que se hace evidente que
es una ceguera
destructora.
Magda Resik: Le pedí al
inicio que nos dijera
esas fórmulas, que él
las tiene muy claras y
que usted ahora volvió a
mencionar...
Alfredo Guevara:
Bueno, pero aquí no
vamos a salvar el
capitalismo.
Magda Resik: El mundo
sí, el capitalismo no.
Alfredo Guevara:
Y ni siquiera el mundo
lo vamos a poder salvar
aquí. Hacemos la
contribución que podemos
dando el mejor ejemplo
que podemos, y creo que
tendremos que dar un
mejor ejemplo del que
estamos ya dando, y que
es urgente.
A tu pregunta nadie
puede responder: Será el
modelo, no el de CELAC,
el modelo general de
esta eclosión de nuevo
de la izquierda, que
parecía ya
definitivamente
enterrada o a punto, en
fin, en los últimos
estertores, y que renace
en América Latina de muy
diversos modos; renace
llegando al poder
figuras de la izquierda
con programas
afortunadamente todavía
de la izquierda, y
renovados con la
potenciación que supone
no hacerlo desde la
debilidad, sino desde
esa parte del poder que
da el poder. No podemos
comparar la situación de
otros países de América
Latina —no hablo de
Argentina o de Brasil,
donde el proceso tiene
otras características,
pero es más que
saludable—; pero aun de
aquellos que empiezan a
usar la palabra
socialismo, que no es lo
mismo haber derrotado al
ejército, al ejército
lacayo del imperio; no
es lo mismo haber
destrozado el poder de
la burguesía sobre los
medios de producción, el
comercio, etcétera,
etcétera; no es lo
mismo haber sacado al
imperialismo mismo de
nuestro territorio y de
nuestra vida y de
decisiones sobre nuestra
vida, ni es lo mismo
haber derrotado sus
prácticas, nos da una
posibilidad de hacer más
de lo que los límites
aparentemente racionales
se supone que
establecen. Es decir,
realmente nosotros
tenemos potencialidades
que solo define la
voluntad política, y que
solo impide la voluntad
política; la voluntad
política que no siempre
reside en la cúpula,
reside en las ramas
también, que se
intrincan y a veces se
convierten en malezas y
a veces aprisionan por
donde menos se lo espera
las decisiones
fundamentales.
Pero dicho esto, y
marcando las diferencias
de todos los poderes que
se asocian en la CELAC,
y que no puede ser por
lo tanto un modelo
uniforme; no es un
modelo porque nada es un
modelo, cada realidad
exige una respuesta a
esa realidad, y
generalmente las
respuestas surgen de la
realidad misma. La
respuesta que tú le
estás reclamando, es
decir, los temas que tú
le reclamabas a él que
abordara y que no abordó
en detalle, es decir,
como decálogo, se
refieren a las
soluciones momentáneas
al capitalismo europeo,
no son las soluciones al
capitalismo.
Y eso lo conversábamos
ayer, diciendo: hay
quienes no comprenden,
por un extremismo
juguetón o por lo menos
superficial, que se
trata ahora no de salvar
el capitalismo; se trata
de salvar la vida
humana, se trata de la
civilización europea,
que no es cualquier
cosa. Eso de decir:
Europa, la vieja Europa
y todo eso, es una
tontera. Sin la vieja
Europa y sin la cultura
fundada en Occidente
nosotros no seríamos
nada, y sin otros
aportes tampoco;
nosotros, mestizos de
varias culturas y de
varias cosmogonías
espirituales. Pero
también hay que valorar
esa cultura, esas
tradiciones, esa
historia del espíritu a
la que yo por lo menos
no estoy dispuesto a
renunciar tan
fácilmente, aunque que
renuncie o que no
renuncie qué importa,
¿no?, pero me considero
un símbolo de mucha otra
gente que piensa de
forma muy cercana a como
pienso.
Cada vez que uno
conversa con alguien de
la sabiduría —saber y
sabiduría no son lo
mismo— de Ramonet y de
su grupo, que es la
sabiduría porque irradia
saber, uno queda
estimulado a pensar y
pensar y pensar. Y
pensaba: claro, un día
Mella pensó Cuba desde
Martí, que era como
había que pensarla; un
día Mariátegui pensó
Perú y América Latina e
Indoamérica desde Perú y
desde Indoamérica, y era
como había que pensarla.
Bueno, pues Europa hay
que pensarla desde
Europa, y eso no quiere
decir que no estén todos
los sistemas
interrelacionados, pero
vuelvo a lo primero que
afirmé: no hay modelos,
los modelos los da la
realidad. Y me robo un
segundo más para decir,
para aprovecharme para
decir que es lo mismo
que pasa en Cuba: los
modelos que estamos
construyendo solo
partirán de la realidad,
no parten de fórmulas
que haya construido
nadie.
Magda Resik: Existen
fenómenos en el mundo
contemporáneo que me
gustaría abordar con
ustedes. Por ejemplo, el
movimiento de los
indignados, que es algo
que ahora aflora. Y otro
tipo de movimientos que
el propio Ramonet ha
tratado en sus
artículos, que tienen
que ver con el mundo
árabe. Es decir, hay
movimientos populares,
fuerzas populares que se
activan y se
multiplican, y a veces
se suceden como réplicas
de un mismo movimiento
en otro sitio. Y de esa
fuerza de la propia
gente, y de los jóvenes
sobre todo —está muy
marcado ese movimiento
con la juventud—, me
gustaría hablar. ¿Cuánto
puede esa fuerza
convertirse en una marea
transformadora unida a
aquello de lo que usted
nos ha llamado la
atención también, que es
el hecho de que se están
produciendo en espacios
muy diferenciados —como
el ciberespacio—
mecanismos de réplica o
de anuncio de todos
estos movimientos; es
decir, se están buscando
vías alternativas?
¿Cuánto puede la
alternatividad promover
esos cambios que el
propio Alfredo venía
diciendo que la realidad
misma va imponiendo?
Ignacio Ramonet:
Lo que pasó en el mundo
árabe es otra prueba de
los seísmos de los que
hablaba. Nadie podía
imaginar, y nadie lo
imaginó, no hay un
analista que haya
previsto lo que ocurrió
en Túnez hace
exactamente ahora un
año, y lo que luego se
prolongó en Egipto y
luego incendió al
conjunto del mundo
árabe.
Esto no estaba previsto,
esos países estaban
congelados políticamente
desde hacía 50 años, más
de 50 años, llevaban
casi 55 años exactamente
viviendo con unas
dictaduras, a veces
dictaduras hereditarias,
y en sistemas que no
permitían la expresión y
la diversidad política
de sus sociedades, con
la complicidad de
Occidente —un poco como
ocurrió en los países
latinoamericanos en los
años 50, en los años 60,
con la excepción de
Cuba—, y de repente,
sencillamente de
repente, evidentemente
por una serie de causas
que venían germinando en
el interior de la
sociedad, pero que no
eran perceptibles, y la
prueba es que muchas
diplomacias occidentales
y algunas de ellas
particularmente
documentadas sobre esas
sociedades, como la
francesa, por ejemplo,
no vieron venir, a pesar
de tener a decenas y
decenas de expertos
presentes en el terreno,
que esa sociedad iba a
estallar y que unas
nuevas generaciones
estaban reclamando
sencillamente el vivir
en otro sistema que el
que habían heredado,
pasando directamente de
la colonia a la
dictadura.
Y entonces eso es
exactamente un seísmo.
Evidentemente se ha
hablado mucho de las
nuevas tecnologías de
las redes sociales como
la herramienta que
permitió la
insurrección. Hay que
tener cuidado con una
lectura rápida de esa
interpretación. En el
conjunto del mundo
árabe, no hay ningún
país que no se haya
visto afectado de una
manera más o menos
intensa, más o menos
directa, por ese tipo de
aspiración social.
Y se ha comparado, por
eso se llamó Primavera,
como se le llamó la
Primavera de los
Pueblos, de la que habla
Marx en 1848 en Europa,
cuando hubo una serie de
movimientos
insurreccionales que se
transmitieron por
contagio, de ámbito
continental, de un país
a otro, rápidamente.
Entonces el movimiento
de ahora se ha
interpretado diciendo:
gracias a Twitter, o
gracias a Facebook, o
gracias a You Tube, esas
insurrecciones pudieron
tener lugar. No,
evidentemente la causa
real no es esa; la causa
real es lo que estaba
bullendo en el seno de
esa sociedad, donde
había habido ya
insurrecciones, donde
había habido
represiones, en
particular en dirección
hacia los islamistas,
etcétera, y donde no
había ningún tipo de
espacio político, o casi
no había espacio
político, etcétera, y
esas sociedades en
realidad lo que no
podían es organizarse
para protestar. Pero la
protesta ya venía dentro
de ellas.
Lo que permiten Facebook
o Twitter es
sencillamente una
técnica que puede ser
práctica para
organizarse y protestar.
¿Por qué? Porque en un
sistema represivo como
el tunecino, si un grupo
de personas decide
organizarse para
protestar, en el tiempo
que se organizan ya la
policía política los
detecta y los detiene.
Si en una sociedad
represiva como la
tunecina salen dos
personas, cinco
personas, 15 personas,
200 personas a
protestar, evidentemente
el cuerpo represivo las
detiene rápidamente.
Mientras que con las
herramientas, con
Twitter por ejemplo, o
con Facebook, se puede
crear una comunidad
virtual muy rápidamente.
No es necesario
conocerse; es necesario
dar un lugar, una
consigna y un objetivo,
que es la protesta. No
hace falta tener líder,
no hace falta tener
programa; es únicamente
un método para
protestar. Eso es lo que
consiguieron las redes
sociales en Túnez y en
Egipto.
Y, claro, en Túnez y en
Egipto la respuesta
social a esa invitación
a protestar fue masiva;
de repente llegaron 15
mil, 20 mil personas.
Ningún sistema en el
mundo puede detener en
una sola vez a 15 mil o
20 mil personas; ningún
sistema, por muy
represivo que sea, parte
desde el principio, a la
primera protesta, y
asesina a 15 mil
personas.
Entonces se crearon las
redes sociales, a pesar
de que muy rápidamente
en los dos sistemas
tanto en Túnez, como en
Egipto, hubo un corte de
Internet; pero hubo
relevos, Al Jazzera
entró en juego, se
comunicaron a través de
los teléfonos normales,
etcétera. Ya la gente se
habían conocido y se
habían creado redes. Eso
tuvo un impacto. No
vamos a hablar del
impacto del mundo árabe,
es otro problema muy
largo, muy complicado y
hay que conocer la
situación; pero
esencialmente eso
funcionó en Europa como
el signo de que en
definitiva no todo
estaba jugado, era
posible protestar.
¿Qué enseñanza sacaron
los jóvenes europeos de
lo que pasó en el mundo
árabe? No la de luchar
contra una dictadura, no
hay dictaduras
teóricamente en la Unión
Europea, pero sí que en
definitiva la lucha es
posible, que la
resignación no es
inevitable. Los primeros
que consiguieron esto,
coincidieron con un
mensaje que había
lanzado un autor
francés, Stéphane Hessel,
que había escrito un
librito muy pequeñito
llamado ¡Indignaos!,
por eso los jóvenes
españoles se llamaron
Los Indignados. Es un
libro francés que había
tenido un enorme éxito
en Francia —600 mil
ejemplares, hoy ha
vendido más de un
millón—, es un librito
de 25 páginas, que
esencialmente es un
recuerdo de un
resistente francés
contra la ocupación
alemana. Y que dice:
“Sí, la revuelta empieza
con la indignación;
primero hay que
indignarse. Cuando uno
está indignado, ese es
el primer paso; el
segundo paso es la
revuelta”.
Entonces los jóvenes
españoles —y en ese
sentido muy semejantes
a otros muchos jóvenes
europeos— sí entendieron
que contra un sistema
que se presenta sin
aridez, es decir
democrático, con un
programa que dice: es la
fatalidad, no podemos
hacer nada, hay que
hacer planes de ajuste,
hay que recortar los
salarios, hay que
recortar las pensiones,
hay que suprimir
empleos, etcétera;
frente a ese programa,
que parecía como que
fuese casi técnico,
científico, que no
suponía la protesta, los
jóvenes empezaron a
protestar a la moda
árabe. ¿La moda árabe
en qué consiste? En
protestar no desfilando,
o no manifestándose como
hacen los sindicatos,
sino enquistándose en
una plaza y no moverse
de ella. En España fue
en la Puerta del Sol, en
el centro de Madrid y en
muchas otras ciudades
españolas.
Este movimiento tiene
estas características:
es globalmente la
expresión de un malestar
de una generación; una
generación que entiende
ahora que el
neoliberalismo ha
llegado a un nivel en el
que le está retirando el
futuro a toda una
generación. Esto es muy
importante. Es decir,
una generación ha
perdido su futuro, y
precisamente el sentido
de la protesta de los
Indignados es que no se
resignan a ser una
generación sin futuro,
una generación perdida.
Y en ese sentido
también, digamos, el
ejemplo de los
Indignados españoles se
ha extendido no solo a
otros lugares de Europa
—Portugal, etcétera—,
sino que se ha extendido
a Israel, cosa que nadie
podía pensar; las
mayores manifestaciones
civiles de la historia
de Israel han sido
últimamente las de los
Indignados israelíes. O
bien hemos visto
manifestaciones de ese
tipo que no tienen
relación directa: los
jóvenes chilenos
protestando en Chile
contra la idea de una
educación privatizada,
comercializada,
etcétera, cuando en
realidad están
reclamando su derecho a
tener una educación
libre. Lo hemos visto en
otros países, en
Colombia. Y ahora en
EE.UU.
Entonces este es el
sentido. ¿Podemos darle
un sentido político?
Diría que hay que ser
prudentes. He estado con
ellos, viéndolos,
hablando con los
dirigentes, en
particular españoles.
Hay que ser
relativamente prudentes
porque efectivamente es
un movimiento que no
tiene programa, que no
tiene líderes y que no
se propone
concretamente, digamos,
la toma de poder o
alcanzar una cuota de
poder, sino que tiene un
slogan que es que en
definitiva la política
tal como se está
haciendo no funciona,
que se vayan todos —como
decían los argentinos a
principios de los años
2000, que se vayan
todos—, y efectivamente,
desde ese punto de
vista, es un programa
corto; porque se puede
criticar la manera de
hacer política, pero no
se pueden cambiar las
cosas sin pasar por la
política.
Alfredo Guevara:
Dijiste una frase hace
un momento: “entienden
ahora”. Creo que ahí
está la clave. Entienden
ahora. Creo que no falta
razón en lo más mínimo
en cuanto a que la
revolución tecnológica
ahora, como antes las
otras revoluciones
tecnológicas, y ahora
más que antes, y también
con más población que
antes y con más urgencia
para llegar a más medios
con los que a más se
pueda allí llegar, juega
un papel. No minimizo.
Pero dijiste “entienden
ahora”. Entienden ahora
cuando la mayoría
absoluta de los jóvenes
españoles —pusiste ese
ejemplo— está
desempleada y, cuando
llegan a la edad
laboral, llegan a la
edad del desempleo.
He visto las
estadísticas de
distintos países
europeos; países en los
cuales se da que son uno
de los grandes ejemplos
del desarrollo, y van al
desempleo.
Ignacio Ramonet:
En España, el 48%.
Alfredo Guevara:
Sí, en uno de tus
últimos artículos están
incluso las cifras.
Cuando los ancianos,
jubilados con la
esperanza de irse a
vivir a la Costa del
Sol, y estaban todos los
apartamentos ahí listos
para que se fueran
ellos, los jubilados
alemanes, los ingleses,
etcétera, y se quedaron
vacíos, pues se les
recortan las
jubilaciones.
Es decir, hay una
situación social que
hace muy claro esto que
dices: “entienden
ahora”. Entienden ahora
que tienen que rebelarse
de algún modo. Y les da
un ejemplo el mundo
árabe o les da un
ejemplo cualquiera,
porque los Sin Tierra en
Brasil no esperaron a la
revolución digital. Y
los Ocupa en Barcelona y
donde no es Barcelona
—pongo un ejemplo porque
fue un lugar que se
destacó y se publicitó
bastante—, pues fueron
Ocupas cuando no tenían
vivienda, y así por todo
el mundo.
No estoy rechazando el
papel de los medios
digitales de
comunicación, de todos
estos sistemas que
también sirven para
hacer perder el tiempo,
porque empiezan a
discutir. Yo no me
acuerdo qué texto mío
salió en Cubadebate,
y se armó una discusión
entre este y el otro y
Perico y el otro, unos
con nombre, otros con
pseudónimo, etcétera,
etcétera, y discutían
entre ellos y lo menos
que acabaron por
discutir era lo que yo
había dicho. Eran
discusiones entre ellos,
un entretenimiento total
y completo, y por lo
menos esos señores y
señoras que se dedicaron
a discutir entre ellos
que si dijiste esto o lo
otro, incluso insultos,
sencillamente no se
ocupan de la realidad
inmediata por lo menos
por la noche cuando
están juntos. Y ni
siquiera hacen lo que
recomendaba Paul
Lafargue, mi pasión de
este momento.
Paul Lafargue era un
santiaguero mulato, hijo
de francesa blanca pero
con un componente negro
y un componente indio, y
de francés blanco
─es
decir, casi vino en el
barquito donde apareció
la Virgen de la Caridad─,
y Paul Lafargue, casado
con Laura, la hija de
Marx, y su representante
en la Internacional no
pocas veces, fundador
del Partido Socialista
Obrero Español junto a
Pablo Iglesias —todo eso
lo hemos olvidado por
acá─
, es decir, algo como
para sentirnos
orgullosos, un
santiaguero, pero de lo
que más orgulloso me
siento es de que Marx
─bueno,
somos marxistas, somos
muy respetuosos de
Carlos Marx, pero era
alemán, y como todos los
alemanes tienen que
construir sistemas
obligatoriamente. En
filosofía no hay un solo
alemán que no haya
construido un sistema.
Entonces este es el
nuestro, y lo digo con
orgullo; pero a él le
preocupó cuando Paul
Lafargue se acercó a
Laura, a Marx le
preocupó que ese
tropicalito calientico,
ardientico, le estuviera
merodeando a la hija, y
lo expresó, no dejó de
expresarlo. Pero tenía
razón, para orgullo
nuestro.
Laura fue una
combatiente junto a Paul
Lafargue hasta el último
día de sus vidas, pero
hay un texto de Paul
Lafargue que es
maravilloso; es
maravilloso porque es
del santiaguero
legítimo. Él dice con
Marx, siguiendo las
ideas de Marx, de todos
los sufrimientos del
obrero, la alienación,
el no despliegue de la
personalidad plena del
obrero y la necesidad de
romper ese dominio del
capital; pero dice: “Hay
que reducir los horarios
para cultivarse
intelectualmente y para
gozar” (RISAS). Y ese
para gozar tan nuestro,
tan tropical, tan
calientico, creo que es
un aporte más allá de lo
que se piensa riéndose.
Hay que darle al
socialismo un poco de
sabrosura (APLAUSOS). Y
quiero decir más: es lo
que le falta (APLAUSOS).
Hay algo de José Martí
nada conocido. ¿Sabéis
que José Martí decía que
la belleza es un
derecho? Y si nos
decimos martianos,
marxistas, y soñando con
el socialismo
─que
es una utopía, desde
luego, es el camino lo
que tratamos de
construir─,
¿cómo podemos hacerlo
sin la belleza? Me
aprovecho de cada
ocasión y de esta
también para decir que
hay que hacer un
socialismo más bello, un
socialismo en el que
además de trabajar y de
hacer todo lo que
tenemos que hacer, y de
producir más, y de hache
y de be, hay que gozar
también. (APLAUSOS)
Hay algo de José Martí
nada conocido. ¿Sabéis
que José Martí decía que
la belleza es un
derecho? Y si nos
decimos martianos,
marxistas, y soñando con
el socialismo
─que
es una utopía, desde
luego, es el camino lo
que tratamos de
construir─,
¿cómo podemos hacerlo
sin la belleza? Me
aprovecho de cada
ocasión y de esta
también para decir que
hay que hacer un
socialismo más bello, un
socialismo en el que
además de trabajar y de
hacer todo lo que
tenemos que hacer, y de
producir más, y de hache
y de be, hay que gozar
también. (APLAUSOS)
Magda Resik:
Vamos a aprovechar
que ya el ambiente está
bien arriba entre “la
gozadera y la belleza” y
vamos a dar la palabra
al público para algunas
preguntas.
Eduardo Moya: Ramonet,
¿cómo nos explica el
papel del periodista en
esta circunstancia?
Ignacio Ramonet:
No voy a decirlo todo
porque sería demasiado
largo. Acabo de escribir
un libro, mi último
libro, que se llama
La explosión del
periodismo, que
espero se pueda difundir
en Cuba
—ya hay una edición
latinoamericana y hasta
se podría hacer una
edición cubana—, donde
trato de explicar cómo
los medios de
comunicación, y en
particular los de
información, están
viviendo un cambio
importante bajo el
impacto de Internet.
Cómo, para utilizar una
metáfora de tipo
cosmológico, cómo el
planeta medios de
comunicación y de
información ha sido
perturbado bajo el
impacto del meteorito
Internet.
¿Qué es lo que está
cambiando, qué es lo que
cambia? Pienso que esta
es probablemente la
crisis más importante
que han conocido los
medios de comunicación
de masas desde que
existen; los medios de
comunicación de masas
existen desde finales
del siglo XIX, pero
desde ese período no han
vivido nunca un
traumatismo como el que
están viviendo ahora con
el impacto de Internet,
que apenas tiene 20
años.
Internet representa en
el campo de la
comunicación —se ha
dicho mucho, yo en todo
caso lo pienso— un poco
lo que representó la
imprenta de Gutenberg en
el campo de la escritura
en el siglo XV, 1440.
Pero si comparan 20 años
después del invento de
la imprenta, no se
habían producido los
cambios fundamentales
que va a producir
Internet. Internet se ha
desarrollado a partir de
1989, el momento de la
caída del Muro de Berlín
coincide con la
aparición, con la
invención de la web. Y
en 20 años aún no ha
pasado gran cosa. Eso da
una idea de lo que va a
pasar.
Si aquí estuviésemos
hablando hace apenas dos
o tres años —no en el
año 1990; no en el 2000—
si estuviésemos hablando
en el 2008 en vez de en
el 2011, no hubiésemos
hablado de Twitter, no
hubiésemos hablado de
Facebook, no hubiésemos
hablado de muchos
aspectos que han
transformado
radicalmente las
comunicaciones en estos
últimos años, y por
consiguiente la van a
seguir cambiando. Y los
medios de información
son los más impactados,
el impacto toca a todo.
No habría lo que
llamamos los mercados
financieros si no
hubiese Internet, porque
los mercados financieros
son órdenes de compra y
venta que circulan por
las autopistas de la
comunicación. Hoy día no
hay bolsas normales, no
hay un lugar como se ve
en las películas donde
la gente dice compro o
vendo, etcétera, eso no
existe; hoy se hace
silenciosamente con un
ordenador en cualquier
lugar del mundo. Y ha
hecho que los mercados
tengan la importancia
que tienen. El comercio
ha cambiado
completamente, muchos
sectores han
desaparecido, otros se
han desarrollado.
En mi libro recuerdo que
en los últimos cinco
años han desaparecido
más de 120 periódicos en
EE.UU., hay 35 mil
periodistas que han ido
al paro en EE.UU., solo
en EE.UU. ¿Por qué
EE.UU. nos interesa
particularmente? Porque
el impacto de ese
meteorito, como el que
destruyó a los
dinosaurios, golpeó en
Yucatán, ese meteorito
de Internet golpea a
EE.UU. esencialmente,
porque es de ahí de
donde salen los
ordenadores, los
teléfonos inteligentes,
es ahí donde sale You
Tube, donde sale
Facebook, donde sale
Google, donde sale todo
lo que conocemos en
definitiva y, por
consiguiente, el impacto
a partir de ahí, con sus
ondas expansivas, se va
extendiendo a través del
mundo. Ya en cualquier
lugar del mundo los
periódicos sienten el
efecto, muchos
periódicos hoy solo
existen en su versión
digital, en su versión
en línea, y hacer una
información en línea no
es lo mismo que hacerla
en el papel; la
diferencia sencillamente
es que en línea se puede
poner todo lo que uno
quiera y en el papel
está uno limitado por el
espacio.
Hoy día alguien que ha
escrito algo no tiene el
problema que tuvieron
generaciones y
generaciones de
periodistas que era, una
vez que he escrito el
texto, dónde lo publico,
que ha sido la
preocupación de
generaciones y
generaciones de
periodistas y no solo de
periodistas
evidentemente. Hoy el
problema no está en
publicar porque, si
usted escribe algo, pues
lo cuelga en su sitio
web o lo cuelga en
cualquier sitio web que
se lo acepta
inmediatamente, y ahí
está publicado para el
mundo entero, sin ningún
tipo de fronteras.
Hoy día, evidentemente,
una información que sale
es una información que
va a ser corregida,
aumentada, comentada,
como ha dicho Alfredo
antes con su propio
artículo que salió, al
final uno se olvida del
artículo y discute de
otra cosa. Pero lo que
sí es cierto es que el
monopolio de la
información que tenían
los periodistas ha
desaparecido, ya no hay
monopolio. Hoy día
cualquiera de nosotros
que tenga un teléfono de
tipo inteligente con
pantalla, puede escribir
lo que quiera, enviar
fotos por dondequiera.
No en Cuba, por razón de
los problemas del
bloqueo electrónico,
pero en principio
evidentemente sí se
puede enviar una foto,
se puede enviar un
video, se puede enviar
un texto, se puede
consultar la
información, leer la
información en la
pantalla tranquilamente.
Entonces, evidentemente
cada uno de nosotros se
ha vuelto lo que algunos
especialistas llaman web
actores, es decir, que
ya, en la relación
informacional, no hay un
periodista actor y un
ciudadano receptor; no,
esos papeles hoy día
están mezclados, el
periodista es tan
receptor como emisor y
cualquier ciudadano es
tan receptor como
emisor, cada uno de
nosotros puede producir
información.
¿Evidentemente esto qué
crea? Una gran confusión
por una parte, la
capacidad de enviar
mucha información falsa,
aproximativa, etcétera,
pero también la
posibilidad de corregir
a los periodistas que
hasta ahora estimaban
que ellos estaban por
encima de la población,
que tenían mayor
capacidad de analizar,
que tenían ese
monopolio. Esto está
cambiando hasta el punto
de que podemos decir que
el problema principal
que tiene hoy el
periodismo en general es
un problema de
identidad, es decir, qué
es un periodista, si
todo el mundo es
periodista; qué es un
periodista, qué
especificidad tiene
superior. Es una
necesidad hoy día de
redefinir la función del
periodista.
Esto no quiere decir
tampoco que la función
periodística esté en
vías de extinción.
Muchos periódicos están
en vías de extinción, y
se va a extinguir el 80%
de los periódicos de
papel de pago del mundo,
seguro. Pero no va a
desaparecer el
periodismo; va a surgir,
está surgiendo otro
periodismo. Nunca ha
habido tantas
oportunidades para las
jóvenes generaciones de
periodistas como ahora,
porque ahora es mucho
más fácil crear un sitio
de información,
evidentemente es mucho
más fácil, más barato,
etcétera.
¿Qué es lo que va a
permitirles emerger en
esta jungla? Como
siempre la calidad, la
credibilidad, la
seriedad. En medio de
todo esto, lo que sí va
a permitir encontrar a
un público cuando esta
información aparezca
efectivamente como más
fiable a la larga con
respecto a la que
domina, que es una
información en general,
como he dicho antes, muy
aproximativa, etcétera,
con otros problemas
fundamentales.
Por ejemplo, en el CELAC
el presidente Correa
planteó la cuestión
central, su intervención
fue sobre eso. Tuvo la
gentileza de citarme, yo
estaba viendo la
televisión y de repente
él dijo: Ramonet dice
tal cosa sobre la
información, en apoyo de
su tesis, porque él,
como Cristina Fernández
o como Chávez o como
nuestro amigo Evo
Morales son muy atacados
por la prensa. Porque el
gran debate en América
Latina hoy efectivamente
es el de compensar y
corregir la
extraordinaria
dominación de los medios
privados por medios
públicos y del estado.
Ustedes no tienen aquí
esa situación, porque
los medios del estado
son importantes, pero en
América Latina no hay
ninguna tradición de
medios públicos o medios
del estado y, por
consiguiente, hay un
monopolio de la prensa
privada, que no acepta
que su dominación se vea
limitada por la llegada
o la creación de medios
públicos, y de ahí los
ataques que se están
haciendo hacia los
presidentes, y esta es
una batalla fundamental
hoy día en América
Latina y forma parte del
debate hoy a escala
internacional.
Alfredo Guevara:
Yo no me atrevo a hacer
una pregunta.
Magda Resik: ¿No? ¿Y no
se atreve a responder
tampoco a ella?
Alfredo Guevara:
Y menos eso. La pregunta
que no me atrevo a hacer
es: ¿y qué es un no
periodista?
Desgraciadamente no se
ha logrado dar una
respuesta a qué no es un
periodista, para poder
decir qué es un
periodista en los medios
cuando están en manos
estatales. Se trata, en
mi opinión, de encontrar
de verdad una respuesta
inteligente y que solo
se logra en un clima de
una libertad controlada
—no vamos a ser suicidas
nosotros tampoco—, pero
de una libertad
autocontrolada por una
ética y por una decisión
moral que tiene que
tener el periodista de
no atreverse a escribir
una línea si no es un
hombre culto, informado,
formado, capaz de
profundizar de verdad en
el análisis de la
realidad. Pero no es el
caso, y es muy fácil; es
muy fácil, pero no me
voy a atrever a hacerlo,
definir qué es un no
periodista.
Magda Resik: Y Ramonet
tampoco parece que se
quiere atrever…
Ignacio Ramonet.
No. (RISAS)
Magda Resik: Y a
nosotros no nos toca ese
papel ahora, porque
podríamos decirlo
también los colegas que
estamos aquí. Le doy la
palabra a otro de los
asistentes en la sala.
Reinier Limonta Montero:
Siguiendo con la cuerda
de los medios, hay un
último argumento que
tiene que ver con la
relación que tienen los
medios de comunicación
hoy con los gobiernos
progresistas, en esta
nueva alborada o renacer
de la izquierda en
América Latina, y la
unión también peculiar
que se da entre los
grandes medios de prensa
en América Latina y el
gran poder financiero, y
ese combate hoy es un
debate no solo en el
sector más cercano a los
medios, de los gobiernos
progresistas, sino
también en universidades
y en sectores de
movimientos sociales. Y
creo que la Ley de
Medios argentina ha
puesto un punto
importante en este
debate de los medios.
Hace poco nosotros
participamos en el
Encuentro
Latinoamericano de
Estudiantes de
Comunicaciones y ahí se
estuvo hablando mucho de
la posición de Barbero y
otros con respecto a la
Ley de Medios argentina,
que trata un poco de
golpear sobre todo en el
financiamiento de esos
grandes medios de
comunicación que han
asumido el papel de
partidos de oposición en
muchos de los países
latinoamericanos. A
partir de ese contexto,
¿qué opinión le
merecería lo que marca
la ley y en el contexto
latinoamericano que
estamos viviendo?
Ignacio Ramonet:
Creo que usted lo ha
dicho todo. Acabo de dar
una serie de
conferencias en
Argentina y en Brasil,
estuve conversando con
el autor de la ley
argentina, y conversando
con un autor brasileño
que ha escrito un libro
que les recomiendo
absolutamente leer,
Daniel Alber, haciendo
una recopilación de
todas las leyes de
medios que los gobiernos
progresistas han hecho
actualmente en América
Latina.
Se habla mucho de la Ley
de Medios de Argentina,
pero la de Ecuador es
muy interesante, la de
Venezuela es muy
interesante, la de
Bolivia es muy
interesante, la de
Brasil es interesante.
En todas partes ha
habido avances, y este
libro hace un poco la
recopilación. Y, por
consiguiente, es la
indicación de lo que
decía antes: la batalla
principal en América
Latina hoy se da en ese
sector. No sé si ustedes
tienen idea de la
violencia extraordinaria
del debate en Argentina,
en particular del grupo
Clarín contra la
Presidenta, y del grupo
de la Presidenta contra
Clarín. Ojo: son
batallas tremendas,
tremendamente duras. He
estado en ellas. En
Ecuador, de la misma
manera.
Entonces efectivamente
este es un debate
importante porque estos
son latifundistas
mediáticos. Para
entenderlo hay que verlo
así: antes el poder
venía del latifundio, de
la tierra; pero cuando
la tierra dejó de ser
sitio de poder, el
latifundio mediático, la
idea es tener muchos
medios —prensa, radio,
televisión— por los
mismos grupos, a veces
las mismas familias, que
dominan los medios en
algunos países
latinoamericanos y que
hacen y deshacen a los
gobiernos, o a veces
colocan a personas de su
familia en el poder.
Aunque el presidente
Santos se está revelando
como una persona mucho
más interesante de lo
que pensábamos, Santos
es hijo de la familia
Santos, que posee los
medios colombianos más
importantes,
evidentemente.
Y el hecho de que
gobiernos democráticos,
surgidos de la voluntad
popular, quieran limitar
esta dominación
mediática es lo que
excita el furor de esos
grupos, que son a la vez
mediáticos y
efectivamente grupos
financieros e
industriales
importantes. Es una
batalla capital que se
está dando hoy en
América Latina en la
medida en que, digamos,
la mayoría de los
partidos de oposición
han sido vencidos
electoralmente; pero la
oposición hoy, la
oposición conservadora,
se ha fortificado en
torno a esos medios, y
esos medios asumen la
función de la oposición
atacando a veces con
argumentos sin ningún
interés, o totalmente
mentirosos, que es el
caso de lo que
actualmente se ha hecho
con Correa, que está
amenazado por la Corte
de Justicia
iberoamericana o
latinoamericana en razón
de una acusación llevada
a cabo por la Asociación
de Periodistas de
Ecuador y de Periodistas
Latinoamericanos.
(Del público):
Refiriéndonos a los
seísmos y al papel de
Facebook y Twitter,
¿usted cree que estará
la China socialista
libre de esos seísmos y
de esa eclosión de
Facebook y Twitter?
Ignacio Ramonet.
Yo lo he escrito. Pienso
que todos aquellos
analistas que imaginan
que China es una
potencia destinada a
sustituir en el siglo
XXI a EE.UU. como
potencia hegemónica, se
equivocan por muchas
razones, quizá porque
China tampoco tiene esa
vocación, los dirigentes
chinos son mucho más
modestos, en la medida
en que recuerdan en
definitiva que la renta
per cápita de China es
muy modesta a escala
internacional.
Si ustedes piensan en el
sistema-mundo, desde el
punto de vista
económico, la
globalización muy
avanzada en la que
estamos ha hecho que
todas las economías
estén conectadas; o sea,
que lo que ocurre en la
Unión Europea no es algo
aislado que va a ocurrir
en la Unión Europea y
que no va a tener
consecuencias en otros
lugares. Eso hoy no es
posible a causa de la
globalización.
No estamos en un sistema
archipiélago, en que se
puede hundir una isla y
las otras islas se
quedan tranquilas;
estamos en un sistema en
que todo el mundo está
conectado. Entonces la
economía del mundo
funciona hoy día así, de
una manera muy
esquemática, pero
funciona con un motor
que es el motor que
consume. Ese motor es
doble, tenemos dos
grandes centros de
consumo en el mundo:
EE.UU.
─la
sociedad americana─
y la Unión Europea. La
Unión Europea, primera
potencia comercial del
mundo, 500 millones de
habitantes consumiendo
con un muy alto nivel de
vida. ¿Esos dos motores
absorben la producción
de quién? De la fábrica
del mundo. Hay una sola
fábrica en el mundo:
China, que es quien
fabrica. Para que esa
fábrica produzca,
necesita materias primas
e insumos. ¿De dónde
vienen? Por ejemplo, de
América Latina.
¿Cómo se explica el
desarrollo hoy de
Brasil, de Argentina, de
Perú, de Chile? Porque
son países que están
vendiendo materias
primas, minerales o
alimentos esencialmente
a China. China los
utiliza para fabricar y
los vende a Europa y a
EE.UU. Si los dos
motores consumistas del
mundo se detienen
─que
es el caso en este
momento─,
ralentizan; si el
empobrecimiento de las
políticas de austeridad
lleva a los europeos a
no consumir
─cosa
natural─,
y si la recesión
norteamericana conduce a
los norteamericanos a
consumir menos
─cosa
no segura, pero probable─
China va a fabricar
menos; si fabrica menos,
importa menos. Si China
fabrica menos, su
crecimiento no estará en
10% u 11% como está
ahora; puede bajar.
¿Tiene esto alguna
importancia? Sí.
¿Cuánto necesita crecer
China para absorber la
mano de obra que llega
cada año al mercado de
trabajo en China?
¿Cuánto? China necesita
crecer por lo menos 8%
cada año para absorber
la mano de obra que
llega al mercado de
trabajo. Si China crece
menos del 8%, la masa
que llega al mercado de
trabajo ya no encuentra
trabajo; se crea ahí un
volante de paro, y este
volante de paro, si eso
dura varios años, es un
elemento no solo de que
esto se transmita a
América Latina en
particular, a África
también, sino que ese
volante de paro es un
elemento que puede en
algún momento
desestabilizar, por su
protesta social, al
sistema chino.
Magda Resik: Otra
pregunta del público.
Pedro Quiroga: Ramonet,
usted hablaba de la
falta de identidad del
periodista y del
surgimiento de una nueva
forma de hacer
periodismo…
Ignacio Ramonet:
No, yo no he hablado de
falta de identidad del
periodista. Digo que el
problema que se plantea
hoy es la cuestión de la
identidad, una cuestión
que antes no se
planteaba, o que hoy día
no se plantea para otras
profesiones, cualquiera
que sea, ¿verdad? Pero
hoy día sí se plantea
por la razón de que las
fronteras de lo que es
periodismo se han
diluido; entonces hoy
hay una crisis de la
identidad de los
periodistas. Esto se
entiende a escala
internacional.
Lo que creo es que está
surgiendo un nuevo
periodista, repito, y lo
he dicho antes. El nuevo
periodismo tiene que ser
uno que trate de
imponerse en estas
circunstancias.
Digamos, ¿cuál es la
misión de un
periodista? A veces uno
se olvida de lo
fundamental: la misión
del periodista es
aportar información. Esa
es la misión del
periodista.
Evidentemente, una
información que el
periodista o la
periodista va a
verificar, tiene que
verificar; tiene que
recortar, no puede tener
una sola fuente, tiene
que tener varias
fuentes. Pero su misión
principal es aportar
información. ¿Qué quiere
decir que es aportar
información? Quiere
decir que no puede
limitarse a decir:
“Señor Ministro, ¿qué
tengo que decir?”,
primero. O no puede
limitarse a decir:
“Señor empresario, ¿qué
tengo que decir?”, o
“Señor Presidente, ¿qué
tengo que decir?” Eso
no es un trabajo de
periodista; es un
trabajo de comunicación
o de comunicador; pero
un comunicador no es un
periodista. Digamos,
todos los periodistas
son comunicadores, pero
deben ser comunicadores
de empresas o
comunicadores políticos;
tienen que ir a buscar
la información ahí donde
se encuentra y
evidentemente
garantizarle al
ciudadano que la
información que le dan
es una información
fiable, cosa que casi
nadie hace hoy en el
periodismo. ¿Por qué?
Digamos una cosa: el
género noble del
periodismo es el
periodismo de
investigación. Pero lo
que ha ocurrido con
Wikileaks, ¿por qué es
tan importante
Wikileaks? En mi nuevo
libro consagro un
capítulo muy importante
a Wikileaks. ¿Por qué ha
sido importante
Wikileaks? Bueno, porque
Wikileaks ha venido a
demostrarnos que en
definitiva el periodismo
de investigación no
funcionaba, porque no
sabíamos nada de
continentes enteros de
información.
Nosotros pensamos que
estamos en una sociedad
bien informada. ¿Por
qué? Porque hacemos una
relación perezosa entre
sofisticación de la
tecnología de
información y, digamos,
capacidad de esa
tecnología de
informarnos bien. Pero
en eso no hay ninguna
relación, no hay ninguna
relación entre la
sofisticación de la
tecnología y la
modernidad de la
tecnología de la
comunicación y la
capacidad de los que
usan esa tecnología de
informarnos. Y por
consiguiente, Wikileaks
ha venido a revelarnos
que en materia de lo que
pasó en Irak, en materia
de lo que pasó en
Afganistán, que son
cosas supercubiertas por
la prensa, no teníamos
idea de lo que había
detrás, del biombo, de
las apariencias. Vino a
demostrarnos que,
contrariamente a lo que
nosotros pensábamos de
muchas realidades, los
cables de las embajadas
revelaban todo un
universo de la
información que
ignorábamos. O sea, que
vivimos, desde el punto
de vista informacional,
en la séptima parte del
iceberg, y que las otras
seis partes estaban
ocultas para nosotros.
Esa es la importancia de
Wikileaks.
Por eso en nuestros
países, digamos en
Europa o en EE.UU., la
prensa en general ha
boicoteado a Wikileaks,
o ha dicho que Wikileaks
no tiene ningún interés
porque es información
robada. Primero, desde
que existe la
información, es robada
(RISAS). Si usted no
roba la información, no
está informando, porque
está repitiendo lo que
le dicen los grandes,
¿entienden?
Porque, por ejemplo,
¿dónde el periodismo de
información adquiere su
nobleza?, digamos. En
el asunto Watergate, que
permitió la caída de
Nixon. ¿Cómo se obtuvo
la información de
Watergate? Porque había
un informador que se
llamaba “Garganta
profunda” ─ustedes
recuerdan─
que robaba la
información, se la daba
a Carl Bernstein y a Bob
Goodward, exactamente
como Wikileaks.
Wikileaks no ha robado
nada, pero había un
soldadito Manning que él
sí la robó, como
siempre.
Óiganme, cuando Daniel
Ellsberg publicó los
papeles del Pentágono,
que reveló cómo se hizo
la guerra de Vietnam,
cómo los norteamericanos
provocaron la guerra de
Vietnam, él mismo era un
funcionario del
Pentágono, él robó la
información y se la dio
al Washington Post.
Quiero decir, las
grandes informaciones
que han roto el consenso
informativo han sido
informaciones robadas;
pero la sociedad tiene
derecho a recibir una
información aunque sea
robada cuando es
pertinente para abrirles
los ojos sobre crímenes
cometidos por el estado,
¿no? Esto se queda aquí.
Magda Resik: Propongo no
seguir abusando del
tiempo de ambos, aunque
sí me gustaría —y esa es
una libertad que me
tomo— escuchar de nuevo
a Alfredo. Creo que
Alfredo es mejor para
concluir que yo, no las
conclusiones de la
actividad, que yo sé que
a usted no le gustan,
pero sí quisiera,
Alfredo, oírlo. Mire,
hay una frase de Ramonet
que quizá nos ayude:
“Desde la belleza y
desde la poesía”, que yo
la anoté porque me
conmovió. Dice Ramonet:
“Necesitamos soñadores
que piensen y pensadores
que sueñen”.
Alfredo Guevara:
Ya lo dijo él. Yo no
tengo nada que decir, ya
está dicho todo.
Decididamente no. Esto
se acabó.
3 de diciembre de 2011
Transcripción del
Encuentro con Alfredo
Guevara e Ignacio
Ramonet en el Salón de
Mayo del Pabellón Cuba,
sede de la Asociación
Hermanos Saíz.
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