Llega el nuevo mundo
Así desvalido
así
sin guía,
sin héroes,
te encontramos:
amante
guerrero, tú que
odias,
llegando por las
hileras
del bosque
pie suave
al suave suelo
del silencio:
nos encontramos en
el túnel
sucio de hojas.
Artilla
tu mosquete apunta
sonó
fuego y nuestros
guerreros de firmes
carnes, cálidos,
picados por
moscas
cayeron.
Cuánto
Cuánto
Oh Señor
Oh demonio
Oh fuego
Oh flama
hemos andado
hemos viajado
hasta aquí
a este encuentro
este susto
y vergüenza
en el sucio
silencio.
Cuánto tiempo hemos
viajado por
cuestas jaspeadas
de sílice, piedras
secas como agua,
a este centellear
de flama en el
bosque.
Oh quién nos ayudará
Ahora, desvalidos,
sin
caballos, sin
guía, sin
esperanza, sin
Hawkins, sin
Cortés por venir.
Encarcelado Prempeh,
muerto Tawiah,
reprimido y colgado
Asentawa.
Oh quién nos ayudará
Ahora: Jerónimo,
Tackie,
Moctezuma por venir.
Y el fuego, nuestro
fuego, forjando
candados,
rocas más negras que
hierro;
el fuego nos
traicionó ya
en nuestra aldea;
ahora
en el bosque, el
fuego nos
tira como pájaros;
nos arden
vainas en el
vientre. El fuego
tira muros, forja
estos candados
fogosos
más negros que el
hierro
y en fila recorrimos
el sendero
eslabonados en un
nuevo
silencio de sonoro
hierro.
2
Pasaremos mucho
tiempo sin ver
otra vez esta
tierra, estos
árboles
de nuevo, vagando
tierra adentro con
el sonido
del rompiente, el
humo subiendo
Pasaremos mucho
tiempo sin ver
otra vez estas
granjas, suaves
húmedas lentas
verdes
de nuevo: Aburrí,
Akwamu,
sube la niebla
Ahora mira estos
duros hombres, fríos
ojos claros como el
agua que montamos
hábiles con la vela
y la soga y los
aparejos
Ahora mira estos
fríos hombres,
audaces
como el agua
golpeando la proa en
súbita ola feroz,
indiferentes, al
parecer, a la
batalla
del viento en el
agua;
pues nuestra sangre,
pronto
mezclada por
capricho con su
pasión,
por indiferencia,
por furia,
creará nuevos
suelos, nuevas
almas, nuevos
ancestros; fluirá
como esta marea fija
a la estrella que
mantiene a flote la
nave
a nuevos mundos,
nuevas aguas, nuevos
puertos, el orgullo
de nuestros
ancestros mezclado
con el viento y el
agua
la carne y las
moscas, los látigos
y el fijo
miedo al dolor en
este puerto
encadenado que nos
recibe.
de Guanahaní
como los principios
—oh odales oh
adagios—de las islas
bajo las nubes donde
escribo el primer
poema
su calor marrón
ahora que las
reconocemos
aún a esta distancia
de tormenta
todavía sin sonido.
tanta esperanza
ahora en torno al
corazón rayo que
empecé a llorar
con tanta felicidad
de un paisaje
conocido
tal genio del color.
forma de la bahía.
cabo
los oscuros yermos
de las cadenas de
montañas. una puerta
abriéndose en el
cielo
hasta bien abajo
penetrado estos
nuevos azules y
dormidos amarillos
verdes — como el
abrazo
de una madre como el
cercamiento
de un amante. como
bancos
de peces emigrando
hacia su patria.
adentrándose
en la luz brillante
de la expectativa.
nacimiento de
estos largos caminos
a lo largo de la
orilla de Eleuthera
ahora hundiéndose en
su memoria detrás de
nosotros.
Kamau Brathwaite: Poeta, dramaturgo,
ensayista e
historiador.
Graduado en la
Universidad de
Cambridge. Su obra
se ocupa del
complejo patrimonio
caribeño y sus
raíces africanas.
Recibió el doctorado
en historia en la
Universidad de
Sussex, y su tesis
El desarrollo de
la sociedad criolla
de Jamaica,
1770-1820 (en 1971)
se ha convertido en
un clásico de la
literatura caribeña.
Es autor de más de
diez colecciones
poéticas, aparte de
estudios críticos y
ensayos dedicados a
los sincretismos
culturales del
Caribe antillano. Ha
sido partidario del
uso de un “lenguaje
de nación",
estrechamente ligado
a la experiencia
africana en el
Caribe. En 2011
recibió el Premio de
Poesía José Lezama
Lima por el libro
Los danzantes del
tiempo. Antología
poética,
compilado y
traducido por
Christopher Winks y
Adriana González
Mateos.