“Contar con la cámara de
Roberto Chile es un
sueño cumplido; llevamos
22 años viajando por
Cuba y por el mundo y
muy pocas veces
habíamos logrado
tener un material que
refleje de forma tan
hermosa nuestro
trabajo”, comentó
emocionado Carlos
Alberto Cremata,
(Tin) director de la
compañía infantil de
teatro La Colmenita,
instantes después de ver
el documental
Esencias.
El audiovisual, de 68
minutos,
resume la gira de 19
días que en octubre
último realizó La
Colmenita por las
ciudades norteamericanas
de Washington
D.C., Nueva
York y San Francisco y
que, según comentó en
entrevista exclusiva
concedida por Cremata a
La Jiribilla, era
imprescindible porque “el
teatro es efímero y
tiene un alcance mínimo,
sin embargo, un
audiovisual puede ser
visto por millones de
personas”.
De inmediato enfatizó
que el conocido
documentalista Roberto
Chile durante toda la
gira trabajó “con una
gran pasión” y con un
profesionalismo
impresionante: “cuando
uno ve este documental,
se pregunta ¿con cuántas
cámaras se filmó? y
nadie pude imaginarse
que todo se hizo ¡con
una sola!”
Recalcó que la gira tuvo
una repercusión de miles
de personas y el
resultado “de esa
aventura de amor” es que
se lograron “compartir
cosas lindas, verdades y
susurros de amor que
ahora —con este
documental— se
multiplican: Esencias
logró captar no solo la
gira, sino la esencia
misma de La Colmenita”.
Para Chile, quien
también compartió con
La Jiribilla, “fue
una gran sorpresa” que
Cremata pensara en él y
desde que lo supo se
sintió “honrado, y a la
vez, energizado por
poder estar, nuevamente,
en la pelea como
reportero, para
defender, para luchar
por la cultura cubana,
por la libertad de los
Cinco, y una vez más
sentirme el niño que fui
y no quiero dejar de
ser.”
Según afirmó, el reto
mayor como realizador
fue “intentar captar”
las emociones que La
Colmenita despertó y
considera que la
utilidad mayor de este
documental es “mostrar
qué es el pueblo de
Cuba, cómo somos los
cubanos: otros han dicho
que a Cuba se le mira
con un prisma que
aumenta sus defectos y
opaca, y hasta borra,
sus virtudes. Creo que
esta es una manera de
revelar qué es esta
Isla. Los cubanos que
van a brindar amor,
solidaridad, paz,
humanidad… los cubanos
que no odian al pueblo
norteamericano, los
cubanos que quieren
defenderse repartiendo
amor, no rencores; los
cubanos que —como Martí
nos enseñó— cultivamos
rosas blancas, no cardos
ni orugas. Somos un país
con muchos sueños por
realizar todavía. Este
documental ha sido una
tarea más, y todos la
enfrentamos sin reparos
y sin miedos, con la
certeza de que
trabajamos por la
verdad. Me siento
incapaz de apretar el
obturador de mi cámara
si mi corazón no me lo
ordena. La mayor
enseñanza de esta gira
fue aprender a conocer
mejor al pueblo
norteamericano y a La
Colmenita, desde dentro.
Me emocioné, casi, hasta
las lágrimas cuando
hablé con Gerardo por
teléfono y cuando abracé
a René. Viví emociones
que nunca imaginé, y si
este documental
contribuye en un ápice a
que nuestros Cinco
héroes regresen más
temprano que tarde a la
Patria, junto a sus
seres queridos, me
sentiré muy feliz como
cubano que soy”, apuntó
finalmente.
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Para el editor de
Esencias, Salvador
Combarro —quien desde
hace más de dos decenios
conforma un dueto con
Chile— trabajar en este
documental “fue un
privilegio” y considera
que uno de los mayores
aciertos es que “la
cámara participa del
diálogo entre los niños,
la obra, el público.
Esas excelentes imágenes
me facilitaron el
trabajo, pero a la vez
es complejo porque es
mucho material ¡de gran
calidad! y seleccionar y
desechar es complicado.
Por otro lado, sentí que
se logró resumir la gira
con una mirada de niño y
esa frescura de la
imagen te permite darle
ritmo al material”.
Según el experimentado
editor —quien reitera
que “siempre se siente
guiado la batuta
creativa de Chile”— uno
de los secretos
principales es “mantener
un ritmo alto sostenido
y que, constantemente,
esté presente la
sorpresa —utilizando el
corte adecuado, el mejor
movimiento porque los
planos tienen vida,
organicidad y uno va
buscando el sortilegio
en las imágenes—.
Aspecto imprescindible
para una adecuada
edición es un buen
rodaje y Esencias
lo tuvo”. Otro de los
elementos que utilizó
Combarro como
herramienta comunicativa
fue la música, “que es
fabulosa, y en ocasiones
siento que estoy dentro
de una película. Durante
la edición percibí una
sensación, como si yo
hubiera estado allí y
ese es el poder
descriptivo que tienen
los planos apoyados por
una excelente banda
sonora… bailé con los
niños, me emocioné con
ellos, hablé con
Gerardo… hacer este
documental ha sido un
baño de emociones y
¿quién me discute que no
fui con La Colmenita a
EE.UU.?”, enfatizó
Combarro con total
certeza.
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Para René Baños,
director de la
reconocida agrupación
Vocal Sampling, ésta es
su segunda experiencia
de componer en función
de la imagen: “Sampling
ha sido, es, un proyecto
importante que tiene 22
años, pero realmente lo
que estudié en la
Escuela Nacional de Arte
fue composición musical.
Con la película
Habanastation, de
Ián Padrón, hice mi
primera incursión en la
composición musical en
función del cine y esta
es mi segunda vez ¡estoy
fascinado! Después de
más de 20 años, es que
estoy poniendo en
práctica —a mayor
escala— los
conocimientos adquiridos
durante la carrera y hay
un gran componente de
encanto con este trabajo
porque estoy empleando
recursos que tenía
guardados”.
Apuntó Baños, también en
exclusiva para estas
páginas electrónicas,
que “la música hecha
para un audiovisual
conduce a un estado de
ánimo y es algo
cautivante porque
sugiere al espectador a
una sensación de
tristeza, de alegría o
de reflexión”,
puntualizó.
Comentó que cuando La
Colmenita viajó hacia
EE.UU., empezó a seguir
la visita por
Cubadebate y por
La Jiribilla, y veía
las fotos, leía los
comentarios y los
artículos que se
publicaban y, en
paralelo, comenzó a
realizar ejercicios de
composición: “al
enterarme que Chile
había viajado con ellos
y que iba a preparar un
documental le comenté
que me interesaba mucho
hacer la música, que
sería, además de un
privilegio, un alto
honor. Es decir, que
entro en el estado de
ánimo del documental
antes de estar hecho y
sin ver ninguna imagen
en movimiento, solo las
fotografías, pero lo que
sucede es un tema muy
afín, muy cercano. Hice
algunas temáticas que
desarrollaría
posteriormente y todo
está trabajado con un
sentido de la alegría y
de continuidad de
nuestra historia. Traté
de darle ese espíritu a
la música”.
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Reveló Baños que para la
realización de la música
—que por las atmósferas
que logra, también, se
convierte en un
protagonista— se apoyó
en Maykel Bárzagas (en
la mezcla) y en la
batería utilizó “al
tremendo músico que es
Ruy Adrian López-Nussa” y
subrayó que todo el
audiovisual tiene música
original hecha por
computadora que funciona
muy bien, pero —aclaró—
“la percusión preferí
hacerla con sonido
real”.
Esencias
—como bien puntualizó su
realizador— es un
documental que quedará
para la memoria, pero
sobre todo es un
excelente
audiovisual que
con marcada
autenticidad, exhibe los
nobles sentimientos que
animan a la nación
cubana. |