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En estos días la Escuela
Internacional de Cine de
San Antonio de los Baños
cumple 25 abriles de
fundada. Este plantel,
en el que se han formado
o completado estudios
tantos cineastas de
Latinoamérica, nos había
pedido un concierto para
celebrar la fecha.
Tuvieron el buen gusto
de proponer que el acto
se efectuara en un
barrio del pueblo. Por
todo eso, muy contentos,
estuvimos anoche entre
el Paradero y la Cueva
del Sumidero del río
Ariguanabo, barrio de La
Punta, en San Antonio de
los Baños, lugar en que
nací.
Tuvimos como invitados
al veterano grupo Yawar,
ahora integrado por
algunos jóvenes, además
de por su fundador
Rolando Méndez (alias el
Powow), maraquero
infalible. Giraldo
Alayón, entomólogo
eminente y amigo de la
infancia, entregó los
libros que solemos donar
a las bibliotecas
locales. Otro invitado
especial fue Amaury
Pérez que, como en todas
partes, fue acogido
entre vítores y
aplausos.
El Instituto de
Meteorología había
anunciado un poco de
frío, pero estaba
agradable. Había
bastante gente,
numerosos niños, todo el
mundo risueño y
cantarín. Saludé a
algunos primos, a hijos
de mis primos y a hijos
de los hijos de mis
primos. Me encontré con
amigos de la infancia.
Recordé y conversé de
eventos y personas casi
antediluvianos.
Yawar tuvo la gentileza
de abrir el concierto
con “Llegué por San
Antonio de los Baños”,
compuesta hace decenios.
Si no nos hubieran hecho
salir una vez más,
hubiéramos cerrado el
concierto con “El
papalote”, que cuenta
las tribulaciones de
Narciso el Mocho,
personaje de mi
infancia. Pero se
produjo el reclamo de
“otra” y nos despedimos
con “Casiopea”, dedicada
a los que viven lejos de
sus orígenes, como ha
sucedido siempre a
muchos ariguanabenses.
Casi al final, transmití
la felicitación de
Antonio Guerrero a la
Escuela Internacional de
Cine por su aniversario,
y su saludo al pueblo de
San Antonio. Fue la gran
ovación de la noche.
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