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Ha muerto
Gregorio Hernández Ríos |
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Lino Neira • La Habana |
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Foto: Kike (La Jiribilla) |
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Conocí a Gregorio
Hernández Ríos ―llamado
por todos El Goyo―
durante el curso
académico 1987-1988.
Entonces, nos presentó
nuestro mutuo y
renombrado amigo, Justo
Román Pelladito
Hernández. Ocurría que,
mientras trataba de
ampliar las
posibilidades de la
disciplina Percusión
Cubana para los
estudiantes
universitarios del
Instituto Superior de
Arte (ISA) y planeaba la
creación de los primeros
cursos internacionales
en la esfera de la
música en Cuba ―algo que
se desconoce―, necesité
la incorporación a esas
“ideas” del canto
folclórico…
Claro que sabía de El
Goyo desde antes, pues
desde que ingresé a la
Escuela Nacional de Arte
(ENA) en 1962, tuve el
privilegio de contemplar
el desarrollo del
Conjunto Folclórico
Nacional y por ende, el
de la figura que hoy
homenajeamos, pero nada
nos conectaba y ahí,
como siempre, se
presenta la figura de
Justo Pelladito. Gracias
a este, el nuevo colega
y para siempre amigo
pudo estar a mi lado en
el primer Festival de
percusión gestado en el
ISA, y de igual forma,
en su conversión en
festival nacional, dando
lugar al imprescindible
surgimiento de la ya
desaparecida Sociedad
Percuba, que por 15 años
hizo posible un grupo de
aportes fabulosos a la
percusión folclórica,
popular y sinfónica de
Cuba y el mundo.
El Goyo fue el fiel
amigo a quien acudía
cada vez que necesitaba
conocer, aprender o
únicamente compartir
alegrías y penas, la
figura que sin
acompañarme directamente
en mis investigaciones,
estuvo desde el inicio
siempre cerca, pendiente
de mis avances o mis
retrocesos. Mucho de lo
que logré y aún logro se
lo debo a él y a sus
enseñanzas de cómo
apreciar y juzgar sin
“entrometimientos” el
universo de la cultura
afrocubana, vasto e
inconmensurable. No
importaba nada mi
experiencia por casi
tres años en África, si
no hubiesen existido El
Goyo, o mi maestro
Pelladito.
Hoy quiero dejar claro
eso, mientras me toca la
difícil tarea de hablar
sobre el fabuloso
cantante rumbero, que
por su calidad devino
uno de los inestimables
solistas de abakuá
seleccionados para dejar
plasmado el arte de esa
increíble religión en
“mi disco”, el volumen
10 de la Antología de
la música afrocubana.
Se trata de un gran
músico, a quien
pinareños y habaneros
disputan por su origen,
y la verdad es que Cuba
y el mundo deben aclamar
y luego, seguir
aclamando, dada su
magnitud y
trascendencia.
Pero… ¿quién era El
Goyo? Nunca sabremos si
Gregorio Hernández Ríos
nació en la provincia de
Pinar del Río o la de La
Habana, el 17 de
noviembre de 1936. Fue y
será siempre
percusionista general
folclórico, bailarín,
coreógrafo, cantante y
profesor.
Fungió como Profesor
Titular del Instituto
Superior de Arte, además
cumplió funciones de
régisseur y director
de escena, así como la
de asesor folclórico.
Fundador y profesor
durante 25 años del
Conjunto Folclórico
Nacional. Realizó
numerosas giras como
asesor, bailarín y
“tocador” folclórico a
numerosas ciudades de
Italia, Francia,
Holanda, EE.UU. y
Canadá. Participó en
documentales, películas,
comerciales y obras de
teatro.
Compartió escenario con
figuras como Carlos
“Patato” Valdés, Tata
Güines, Isaac Delgado,
“Changuito”; Orlando
Valle “Maracas”, Lázaro
Ross, Afro Cuban All
Star, Yoruba Andabo,
Clave y Guaguancó, Los
Muñequitos de Matanzas,
Giovanni Hidalgo, y
otros músicos famosos en
festivales de escenarios
de América Latina, el
Caribe y Europa.
Participó en numerosas
producciones
discográficas que han
sido nominadas a los
Grammy Latino y
norteamericano. Uno de
sus CD se nombra La
rumba es cubana. En
el año 2001, recibió el
Premio Grammy por su
participación en el
disco La rumba soy yo,
del que fue uno de sus
principales
organizadores y
ejecutantes. Su disco
Historia (2003) fue
nominado al Premio
Cubadisco.
Su última y esmerada
labor hacia la percusión
cubana desde la
dirección de la
agrupación Obba-Ilú
abarcó las esferas
práctica y teórica,
haciendo fehaciente sus
potencialidades
artísticas y su
capacidad de conservar
nuestro patrimonio
cultural afrocubano.
El Goyo integró por 15
años con pulcritud y
espíritu profesional la
Junta Directiva Nacional
de la desaparecida
Sociedad PERCUBA. Él fue
digno e indiscutible
representante de quienes
conforman el rico
universo de la percusión
cubana.
Publicado en La
Ventana. |
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