Londres admite que
colocó una piedra
'espía' en Moscú en el
año 2006
Efe
| Londres
Actualizado jueves
19/01/2012 18:14 horas
El Reino Unido ha
admitido por primera vez
que estuvo detrás de la
colocación en 2006
en un parque de Moscú de
una gran piedra,
hueca por dentro, que
escondía en su interior
tecnología para espiar
en Rusia,
informó este jueves la
cadena pública BBC.
Jonathan Powell,
antiguo jefe de personal
del primer ministro
laborista, Tony Blair
(1997-2007), ha
reconocido la
participación británica
en esa trama en un
documental
sobre Rusia que emitirá
esta noche la BBC2.
"Lo de la piedra fue de
vergüenza",
declara Powell en el
reportaje. "Nos pillaron
totalmente. Claramente,
lo sabían desde hacía
tiempo, pero se lo
guardaban para usarlo
con fines políticos",
admite.
El Gobierno del
presidente
Vladímir Putin
difundió en enero de
2006 por la televisión
nacional una
filmación aparentemente
hecha por cámaras
ocultas
en las que se veía a un
hombre reducir el paso
al lado de la piedra y a
otro recogiéndola, para
después volverla a
depositar en la tierra.
Posteriormente se
mostraba el interior de
la supuesta roca -que
tenía una "tapa"-, que
escondía un aparato
electrónico.
Según la versión rusa,
diplomáticos británicos
la utilizaban para
enviar y transmitir
información. Powell ha
reconocido, por primera
vez, que esa burda trama
fue
ideada por Londres
y
señalado que la
filmación es verídica.
Ruptura de las
relaciones diplomáticas
Según la BBC, el
Gobierno ruso difundió
la información justo
antes de introducir una
polémica ley para
restringir la
financiación
de las
organizaciones no
gubernamentales, con el
pretexto de que los
espías británicos
pagaban a grupos de
derechos humanos.
Tras este suceso, las
relaciones entre el
Reino Unido y Rusia se
tensaron aún más, sobre
todo a raíz de la muerte
en Londres en noviembre
de ese año del ex espía
ruso
Alexandr Litvinenko,
supuestamente
envenenado por agentes
secretos rusos con
material radiactivo.
La falta de colaboración
de Rusia en la
investigación llevó a la
ruptura de las
relaciones diplomáticas,
hasta que en septiembre
del año pasado el primer
ministro británico, el
conservador David
Cameron, viajó a Moscú
para relanzar la
relación. |