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El maestro Guido López
Gavilán, uno de los
iconos de la música de
concierto en Cuba,
exdirector invitado de
la Orquesta Sinfónica
Nacional y profesor de
dirección de Orquesta
del Instituto Superior
de Arte, se confiesa un
espectador más en este
Festival Jazz
Plaza, un “disfrutador”
de las joyas vivas del
género en Cuba.
“Es una tradición, es un
Festival que nos ha dado
la oportunidad de tener
valiosísimas figuras
internacionales,
conjuntamente con las
valiosísimas figuras
nacionales. Por suerte,
nosotros tenemos una
larga tradición, se
puede decir con toda
seguridad que nuestra
música más auténtica,
como puede ser el son o
la guaracha, nació
fundida y en la misma
época que el jazz,
inclusive es comprobado
que New Orleans en el
siglo XIX contaba con un
grupo importante de
músicos cubanos que
intervinieron en las
primeras manifestaciones
de este género. A través
de los años se ha
mantenido muy hermanada,
muy comunicada tanto la
evolución de nuestra
música, como el jazz
y es sabida la
interrelación que existe
tan fuerte entre ambos.”
Esta edición del
Festival Jazz
Plaza estará dedicada a
la música clásica. ¿Qué
consideraciones le
merece esta iniciativa?
Me alegra muchísimo
porque se rompen
barreras. Cuando uno
habla de música clásica
y de concierto, lo
primero que salta a la
imaginación es George
Gershwin, el legendario
“Rhapsody in Blue”, sus
conciertos para piano,
músicos de Europa,
norteamericanos, de
diferentes países de
América Latina. Es una
feliz iniciativa poder
mezclar estas dos
vertientes, a veces, se
han producido cosas tan
aparentemente
contradictorias como
versiones jazzísticas de
Juan Sebastián Bach por
ejemplo, eso ejemplifica
lo que estoy diciendo,
que son vertientes que
se pueden hacer
coincidir, que se ha
hecho y se seguirán
enriqueciéndose
mutuamente en el
transcurso de la vida,
de la historia.
La más reciente
producción de Habana Sax
y de la EGREM contó con
sus notas de
presentación. ¿Qué
puedes adelantarnos
sobre este CD?
Ha sido un gusto poder
escribir algunas notas
sobre la impresión de
él. Se mencionaba que
una palabra clave para
definirlo es “amalgama”
y yo añadiría calidad,
la más alta calidad.
En el disco se puede
comprar lo mismo las
raíces, nuestros ritmos
metamorfoseados, llevado
con el lenguaje
jazzístico como música
de otras latitudes tanto
americana, como
latinoamericana. Un
trabajo excelente
instrumental, de
elaboraciones, de
trabajo de conjunto
junto con ese espíritu
de consagración.
Es un trabajo que tiene
no solamente saxofones,
sino percusiones, voces
y una pléyade de
invitados, de excelente
calidad, o sea, que es
un producto para entrar
con la cámara —que se
puede. Quienes conocen
ambas vertientes tanto
la música clásica, como
el jazz saben que de una
forma u otra son
expresión de la música
natural de los pueblos
que se van elaborando en
distintas vertientes. |