La Habana. Año X.
17 al 23 de DICIEMBRE 

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María del Carmen Mestas
Sigo amando el periodismo
Antonio López Sánchez • La Habana
Foto: Cortesía Editorial de la Mujer

La cultura, sus haceres y legados, requieren también, además de artistas y genios, de esa otra clase de locos, y locas, que les siguen y cuentan y apresan para mañana sus huellas. Una de esas apasionadas, un cofre que guarda las innumerables leyendas que ha contado y reseñado en su vida periodística, un silencio que dice siempre mucho menos de lo que en verdad atesora, es María del Carmen Mestas. 

También en sus labores como escriba, en aguas como las del cuento, la poesía y la investigación musical, en apretado río junto con el tronco vigoroso del periodismo, ha dejado válidas huellas. No son pocos los títulos, en libros propios y en antologías, donde su firma, y mejor, sus palabras, aportan, esclarecen, liberan, se entregan. 

No puedo dejar de relatar su retrato mejor del día a día dentro de la revista a la que ha dedicado casi una vida entera de labores. Siempre sonriente; siempre atenta y callada; siempre, a la hora de apremios colectivos y cierres, con esa frase o idea, o con el título exacto que a nadie se le ocurre, para redondear un trabajo y que funcione más y mejor. Entonces, con esa grandeza humilde, vuelve a sonreír, como si tal cosa, como si ese destello de genialidad hubiera podido ser dicho por cualquiera. Solo que casi siempre lo dice ella.

No puedo evitar que, en cada ocasión en que escucho el inolvidable tema de Noel Nicola, dedicada, según el autor, a alguna imaginaria tocaya de esta entrevistada de hoy, nuestra María del Carmen se me parezca demasiado a esa que cantara el trovador. Razones hay. Esta periodista, esta mujer tremenda, todavía se asombra con todo, también sus ojos son anchos, y a diario revuelve la tarde a su paso, mientras no pocos ojos le halan el vestido.

Más allá de las muchas páginas que ha publicado en la revista Mujeres, siempre en aras de que perdure lo más valioso de nuestra cultura de ayer y de ahora, María del Carmen Mestas carga consigo el inapreciable tesoro de sus vivencias, de sus experiencias. Más de una vez, alguno de sus colegas, sin duda, atenazados por los mismos aires que en su momento la sacudieran, le hemos pedido que haga una pausa y escriba sus memorias, sus muchos recuerdos y anécdotas de tanto bregar en predios de la cultura cubana. Siempre, es su incombustible sonrisa la respuesta.

Por eso ahora, en medio del cumpleaños de una revista de cuya historia María del Carmen es parte imborrable, esta entrevista puede ser un mínimo adelanto. Solo un sendero, cálido a pesar de llegar a través de las líneas del correo electrónico, de las muchas veredas que podría descubrir nuestra gran colega si se decidiera a empuñar la pluma en viaje de regreso y remembranza. Sin embargo, en esa síntesis envidiable que a muchos se nos escurre constante ante la cuartilla, regresan sus respuestas en el tono exacto, tranquilo y hondo, sin excesos. Como si se pareciera un poco a las canciones que ama y a cuyos creadores tanto ha defendido.
 

Comienzo el día, así como si nada

Me inicié en el periódico Combate, y he estado en otros órganos de prensa como Radio Habana Cuba y la revista Romances, que es de alguna manera la antecesora de las revistas de hoy. Al crearse la Editorial de la Mujer pasé a la redacción de Muchacha y posteriormente a la de Mujeres, donde sigo trabajando. Han sido años de intenso bregar. A veces, conquistando sueños, a veces malogrando otros. Es la vida. 

Que de mis recuerdos, sí quiero yo hablar

Al insertarme en el periodismo cultural, intenté abarcar aspectos de su desarrollo, expresar el espíritu de creación que vive en sus protagonistas. No podría contar en estos 50 años de trabajo cuántas crónicas, reportajes o entrevistas hice, porque la memoria tiene laberintos escurridizos, aunque hay pasajes que quedan más vivos que otros. 

Me ha aportado grandes alegrías el contacto con gente muy interesante; te podría hablar de muchos creadores de la Nueva Trova, que tuve el inmenso gusto de entrevistar cuando se gestaba ese importante Movimiento. Pienso en Pedro Luis Ferrer, al que entrevisté cuando él solo tenía 18 años. En Adolfo Costales y Tatica, de aquel cuarteto Los Dimos; en Tony Pinelli, con Los Cañas. En Noel Nicola, ese ser extraordinario, viviendo en el cuartico de San Nicolás, y con el que proyecté libros, que nunca realizamos, mientras bebíamos un café muy cubano colado por el autor de “Es más, te perdono”. Tampoco olvido las tertulias en casa de Fidel Díaz, hoy director de El Caimán Barbudo, con el que tuve un programa juvenil en Radio Cadena Habana. Ni a Silvio, a su regreso de aquel memorable viaje en el Playa Girón. A Augusto Blanca, a Vicente Feliú…  

Durante un buen tiempo me dediqué a buscar figuras de la trova tradicional, cuyos testimonios me llenaron de vivencias de aquella época de serenatas e incurable bohemia. Sindo Garay, Graciano Gómez, Miguel, Ciro y Cueto, del trío Matamoros, Rosendo Ruiz, Pucho el Pollero, Emiliano Blez y otros más.

En otra zona de la música están intérpretes muy queridas como la inolvidable Elena Burke o Moraima Secada, a quienes con frecuencia visité. Nombres imprescindibles, para mí y para la música, de entrañable cercanía como los de Richard y Rembert Egües. Me enorgullece haber escuchado en la voz de Juan Formell sus proyectos musicales cuando tocaba con la orquesta de Revé.

De Portocarrero, guardo un regalo muy apreciado: Su foto original de niño vistiendo un simpático disfraz, pues amaba los carnavales. De Isabel Ximeno, la gratitud de su primera entrevista. De mis entrañables Francisco Garzón Céspedes y Teresita Fernández, su peña en una experiencia irrepetible. 

Eduardo Robreño, aquel anecdotario vivo, despertó en mí el deseo de investigar. A partir de esa búsqueda surgió mi libro Pasión de rumbero, editado en España, y que reúne numerosas historias. Llevar a las páginas la vida de estos hombres y mujeres, la mayoría poco reconocidos, fue una tarea que me propuse con amor. Por ese volumen desfilan el mítico Malanga, Chano Pozo, Nieves Fresneda, Ignacio Piñeiro, Tío Tom, Carlos Embale, Calixto Callava, Chavalonga… Además, de reunir alrededor de 60 fichas biográficas de otros rumberos. El volumen fue publicado en 1998, pero continué indagando y hoy tengo datos de más de 300 de ellos, entre percusionistas, cantantes o autores del complejo rumba. 

Por eso cuando te vi, reconocí mi destino

Sin duda, la revista Mujeres me aportó más de lo que yo a ella. Amplió mi capacidad de análisis, me dio experiencia para mirar con luz más larga la vida y, sobre todo, me enfocó en la realidad de la mujer cubana; sus avatares, sueños y todos sus grandes avances. Además, de adentrarme en el quehacer de la FMC.  

Todavía hay un vacío en cuanto al enfoque de género en el periodismo. La visibilización de nuestras artistas, nuestras creadoras en todas las manifestaciones. En este caso, esa presencia en todas las esferas del arte  ha sido, para mí, no solo inspiración, justicia poética, sino parte de esa  perspectiva de género tan necesaria de incluir en el periodismo cultural. 

Dónde están tus riendas, dónde está tu espuma

Ojalá haya sembrado buenas ideas en los lectores, que en mis trabajos haya podido transmitirles algo útil. No hay recetas ni fórmulas. Ahora, en mi caso particular lo más importante fue la vocación hacia la literatura. Desde niña leí mucho lo que debía y lo que no debía. Siempre tuve un libro en mis manos, y esa inclinación afloró a la hora de escoger una profesión. Soy graduada de la Escuela Manuel Márquez Sterling. Tal vez, por eso me he sentido más cómoda en el periodismo cultural. Creo firmemente en el relevo. Serán los jóvenes con su pasión, conocimientos e ideas renovadoras los encargados de darle un vuelco al periodismo en todo sentido. 

Esta mañana, de nuevo, piensa en ti…

De vuelta, de muchos andares, te digo que sigo amando el periodismo porque es reflejo vivo de la realidad, la vida que te rodea, llevada a cuartillas o a una página digital.

 
 
 
 

 

LA JIRIBILLA Nro. 303
Género e identidad.
La mujer y el hombre fuera del paraíso

 

 

LA JIRIBILLA Nro. 434
Mujer y literatura.
También tiene género
la escritura

 
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.