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Una caja de ahorros de
Alemania premió a sus
trabajadores con
prostitutas
Efe | Francfort
La caja de ahorros
alemana para la
construcción Wüstenrot
premió a algunos de sus
empleados y directivos
con los servicios de
prostitutas en Río de
Janeiro, según el diario
Handelsblatt.
El rotativo indica que
en una revisión de la
propia caja de ahorros
alemana se encontró que
entre 14 y 20 agentes
comerciales
acudieron a Barbarella,
un club de baile en
Copacabana,
el año pasado.
La guía turística
recomendó el local al
grupo que viajaba con
Wüstenrot, una entidad
creada en 1921 y que con
unos tres millones de
clientes es la
segunda caja de ahorros
para la construcción de
Alemania.
Tras conocerse esta
información, Wüstenrot
explicó en un comunicado
que, para premiar y
motivar el esfuerzo de
sus mejores comerciales,
organizó un viaje a Río
de Janeiro del 27 de
abril al 2 de mayo de
2010.
El programa oficial del
viaje a Río de Janeiro
incluía visitas
turísticas a lugares
como el Pan de Azúcar o
el Estadio de Fútbol de
Maracaná y no
contemplaba actividades
o actos extraoficiales
que contradijeran el
código de conducta de
Wüstenrot.
Según el periódico
Handelsblatt,
algunos de los
representantes de
Wüstenrot (nombre de una
localidad en el Estado
federado de Baden-Württemberg,
al sur de Alemania)
permanecieron en el
local sin percatarse de
qué tipo de
establecimiento era.
Como mínimo tres
empleados, entre ellos
directivos, llevaron
prostitutas a la
habitación
y un cuarto llegó a la
entrada del hotel con
una acompañante del
brazo, pero la mujer
exigió unos 50 euros y
el portero una tarifa
adicional de 100 euros.
“Esta práctica no le
gustó al suabo (nombre
de la población de
Württenberg que en
Alemania es tachada de
tacaña) y devolvió a la
brasileña”, señala la
publicación.
Durante meses los
directivos de Wüstenrot
motivaron a los
empleados externos:
quien trabajara bien y
mucho, viviría algo que
no olvidaría pronto. De
acuerdo con el rotativo,
“en la noche del 30 de
abril de 2010 llegó el
momento”.
“La puertas del autocar
(en el que viajaban) se
abrieron y la mitad del
grupo se bajó,
incluidos directores de
sección y otros
directivos.
Solo pensé: 'no puede
ser que Wüstenrot nos
lleve a una casa de
putas'”, asegura un
participante.
Otro asistente al viaje
de Wüstenrot a Brasil
cuenta que la policía
incluso detuvo a uno de
los directivos en la
playa, en presencia de
una prostituta.
El caso recuerda al de
la aseguradora alemana
Ergo, filial de
Münchener Rück (Munich
Re), que dio una fiesta
con prostitutas para
premiar a algunos de sus
mejores agentes en junio
de 2007 en un viaje a
Budapest. |