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En la muy limitada
producción discográfica
jazzista hecha en Cuba
durante los años 80 del
siglo anterior, soy del
criterio de que uno de
los trabajos publicado
entonces que continúa
siendo de imprescindible
escucha para comprender
los derroteros del
género entre nosotros,
es el fonograma
Concatenación I
y II, material
acreditado al grupo
Proyecto y que en su
momento de aparición fue
un álbum doble editado
por la EGREM en formato
de LP.
Contentivo de un
memorable concierto
llevado a cabo en el
Museo Nacional de Bellas
Artes, el disco tuvo a
Gonzalo Rubalcaba
(director de Proyecto)
como productor musical y
al ingeniero
polaco-cubano Jerzy Bec
al frente de la
grabación y mezcla. En
el repertorio incluido
en el fonograma aparecen
varios temas procedentes
del que fuese el primer
LP del grupo
Proyecto, es decir, el
álbum titulado Nueva
cubana, pero
concebidos a partir de
la magia establecida en
las presentaciones en
vivo de una formación
jazzística, donde la
libertad de
improvisación encuentra
mayor espacio para su
desarrollo.
El material abre
justamente con la pieza
“Nueva cubana”, en la
que las síncopas del
jazz y del son se
abrazan en total
armonía, con destaque
para el soporte rítmico,
en especial por parte
del baterista Horacio
“El Negro” Hernández.
Prosigue a continuación
el corte denominado
“Concatenación heroica”,
para mí el tema de mayor
complejidad en su
estructura, entre los
registrados en la
grabación. Las
frecuentes ondulaciones
rítmicas que a voluntad
alteran el tempo,
los abundantes
contrapuntos de la
sección de vientos, así
como el desempeño del
piano y el bajo, hacen
que desde el punto de
vista morfológico sea
esta quizá una de las
más llamativas
composiciones recogidas
en el doble álbum.
Viene entonces una
cubanísima versión de
ese clásico
internacional que es
“Green dolphin in the
Street”, para dar paso a
“Pluma”, con
protagonismo de un muy
lírico piano
interpretado por las
manos de Gonzalo. Otra
revisitación de una
pieza de la ópera prima
de Proyecto, en este
caso “Pisando el
césped”, nos pone en
contacto con una de esas
riquísimas composiciones
de Rubalcaba, escrita en
compás de 7/4 y donde se
alternan el juego
sincopado con un
tutti instrumental a
cargo del piano y el set
de percusión, pasaje que
me ratifica que la
mancuerna que
conformaron Roberto
Vizcaíno y Horacio “El
Negro” Hernández, con
apoyo de Felipe Cabrera
desde el bajo, resulta
una de las más sólidas
bases rítmicas que hemos
tenido en nuestras
agrupaciones de jazz en
los últimos 25 años.
La gran fiesta sonora
que es
Concatenación I
y II concluye con
el corte “Regreso
feliz”, perfecta
selección para dar
término a un disco en
vivo, testimonio del
hecho de que el ya
desaparecido grupo
Proyecto resultó una de
las formaciones más
significativas en el
panorama musical cubano
de la década de los 80
de la pasada centuria. |