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El periodista
villaclareño José
Antonio Fulgueiras
contagia con su alegría,
con su capacidad de
sacar en cualquier
circunstancia el chiste
que ilustra o
complementa una escena.
Ya nos habían alertado:
las presentaciones de
Los hombres de negro
—libro
de su autoría a cargo de
Ediciones La Memoria,
del Centro Cultural
Pablo de la Torriente
Brau—
en Santo Domingo o Sagua
la Grande, Villa Clara,
habían arrancado
carcajadas y llevado al
público a insertarse en
el complejo universo de
los incomprendidos
árbitros cubanos de
béisbol, universo que a
través de entrevistas y
pequeñas historias
descubre con agudeza el
escritor.
La presentación el 19 de
enero en la sede
nacional de la Unión de
Periodistas de Cuba (UPEC)
de La Habana no fue
menos: Fulgueiras, como
quien se siente en casa
—recordemos
que el periodista es
presidente de la
organización en su
provincia—
leyó para los asistentes
fragmentos de su texto,
en una velada que
propició a un tiempo la
risa y la reflexión.
Por su parte, Enrique
Montesinos, presidente
del círculo
especializado de
deportes de la UPEC,
señaló que si bien del
béisbol mucho se ha
escrito en la nación y
es un asunto del que
todo el mundo opina y
cree saber, el volumen
de Fulgueiras se adentra
en la dinámica de los
árbitros, poco familiar
a los espectadores, para
mostrarnos sus virtudes
y defectos,
frustraciones y anhelos.
El jefe de la página
deportiva del diario
Granma destacó que
Los hombres…,
además de instructivo,
constituye una mirada
desacostumbrada y
diferente sobre el
pasatiempo nacional,
porque es un texto
redactado con un estilo
ameno, que se vale de
recursos humorísticos
para atrapar al lector.
Las entrevistas
realizadas a distintos
árbitros, junto con las
breves historias
recogidas bajo el título
“Limpiando el plato”,
resultarán materiales
únicos para pasar un
rato agradable y
constructivo tanto para
los que gustan del
béisbol, como para los
que no, puntualizó
Montesinos.
Mientras, Tubal Páez,
presidente nacional de
la UPEC, quien considera
a Fulgueiras uno de los
principales cronistas
del país, resaltó que
esta propuesta tiene la
gracia, la ligereza y el
sentido del humor que
muchas veces le faltan a
nuestro periodismo. “Los
cubanos tenemos una
forma muy particular,
caribeña y alegre de
expresarnos, matices de
los que nuestra prensa
adolece”, subrayó.
Por último, hizo uso de
la palabra el autor del
libro que nos convoca a
dejar a un lado pasiones
por un equipo u otro e
intentar comprender la
existencia dentro y
fuera del terreno de los
ampayas cubanos. Según
explicó Fulgueiras, su
entrega busca hacer
justicia a estos
lóbregos fiscales,
emparentados con los
dependientes
gastronómicos en eso de
nunca quedar bien con el
público.
Para Fulgueiras, el
ampaya de béisbol en
Cuba no tiene ningún
parentesco con un
árbitro de otro deporte,
y “lo puedo afirmar
—señaló—
porque desde hace más de
30 años soy cronista
deportivo. Sin embargo,
en la pelota, el
fanático que no le grite
un improperio al ampaya
por una decisión que
afecte sus intereses o
los de su equipo, no es
buen espectador”.
En las palabras
introductorias a Los
hombres…, Yamil
Díaz, escritor,
periodista y miembro del
jurado del Premio
Memoria 2009 del Centro
Cultural Pablo de la
Torriente Brau, que
distinguiera a este
proyecto, sostiene:
“¡Qué placer ver ahora
esa idea concretada en
páginas tan originales,
fluidas, criollas,
jocosas, justicieras,
entretenidas y a la vez
conmovedoras!”.
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