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Enriquito: horcón en el monte cubano

María Fernanda Ferrer • La Habana

Fotos: Cortesía de Roberto Chile

Aún se escuchan en La Habana los ecos del recién concluido Festival de Cine, cita que gracias a la sección HECHO EN CUBA le ofrece al espectador la posibilidad de disfrutar de documentales, género imprescindible que permite guardar para tiempos venideros la memoria viva de hoy. Y justamente, en ese espacio se proyectó Soy Tata Nganga, del reconocido realizador cubano Roberto Chile.
 

Ese material tiene el marcado propósito de hacer, en apenas 22 minutos, una apretada semblanza de la vida y el impacto que ha tenido (y tiene) Enrique Hernández Armenteros, uno de los más importantes sacerdotes de las religiones cubanas de origen africano, y quien, sin duda, es además una figura muy respetada y querida en el poblado de La Hata, y en la mítica Guanabacoa. 

Enriquito —como lo llaman sus más de dos mil ahijados y todos los que le conocen— sobrepasa los respetados 90 años de edad y está considerado un “horcón en el monte cubano” o “una vela que no se debe apagar”, apelativos ganados a fuerza de más de seis décadas procurando el bien y fomentando la espiritualidad: por las venas de este hombre corre sangre africana y su abuela —Carlota Armenteros, una negra conga que llegó a Cuba como esclava— fue quien le puso en su camino la religión. Pero Enriquito, además, se ha consagrado a San Lázaro, y cada 17 de diciembre rinde culto y devoción a ese santo que tiene miles de seguidores a todo lo largo de la Isla.  

Para hacer este documental, Chile, durante varios años, acudió a La Hata, y todos los diciembre, a la procesión de San Lázaro que allí tiene lugar, y cámara en mano, grabó distintos momentos de ese acto religioso que, sin duda alguna, forma parte consustancial de la cultura cubana y atestigua muy claramente nuestros orígenes como nación.   

Posee este documental aciertos indiscutibles: el primero es que el tema está tratado con profundo respeto, sin invadir privacidades ni envolver en paños místicos ni lucecitas “creadas para escena” asuntos que conciernen, solamente, a los devotos de esa fe. En otras palabras: es un momento de reverencia a un hombre —en su justísima magnitud—, pero sin elementos folclorizantes que rebajan la religiosidad a asuntos de mercado. 

Otro elemento que por su altísimo nivel estético no puede dejar de mencionarse, es la fotografía, capaz de crear atmósferas en que belleza y misterio se entremezclan con gran efectividad: primeros planos, detalles, sudores, audaces ángulos y ritmos que nos hacen sentir parte de ese mundo místico-religioso. Es como visitar —desde la sala de cine— a Enriquito en su propia casa o caminar en procesión junto al santo patrón de La Hata. 
 

Pero si cuidado fue el rodaje de Soy Tata Nganga, esmerada y delicada fue la edición de Salvador Cambarro, conocedor del oficio y entrañable amigo y colaborador de Chile desde hace más de dos decenios, que sabe perfectamente, que la adecuada selección y ubicación de planos imprimen ritmo, algo determinante en una obra audiovisual. 

El documental, realizado en el presente 2011 bajo la sombrilla de la Productora Alas con puntas, posee música original de Alexei Rodríguez que fue interpretada por Obsesión y ahí está otra de las novedades: como recurso sonoro parte de la historia está narrada en tiempo de rap. Es decir, que —además de utilizar como música adicional la emblemática voz del maestro Lázaro Ross y el Grupo Olorún—, “Obsesión” deviene una suerte de narrador que va enlazando imágenes con la historia personal del protagonista.
 

Este documental tiene como antecedente el libro Tata Nganga, nacido luego de una exhaustiva investigación del periodista y escritor Marcos Alonso quien, gustoso, se sumo a esta aventura audiovisual, algo que avala, consolida y legitima el documental.
 

En momentos en que el género documental parece languidecer —no solo en producción sino también en promoción— sería muy oportuno que Soy Tata Nganga se difundiera por la televisión nacional, ojalá antes que finalice el año en curso. Esperamos por eso.
 
 
 
 
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.