La Habana. Año X.
17 al 23 de DICIEMBRE

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

René Francisco en Bellas Artes

Biografía múltiple para un Viejo verde

M. M. López • La Habana

Los 21 años fueron para Rubens, el pintor flamenco, momento de conclusión de una primera etapa de estudios tutelados por artistas como Tobias Veraecht, Adam van Noort y Otto van Veen. Con esa edad, el retratista superó el examen de maestro ante la Guilda de San Lucas, dos años antes de conocer la Italia de Tiziano, Veronese y Tintoretto.

Viena, uno de los epicentros más importantes de la cultura europea en el siglo XXVIII, recibió por segunda vez y para siempre a Beethoven cuando había cumplido los 21. Luego del deceso de sus padres, el establecimiento en la capital austriaca definió el desarrollo del pianista y compositor, quien recibiría allí las lecciones de Joseph Haydn, Johann Georg Albrechtsberger, Johann Baptist Schenk y Antonio Salieri.

En la siguiente centuria, del otro lado del mundo, el poeta nicaragüense Rubén Darío, a la edad de 21, publicaría Azul, uno de los volúmenes fundacionales del modernismo en la literatura. Editada en Chile, esta compilación de textos aparecidos con anterioridad en la prensa, le valió al poeta la definitiva consagración en la literatura hispanoamericana.

Salvador Dalí, el surrealista de los bigotes largos, marchó a París con 21 años luego de que la crítica española elogiara pródigamente su exposición en la Galería Dalmau. En la cuidad francesa, Buñuel lo introdujo ante Picasso. Por esa fecha también, el artista pintó “Cesta de pan” un cuadro realista paradigmático en su obra, y comenzó a reflejar en su pintura las influencias de los diferentes estilos y escuelas que definieron su trabajo posterior.

Este 16 de diciembre se inaugura en el Museo Nacional de Bellas Artes la exposición del cubano René Francisco como cierre del ciclo de homenajes por el Premio Nacional de Artes Plásticas 2010. El pintor y pedagogo ha concebido la muestra como “revisión de un primer período como creador” y, en ese regreso, ha tenido que detenerse imperativamente en su primera juventud. “A los 21 años —dice— uno hace cosas que lo acompañan toda la vida”. Rubens en San Lucas, Beethoven en Viena, Darío publicando Azul, Dalí rumbo a París y René Francisco en Cuba, estudiando en el Instituto Superior de Arte, pintando con los ojos puestos en Rembrandt.

Resulta que la pintura del holandés y el conocimiento de la Historia del Arte que absorbió durante los estudios superiores, están dando un nuevo carácter a la carrera de René Francisco. Por eso, la exposición de Bellas Artes no es el resultado de la labor colectiva y social a la que se ha consagrado con su docencia en el propio Instituto, sino un recorrido a través de la experiencia acumulada, por “todo lo que sé hacer”, anotaría él mismo.

En en la selección que se exhibe a partir de este mes en La Habana aparecen entonces tanto referencias al arte de los siglos XVII y XVIII, como piezas que retoman el trabajo de carpintería que René Francisco aprendió durante la primera edición de su Pragmática Pedagógica. Entre esculturas, pintura, videos, instalaciones y dibujos aparecen algunos “bocetos sueltos”, trabajos que al decir del artista, no llenaban un espacio en su obra exhibida con anterioridad.

El regreso al color verde, que utilizó con frecuencia a finales de los 80, ha representado para René Francisco “una travesía interesante”, pues sus últimas creaciones se habían concentrado en el blanco y el negro y el trabajo con los metales. Emplea también la madera pulimentada, poco recurrida en trabajos anteriores.

Con su característico estilo minimalista-barroco, la selección presenta en retrospectiva a un creador elegante, ocupado en demostrar la solidez de las piezas y la madurez del trabajo; en cerrar círculos alrededor de su propia obra. Por ello, Viejo verde, el título de la exposición, supone un momento de retorno introspectivo del autor. Llegar a los 50 años de edad ha significado para él “un momento de nuevas configuraciones, de repensar cuestiones físico-psicológicas relacionadas con lo erótico-subversivo”.

El rasgo más evidente de la muestra es la relación entre lo nuevo y lo viejo, y, bajo esa sombrilla, el discurrir sobre las relaciones de seducción y poder. “Viejo verde tiene mucho de autorretrato”, apunta René Francisco, pero el “cuadro personal” se logra a través de otras biografías, porque el artista es admirador del Chico Buarque que canta con voz de mujer y de los creadores que han logrado “colocarse en el papel de los otros”.

La nueva exposición de René Francisco tiene la intención de ser, a todas luces, personal y diferente. “Mis muestras anteriores han sido muy conceptuales y específicas, en esta ha fluido mucho más la imaginación. Tiene el deseo de suceder, de transcurrir. Quise hacer la mayoría de las obras yo mismo, aunque hay algunas que demandaban de mucho esfuerzo físico. Si lo hacía otra persona, ¡hubiera sido como pedirle a alguien que hiciera el amor por mí!”.

 
 
 
 


GALERÍA de IMÁGENEs
Exposición Viejo verde,
de René Francisco

   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.