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Si en el presente
la información es una
mercancía gratuita,
¿cómo funciona entonces
el negocio de la
comunicación? Ignacio
Ramonet, de regreso en
Cuba para recibir el
doctorado Honoris Causa
en Ciencias de la
Comunicación y presentar
su libro La explosión
del periodismo, ha
propuesto la pregunta a
partir de sus últimas
investigaciones en el
terreno de los medios.
En su disertación,
luego de ser distinguido
por la casa de altos
estudios, el periodista
y cofundador de Media
Watch Global, presentó
sus tesis acerca de la
crisis de comunicación e
información que vive el
mundo hoy, cuando
Internet dinamita los
procesos tradicionales y
la profesión del
informador.
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La lógica de la
información como
mercancía, asegura
Ramonet, no se basa en
la venta de información
a los ciudadanos, sino
en vender ciudadanos a
los anunciantes. Por
tanto, el autor de
textos como La
golosina visual y
La tiranía de la
comunicación
advierte que las
empresas informativas
—que al ofrecer un
producto gratuito no
quieren invertir o
gastar demasiado— no
buscan ya la información
profunda y exigente,
sino los mensajes de muy
poco nivel, maniqueos,
que interesan más por su
riqueza espectacular y
emocional que por sus
valores de tipo
racional. “La
información no se va a
preparar demasiado
—asegura el analista—,
se va a reproducir de la
manera más sencilla bajo
el precepto de que
`repetir es demostrar´”.
Contenido y
factura aparte, la
información-mercancía
constituye, a juicio de
Ramonet, una materia
prima imprescindible
para la consolidación y
creación de empresas.
Las empresas de
información, dentro de
las cuales el
investigador destaca las
informáticas y
telefónicas, se
enriquecen con el
concurso de los
ciudadanos, “no interesa
el contenido, sino el
número de los mensajes”.
Entre otras
razones, la Universidad
de La Habana ha
propuesto otorgar el
Honoris Causa a Ramonet
“por haber animado
mecanismos cívicos y
políticos de
trascendencia a favor de
la confluencia de las
fuerzas que enfrentan el
neoliberalismo y la
hegemonía unipolar”. El
fundador de la
organización
izquierdista ATTAC y
promotor del Foro Social
de Porto Alegre, en su
discurso al recibir el
premio, propuso
comprender la nueva
realidad comunicativa a
la luz del fenómeno de
la globalización, entre
cuyos actores
principales están los
grupos mediáticos que
controlan la prensa.
“Ellos constituyen el
aparato ideológico de la
globalización, que,
además de su
funcionamiento
económico, necesitan
lograr que la gente la
acepte”.
Al compararla con
la Conquista de América,
Ramonet explicó que la
globalización implica
una conquista
financiero-mediática de
un mundo donde la
política ha quedado
relegada como el tercer
poder. A su juicio, el
hecho de que los medios
vapuleen a los
políticos, no significa
una mayor autonomía de
los periodistas, sino un
debilitamiento de los
primeros y una
entronización de los
media como poder que
no acepta contrapoder
alguno.
No obstante,
convencido de que otra
información es posible,
el autor del
libro-entrevista Cien
horas con Fidel,
asegura que a través de
las redes sociales,
nuevas herramientas
mediáticas que Internet
pone a nuestra
disposición, los
ciudadanos tienen la
posibilidad de
autoinformarse y actuar.
¿La era de los finales?
Desde las páginas
de Le Monde
Doplomatique, hace
apenas unos días,
Ignacio Ramonet
describía al 2012 como
“el año de todos los
peligros”. En
conversación con La
Jiribilla, el
también especialista en
geopolítica apuntó
algunos rasgos de la
fisonomía
político-mediática del
año que comienza:
“A medida que
pasan las semanas, nos
vamos acercando a un
punto decisivo. Nadie
desea que ocurra, pero
existe la posibilidad de
que en la primavera
próxima, según muchos
observadores, se
produzca un ataque
contra Irán. Si ese
ataque será israelí o
israelí-americano, no lo
sabemos todavía, pero
los observadores piensan
que las condiciones son
las siguientes:
“Por una parte,
Israel está muy
preocupado por el
proyecto nuclear iraní.
Aunque los iraníes dicen
que ese proyecto nuclear
es civil, el Organismo
Internacional de Energía
Atómica ha publicado
varios informes que no
son concluyentes en ese
sentido. Por
consiguiente, los
israelíes piensan que su
propia existencia puede
estar amenazada, y, en
todo caso, el equilibrio
de fuerzas —que es
desequilibrado en la
medida en que Israel ya
posee el arma nuclear y
quiere ser el único
poseedor de la misma en
la región— no debe
contemplar la
posibilidad de que Irán
construya el arma. En
este momento Irán está
particularmente
debilitado en la medida
en que su principal
aliado, Siria, está muy
mal parado a razón de la
guerra civil, como
también ocurre con el
Hezbolá libanés.
“A EE.UU. no le
interesa ese ataque hoy,
porque Obama está
llevando a cabo una
campaña electoral y ha
prometido desvincularse
de las guerras del
oriente próximo, pero es
posible que se vea
arrastrado a este
conflicto. De otro lado,
algunas potencias
regionales, como Arabia
Saudita, un gran rival
de Irán, evidentemente
tienen interés en atacar
ese país por otras
razones.
“En este momento
ya hay una guerra de
información muy
importante. A escala
internacional todos los
días se publican
informaciones sobre el
tema. Un ciudadano
normal no puede tener un
conocimiento objetivo de
lo que está pasando. Por
eso es necesario conocer
todos los puntos de
vista, para entender la
cartografía de las
opiniones sobre esa
situación y ver hasta
qué punto esas opiniones
pueden ser tan
contrarias, que pueden
llevarnos a la crisis.
Esto se produce en un
contexto donde hay tanta
desinformación, tanto
elemento de ruido que se
introduce en el debate,
que es muy complicado y
confuso para un
ciudadano normal, que no
tiene tiempo de lanzarse
a hacer su propia
investigación y
dedicarle horas.
“El ciudadano
que, sin embargo, quiere
informarse, tiene la
posibilidad, gracias a
Internet, de hallar más
respuestas de las que
los grandes medios están
proponiendo. Es un caso
en el que en medio de
una situación muy
confusa mediática y
políticamente, un
ciudadano no encontrará
‘la verdad’, pero va a
encontrar su verdad, lo
que más corresponde a
sus exigencias
intelectuales, sin
hablar de sus exigencias
políticas siquiera.”
Mencionaba al presidente
Obama, ¿qué estrategia
mediática deberá seguir
para la reelección,
teniendo en cuenta que
los llamados nuevos
medios fueron decisivos
en su triunfo de 2008?
Él está apostando
sobre algo mucho más
concreto: tratar de
salir de la crisis. Lo
que la sociedad no le
perdona a Obama es, por
una parte, no haber
cumplido sus promesas.
No podía cumplirlas. Fue
elegido en un momento de
gran desesperación y con
un apoyo excesivo de la
población que lo veía
como el salvador del
mundo, pero no ha
logrado serlo, sobre
todo porque la situación
económica se ha
degradado durante una
buena parte de su
mandato. Él espera ahora
que la actividad
económica que se está
desarrollando, el
aumento de los niveles
de empleo y la bonanza
relativa le sirvan para
ganarse votos.
Sin duda, no está
haciendo la misma
campaña que en 2008. Fue
el primero que hizo una
campaña basada
exclusivamente en
Internet y las redes
sociales. Ahora continúa
utilizándolas, pero los
otros también lo hacen.
La iniciativa no está
ahí. Sin embargo, en
comparación con los
líderes que están
surgiendo de las
primarias republicanas,
Obama aparece como un
hombre con mucha mayor
formación y visión. Ha
defraudado, pero, a
pesar de todo, él está
apostando por hacer una
campaña mucho más
racional, basada en
resultados más
concretos, y en el hecho
de que los republicanos
se han ido tan a la
derecha, que están
espantando a una parte
de la población
centrista
norteamericana.
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