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Algo más de una década
después de que con el
triunfo electoral de
Hugo Chávez comenzara el
proceso de
transformaciones
sociales y económicas en
Venezuela, caracterizado
por la aspiración
popular de sentar las
bases de lo que llaman
allá con propiedad el
socialismo del siglo XXI,
ese país sudamericano y
caribeño a la vez ha
hecho aportes
considerables a la
lucha por los derechos
de los afrodescendientes
en la región, a partir
de sus propias
experiencias.
Entre los logros
conquistados, según ha
dado testimonio Jesús
Chucho García, líder de
la comunidad
afrovenezolana, se
cuenta la firma del
protocolo facultativo o
el artículo 14 de la
Convención Internacional
Contra Todas las formas
de Discriminación Racial
de la ONU. Esto
posibilita que Venezuela
presente informe cada
dos años ante los
miembros del Comité
Internacional contra el
Racismo para evaluar los
avances en el campo del
combate al racismo.
Otro logro importante
fue la creación con
carácter permanente de
la Comisión Presidencial
para la Prevención y
Eliminación de Todas las
Formas de Discriminación
Racial y Otras
Distinciones en el
Sistema Educativo
Venezolano, según
decreto presidencial del
6 de mayo de 2005.
La Asamblea Nacional
instituyó el Día de la
Afrovenezolanidad, para
conmemorar el 10 de mayo
de cada año, fecha en la
que se levantó el prócer
independentista José
Leonardo Chirino, en
1795, en la Sierra de
Falcón. Una Orden
Presidencial que lleva
su nombre honra a
aquellos activistas en
Derechos Humanos que
luchan contra el
racismo, la
discriminación y la
construcción de un mundo
más humano no solo en el
país, sino en el mundo.
Los primeros en
recibirla en mayo de
2005 fueron el actor
norteamericano Danny
Glover, el propio Jesús
Chucho García, y con
carácter post mortem
los activistas Argelia
Laya, Juan Ramón Lugo,
Irene Ugueto y Josefina
Brington.
Los gobiernos regionales
de los principales
estados con mayor
población
afrodescendiente, junto
con las comunidades
organizadas con memoria
histórica viva,
promulgaron decretos y
ordenanzas para
incorporar dentro de sus
calendarios fechas y
normativas para honrar
las acciones memorables
de los patriotas
afrodescendientes.
En medio de la
Revolución Bolivariana y
bajo la obvia
inspiración de los
acuerdos de Durban,
según ha reseñado Chucho
García, era necesario
seguir batallando para
conquistar espacios
jurídicos para tener
fundamentos legales para
avanzar en el
reconocimiento de
nuestra afrodescendencia.
Uno de los sectores más
estratégicos para acabar
el racismo es el aparato
educativo. De ahí que el
primer paso fue haber
logrado un Decreto
Presidencial para la
Prevención y la
Eliminación del Racismo
en el Sistema Educativo.
Este decreto, propuesto
por el movimiento
afrovenezolano, fue
impulsado en 2005 por el
entonces ministro de
Educación, el
afrodescendiente
Aristóbulo Isturiz. “Es
bueno recordar que ya
previamente en la
propuesta curricular y
en la redimensión de la
Dirección de
Interculturalidad ya
habíamos ganado algunos
espacios”, ha explicado
García.
Otra ley de vital
importancia, ganada al
calor de la presión y de
las luchas, donde se
reconocieron a los
afrodescendientes, fue
la Ley de la Juventud.
Pero la batalla más
importante se concentró
en la formulación y
posterior aprobación de
la Ley contra la
Discriminación Racial,
prevista en la actual
Constitución, que fue
aprobada en primera
discusión en 2011.
Al valorar este proceso,
García ha observado:
“Muchos ideólogos, tanto
de derecha como de
izquierda, habían
querido hacer ver que en
Venezuela, después de la
Guerra Federal, todos
éramos igualitos
racialmente, así como en
los derechos
fundamentales de los
seres humanos. Pero la
realidad daba, y aún
sigue dando, otra
lectura dramática con
muchos mensajes racista
en los medios de
difusión masiva y en las
nuevas tecnologías, así
como la llamada
sociobiología vinculada
a la genética, último
grito racial del
neoliberalismo. En
Venezuela, el racismo se
profundizó cuando un
afrodescendiente llegó a
la primera magistratura
del poder nacional.
Antes que el
afrodescendiente de alma
blanca, Barack Obama
llegara a ser el primer
presidente
afrodescendiente sin
conciencia en Estados
Unidos, ya Hugo Chávez,
quien llegó al poder en
1998, se asumió como
afrodescendiente en el
año 2004, en un acto
público en el pueblo de
Palmarejo, estado
Yaracuy en un programa
Aló Presidente. Eso lo
repitió en el primer
encuentro internacional
de afrodescendientes
realizado en Caracas en
el año 2005. Hay que
reconocer que el papel
del movimiento
afrovenezolano fue
importante para que el
Presidente se asumiera
como tal a través de una
estrategia de
realfabetización, que
también aplicó al igual
para sus ministros,
fueran o no afros.”
Debe reconocerse la
incidencia de los
programas —o misiones,
como se les llama en esa
nación— implementados
por la Revolución
Bolivariana en el seno
de las comunidades
afrovenezolanas. La
alfabetización masiva,
los programas de
atención médica y
sanitaria que han
llegado a cada una de
las parroquias y
comunidades, el estudio
clínico-social de las
discapacidades, las
operaciones a los
enfermos de la vista,
los programas de acceso
a la educación superior,
los planes para la
práctica masiva del
deporte y la cultura y
la identificación y
asistencia a los
sectores sociales
vulnerables han
beneficiado a toda la
población venezolana,
incluyendo la
afrodescendiente.
Entre los objetivos
trazados para avanzar en
el segundo decenio del
siglo XXI se hallan
incorporar las
comunidades al sistema
educativo escolar y
elevar la tasa de
escolarización a su
máxima expresión, y
visibilizar
definitivamente los
aportes africanos y
afrovenezolanos al
sistema curricular desde
la educación inicial,
preescolar, básica,
diversificada y
universitaria.
Un reto pasa por
transversalizar el tema
racial a todas las
instancias
gubernamentales y crear
espacios públicos
institucionales
desburocratizados,
descentralizados y
desconcentrados para
canalizar las demandas
sociales, económicas,
culturales, salud,
tierra, tecnología,
entre otros aspectos del
desarrollo integral de
las comunidades.
Para vencer ese reto es
menester la continuidad
del proceso bolivariano,
abocado en este 2012 a
nuevos escrutinios, el
principal de ellos las
elecciones
presidenciales.
Mayoritariamente activos
en las fuerzas del Polo
Patriótico, las
comunidades y los
ciudadanos
afrodescendientes de la
Venezuela de hoy cobran
cada vez mayor
conciencia de la
necesidad de su
protagonismo. |