La Habana. Año X.
4 al 10 de FEBRERO
de 2012

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Una Señora

César López (Santiago de Cuba, 1933)

Pase usted adelante. Sí, naturalmente que sí. Pero por favor, no se quede ahí parado, mire que se puede usted mojar, sí, sí, aquí estará mejor, porque la lluvia no es buena para los pulmones y además, naturalmente, usted es muy joven, claro, y fuerte, y sin miedo, pero anda descubierto y desabrigado... ¡oh, perdone!, es un día de sol y yo hablando de la lluvia, pero es solo precaución, hay que cuidarse y además, siempre cabe, puede suceder, que llueva; no ve usted que aquí está mejor. Me decía, preguntaba, ¡ah, sí!, buscaba a la señora Fuertes, o no, a la señora Retales, perdone, lo siento mucho, no, yo no soy, pero quizá pueda ayudarlo, a ver lo que usted trae, ya comprendo, usted trabaja en el Telégrafo, dura tarea para todos los días, ¡oh!, pero usted es joven y vigoroso, a ver, sí, unos diecisiete años, no más, sí y solo; ¿verdad?, claro, ya sabía yo, bien que lo comprendo, desea tomar un buen vaso de leche, sí, pase y siéntese mientras se lo preparo, la leche está fría y con azúcar, claro está, en este sillón estará más cómodo; ¿tiene calor?, podemos encender el ventilador, tome, coma unos bizcochos, eso es ¡cómo le gustan los bizcochos! Bien, es un buen descanso, ¿no?, pero tiene que volver al trabajo, pues usted me dijo que no tiene familia. ¿No?, sí, sí, ya veo.

Pues déjeme que le arregle un poco, ¡oh, esta camisa hay que coserla!, ¡quítesela!, aquí tengo aguja e hilo, no se preocupe usted por no tener camiseta, yo puedo ser su madre y hasta su abuela, quédese así, siéntese, tome esta revista que es muy interesante, supongo que algunas veces no tendrá revistas que leer y además, ¡oh! ¿Qué le pasa?, no, no, tome esta otra que tiene láminas en colores, mientras termino de preparar la camisa. La plancharé un poco. Por favor, no proteste querido... ¿Me permite llamarle hijo? Gracias, chiquillo: ¡Es tan niño! Y además, necesitas tanto que te cuiden. ¡Qué no sabré yo! Espera, pondré la radio, sí, música moderna, bien moderna como la que les gusta a los muchachos de tu edad. Claro que debes ir a bailar de vez en cuando... Increíble... pues tienes que empezar. Sí, digamos los sábados. Irías a alguna fiestecita. Podíamos buscarte alguna agradable compañera. A ver... entre las hijas de las Rocamora, ¡oh, no!, perdón, todas han muerto, pero tal vez las señoritas Sinfonas, tampoco, resultarían algo mayores para ti y además, pero bueno, eso no es problema, ya encontrarás que por algo eres muy buen mozo y entre las hijas de mis amigas, porque yo tengo amigas ¿sabes?, y en el colegio, ya que naturalmente irás al colegio... sí, tendrás de sobra, y en la escuela. Que hay que aprender. A la escuela por la mañana, y por la tarde un poquitín de trabajo y paseo, la noche para estudiar, leer y conversar con la viejita, ¿no?, y el fin de semana libre para ir al campo o a la playa o al parque de diversiones, eso es, fijaremos los días: el primer domingo a Playa Caracoles, donde lo pasarás muy bien, temprano a jugar dominó, una hora antes del almuerzo a nadar y correr en la playa, después de alimentarse, porque es muy importante el alimento, la siesta, una siestecita corta es suficiente, bueno, tal vez quince minutos más larga y luego a caminar hasta los pinos, para después volver corriendo, corriendo, nada de remolonear... y darse el chapuzón de la tarde, con tu traje de baño rojo, no, no temas, bien cortico y a la última moda, un traje de baño rojo y tu toalla gris; ¡Precioso! Y tendrás que quemarte un poquitín al sol. ¡Oh, mi querido hijo! ¡Qué hermoso lucirá en la playa! Claro que tendrás de todo, no te faltará nada, hasta un nombre, sí, creo que lo mejor es un nombre nuevo, te llamarás... Alejandro y te diremos cariñosamente Alex. Alex para aquí, Alex para allá... Pero no, mi apreciada Sra., Alex no puede ir al party de su hija, créame que lo lamentamos enormemente, pero se ha comprometido para un paseo con las Contra-Martínez, sabe usted, sí, sí, le repito que lo siento, pero además, teníamos doce invitaciones más para ese mismo día. ¡Oh, Alex es tan popular! Sí, sí, Alex está en casa, pero lo siento mucho, mas no puede salir al teléfono, está dando su lección. No, no es la clase de clarinete, ésa es mañana, hoy es la de tibetano. ¡Oh, el tibetano es muy importante!, y además, Alex domina ya otros doce idiomas, ¡imagínese usted! ¡Qué maravilla!, ¿verdad Alex? Alex, porque te llamas Alex y te quedas a vivir conmigo; en los altos hay dos habitaciones para ti, bueno, tal vez algún amigo pueda subir y quedarse estudiando o jugando, ¡siempre y cuando sea formal! ¡Oh, no!, no me importan las risas y la música, ¡sólo la formalidad!

Claro, claro Alex. Te gustaría la Ópera, por ejemplo, esta temporada iríamos a ver solamente tres, porque tres son siempre las mejores, ya las tengo escogidas, las demás, mejor ni pensar en ellas. La Ópera. Pero, claro, eso si has salido bien en los exámenes, que saldrás naturalmente, ¡Alex es tan inteligente!, y si te has levantado temprano todos los días. A las siete menos cuarto todos los días excepto los sábados en que te levantarás a las siete y media y los domingos a las ocho y quince. Que estarás cansado de tanto bailar. No te había dicho que irías a bailar los sábados. Sí, creo que este sábado te podrías poner el traje azul, naturalmente querido, un jovencito como tú no puede vivir sin un traje azul. Pues un traje azul... ¡Tonto!, será un traje azul con solapas estrechas y pantalones ceñidos para que vaya bien con corbatas diferentes. Ven para que te cepille un poquitín el traje azul, Alex, porque... no, por Dios, qué estás pensando, ¡oh!, niño mío, pero si estoy hablando del traje azul porque es mi preferido, pero cómo has podido siquiera pensarlo, lo que ocurre es que el azul es mi color favorito, para tu mejor traje, claro que no, claro que sí, tendrás otros trajes y camisas, ¡oh!, mi pobre chiquitín pensando que solo tendría un solo traje, como si su viejita fuese tacaña o algo por el estilo. Nada de eso. Y precisamente hoy cuando debo llamar por teléfono para encargar las flores que Alex debe enviar a la Sra. Embajadora; no, no puedo perder el tiempo en detalles, tengo que preparar la comida, pues Alex desea comer langostas a la americana, la langosta a la americana es diferente a la Termidor, la langosta, la salsa.

¡Oh, debes perdonarme!, ¿verdad que sí?, lo he visto todo tan bien y yo soñaba, porque estaba, estoy segura de que te quedarás y de que serás como un hijo para mí, no te preocupes, las cosas tienen que empezar de algún modo y no está bien que andes por ahí pasando trabajo cuando aquí tienes tu casa.

Ya está la camisa, póntela ahora, pero no la necesitarás más, tendrás otras, todas las que quieras y las revistas y los libros. ¿Verdad que te quedarás?, ¿verdad que sí, Alex? ¿Verdad?

¿Qué tienes, por qué estás tan pálido, por qué no sonríes, qué te pasa, dime, te sientes mal?, llamaré al médico; Alex, ¿por qué me miras así? Alejandro, si en mí tienes una madre. Tendrás... Alex. ¿A dónde vas Alex?, Alex, Alejandro, Alejandroalexalporalexalquejandronocorrasalezoooohalex-quetealexestasalejandromarchando Alejandro, Alejo, Alex Yéndote.

NO ALEX

NO TE

VAYAS

Alex, Alejandro... Se ha ido.
¿Qué le habrá pasado? Tal vez. Puede ser que estuviese enfermo. Pudiera ser. Pero se ha ido. Como todos los Alejandros. Alejandro mi padre. Alejandro mi hermano. Alejandro mi esposo. Alejandro mi hijo. Alejandro mi nieto.

Alejandro. Alejandro. Alejandro. Alejandro. Alejandro. Alejandro. Alejandro. Alejandro. Alejandro. Alejandro. Alejandro. Alejandro. Todos mis Alejandros se han ido.

Todos mis queridos Alejandros... y cada día están menos tiempo. ¡Ay, por qué Alejandro te marchas! Yo, madre de Alejandro y Alejandros y me he quedado sola.

Alex-Alex-Alex-Alex-Alex-Alex-Alex-Alex-Alex-Alex-Alex-Alex-Alex-Alex.

El timbre, el timbre de la puerta que suena, pero no, no es mío, nunca el de mi puerta, sí, claro, pero tal vez sea algún recado que yo pueda recibir, abriré, por qué no, y así podré ayudar y así alejandro alex alejandro.

—Pase usted adelante. Sí, naturalmente que sí. Pero por favor, no se quede ahí parado, mire que se puede usted mojar, sí, sí, aquí estará mejor porque la lluvia no es buena para los pulmones y además...

 

Cuento tomado de Cubaliteraria, pertenece a Circulando el cuadrado, (Antología de Cuentos Completos de César López), Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2000.


César Antonio de Jesús López y Núñez: Poeta, narrador, profesor y diplomático cubano. Nació en Santiago de Cuba el 25 de diciembre de 1933. Actualmente reside en La Habana. Es Doctor en Medicina, por las Universidades de Salamanca y La Habana. Colaborador de la revista Ciclón, Lunes de Revolución y en otras publicaciones cubanas y extranjeras, entre las que se destacan Unión, La Gaceta de Cuba, Casa de las Américas, Revolución y Cultura, El Caimán Barbudo, Siempre y Parwa, Vanguardia, El Vigilante, Ínsula, Ruedo Ibérico y Poor Old Tired House. Ha impartido conferencias, lecturas y seminarios en universidades cubanas. Ha dirigido talleres literarios en varias provincias y municipios del país. Desempeñó funciones en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Fungió como Secretario coordinador de la Sección de Literatura de la UNEAC. Es asesor del Instituto Cubano del Libro. Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1999.  Posee la distinción por la Cultura Nacional, Cuba; la distinción de Chevalier de L'Ordre des Arts et des Lettres, París; y la distinción José María Heredia de su ciudad natal, Santiago de Cuba. Ha recibido, además, la Medalla Alejo Carpentier (2000).  

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218—0869. La Habana, Cuba. 2012.