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"La investigación del
fondo epistolar del
primer historiador de la
ciudad de La Habana,
Emilio Roig de
Leuchsenring, puso en
mis manos una carta que
la escritora cubana
Aurelia Castillo de
González le escribiera
el 4 de junio de 1919.
En esta misiva, Aurelia
Castillo le anuncia a
Roig, entonces jefe de
redacción de la revista
Social1,
que, para complacer su
solicitud, le adjunta un
poema de su autoría, y
añade: 'Deseo que el No.
de la mujer no
desmerezca en nada de
los que acostumbra
publicar esa refinada
revista'2.
La curiosidad por saber
a qué se refería Aurelia
Castillo me llevó a
iniciar una indagación
que daría origen a este
libro, Damas de
Social.
"Comencé a revisar el año
1919 de la revista desde
el mes de enero y, así,
en la sección “De mí
para ti” de abril, a
cargo de su director,
Conrado W. Massaguer,
encontré esta nota:
Solo para señoras.
El número de junio de
nuestra revista será
con, de, en, por,
sí, sobre las mujeres.
Solo el lindo sexo
tendrá acceso a nuestras
páginas.
Dibujos, artículos,
poesías, todo, en fin,
será firmado por lindas
manos de mujer.
Queremos demostrar que
ellas pueden, en caso de
guerra, hacer por
nosotros la ardua tarea
de Social. Ya
hemos invitado a esa
brillante pléyade de
escritoras y artistas
cubanas: Dulce María
Borrero, Aurelia
Castillo, Lola Tió,
Lydia Cabrera, Consuelo
Cisneros, Raquel Catalá,
Emilia Bernal, etc.,
etc., para que colaboren
en ese número que
ostentará en su portada
este cartel:
For ladies only3
"Y, en efecto: el número
de la revista Social
de junio de 1919
estuvo dedicado a
escritoras,
ilustradoras,
fotógrafas, periodistas,
con el propósito de dar
a conocer la labor
cultural realizada por
las mujeres a través de
un grupo representativo
de las intelectuales
cubanas de la época.
Aquella convocatoria de
la dirección editorial,
obtuvo una notable
respuesta: 11 de los 12
textos literarios de ese
número aparecieron
firmados por mujeres
(excepto uno, el de la
sección 'Acotaciones
literarias', bajo el
nombre de Hermann, uno
de los seudónimos
utilizados por Emilio
Roig), como también
participarían las
mujeres en la mayor
parte del diseño gráfico
del número, incluida la
cubierta titulada 'Solo
para Señoras' a cargo de
la aún no identificada
‘María Teresa’, tras
quien pudiera esconderse
el pincel de Massaguer.”
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Los párrafos anteriores
forman parte de la nota
introductoria escrita
para el libro "Damas
de Social" que será
publicado el próximo año
por Ediciones Boloña de
la Oficina del
Historiador de la
Ciudad. El propósito de
ese libro es rendir
homenaje a aquellas
mujeres que
contribuyeron con sus
trabajos a enriquecer no
solo el prestigio de esa
publicación sino de la
cultura cubana en muchas
de sus manifestaciones.
En colaboración con
Mirta Yáñez, escogimos
un grupo de 25 cubanas,4
como muestra de las
intelectuales que en
vida publicaron trabajos
en Social, y
otras tres, no nacidas
aquí, pero de innegable
cubanía.5
Cada una de ellas tiene
en el libro un
dossier compuesto
por una foto, una breve
síntesis bio-bibliográfica,
un texto de los
publicados en la revista
y una presentación
escrita especialmente
por una mujer. Para
estas presentaciones
convocamos a
intelectuales de
prestigio, colegas y
amigas que sabíamos se
interesarían por un
trabajo como este,
quienes hicieron suyo el
proyecto y pusieron todo
su entusiasmo en hacerlo
realidad.
En la selección de los
textos publicados, en
Social tuvimos en
cuenta mostrar la
pluralidad del quehacer
cultural de aquellas
mujeres, de manera que
el libro recoge poemas,
cuentos, artículos,
críticas de arte,
crónicas, aunque bien
hay que destacar que la
mayoría de ellas cultivó
la poesía y el
periodismo, y muchas
fueron militantes
feministas destacadas.
Fruto de esta
investigación, el libro
contiene en un apéndice
el censo de todas las
mujeres que publicaron
en Social tanto
cubanas, como
extranjeras, y los datos
de sus trabajos en la
revista, que será de
utilidad, seguramente,
para investigaciones
futuras sobre este tema.
Confiamos en que "Damas de Social"
no se aleje demasiado
del hálito refinado de
aquella revista de abril
de 1919, ni de otros
trabajos predecesores
como el Álbum cubano
de lo bueno y lo bello
(1860), revista
publicada por Gertrudis
Gómez de Avellaneda; el
Álbum fotográfico y
poético de las
escritoras cubanas
(1868), libro de
Domitila García de
Coronado; o el número
especial de El Fígaro
(24 de febrero de 1895),
dedicado a las mujeres y
organizado por Aurelia
Castillo de González.
Difícil es saber si
alguna de las Damas
vislumbró un libro como
este, en el que tantas
mujeres hemos aunado
esfuerzos para honrarlas
y expresar nuestra deuda
de gratitud con ellas,
iniciadoras de una
batalla aún por ganar.
Quiero pensar que sí y,
en tal caso, puedo
sentir su regocijo al
imaginar aquel futuro,
hoy presente, y lo que
hemos conquistado “para
todas… y para todos”,
como quería Aurelia.6
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