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La Fundación Antonio
Núñez Jiménez de la
naturaleza y el hombre
es una de las
organizaciones que desde
Cuba, ha sido de las
pioneras en defender y
promocionar el trabajo a
favor de una actitud
responsable en la
defensa del medio
ambiente. Creada en
1994, lleva el nombre
del reconocido
investigador Antonio
Núñez Jiménez, autor de
títulos imprescindibles
para el conocimiento de
esta Isla que recorrió y
describió como nadie. Su
hija Liliana Núñez Véliz,
presidenta de la
fundación que le da
continuidad a su legado
conversó con La
Jiribilla para dar a
conocer sus principales
líneas de trabajo, sus
visiones acerca de los
temas medioambientales y
las posibles
contribuciones en torno
a la sensibilización
sobre esta temática.
“La Fundación se creó en
la década de los 90,
pero en realidad tiene
un antecedente mucho más
largo que data de la
propia labor de
investigación y acción
del Doctor Antonio Núñez
Jiménez en los campos y
ciudades de Cuba. Él
concentró toda su
filosofía de educación
ambiental en la frase
“Hacia una cultura de la
naturaleza” y a partir
de ahí la fundación bajo
su dirección creó un
área de proyectos para
llevar a cabo sus ideas
y físicamente crear un
espacio donde se
aglutinaran todos los
archivos y colecciones
que él juntó durante su
vida.
“Actualmente tenemos
divididas las
principales líneas de
trabajo, una de ellas es
el programa más
académico de la
fundación, de
investigación
geohistórica en el que
las líneas fundamentales
son la historia
ambiental y la ecología
política.
“El otro es el programa
de educación ambiental y
conservación de la
biodiversidad, a través
del cual, utilizando las
herramientas de
promoción de diálogos,
naturalización de
escuelas, promoción de
líderes ambientales,
campañas de bien público
para la sensibilización
masiva sobre temas
ambientales. Intentamos
encaminarnos hacia esta
cultura de la naturaleza
que tanta falta hace en
nuestra sociedad actual.
“El tercer programa es
el de desarrollo local
sustentable porque
entendemos que por la
propia naturaleza
histórica de Cuba, una
antigua colonia, en su
momento, todos los
naturales se pusieron en
función de la producción
de azúcar para
satisfacer grandes
mercados, y este
concepto es muy difícil
de desarraigar en
nuestra mente. Siempre
tendemos a la gran
producción, a las
grandes expectativas
económicas y a veces se
ha perdido la
importancia de lo local,
de la producción a
pequeña escala que viene
a complementar un poco
esta tendencia primaria.
Afortunadamente las
tendencias actuales de
enfoques
medioambientales nos han
acompañado a que se
valorice un poco más el
trabajo del desarrollo
local y que este sea
sustentable.
“El otro programa es el
de medioambiente y
consumo, creado también
bajo la idea de Núñez,
que intenta compaginar
los derechos del
consumidor con los
deberes del consumidor y
adaptándolo a la
realidad económica y al
modelo económico cubano.
Creamos una cátedra de
medioambiente y consumo
en la Universidad de La
Habana, y se ha creado
un ciclo de capacitación
en las grandes cadenas
comercializadoras del
país como CIMEX donde el
tema ya se empieza a
incorporar como parte
del servicio de esta
actividad económica.
“El otro programa mira
únicamente, por lo
pronto, hacia dentro de
la fundación, que es el
de conservación
patrimonial que intenta
conservar lo que Núñez
en su momento fue
aglutinando de mapas,
fotografías digitales,
en blanco y negro,
legajos de manuscritos
muy antiguos y estamos
en proceso de
conservación de esta
documentación para en un
futuro potenciar su
acceso por la comunidad
científica o por
cualquier ciudadano
interesado en estos
temas.
“La Fundación tiene un
sello editorial con el
nombre de Antonio Núñez
Jiménez que se concentra
fundamentalmente en la
publicación de la obra
de Núñez y
principalmente en la
obra enciclopédica en 50
tomos que él dejó
escrita y de otros
libros, que aunque no
forman parte de esa
enciclopedia, también
son muy valiosos y
también en la
publicación de los
trabajos de los
principales
investigadores del
equipo actual de la
Fundación.
“El común denominador de
todos estos programas es
la multidisciplinariedad
que ha caracterizado a
la Fundación, nosotros
intentamos, en todas
nuestras acciones y
áreas de trabajo, tener
una visión multifacética
de cada uno de los
fenómenos que acompañan
la actividad humana.
Entendemos la
conservación no como un
fin, únicamente
conservar por conservar,
sino conservar en
función de una sociedad
y poner también a esa
sociedad en función de
la naturaleza, es un
equilibrio muy difícil
de lograr pero hacia el
cual intentamos
encaminarnos.”
¿Qué visiones nuevas en
el tratamiento de los
temas medioambientales
se han ido incorporando
con el paso del tiempo?
El tema del cambio
climático es uno de los
más importantes dentro
de los que trabaja la
Fundación. Hay visiones
nuevas en el tratamiento
a los temas ambientales,
y esta es una de las que
hemos ido agregando
porque el cambio
climático no era un tema
tan mencionado en el año
94, progresivamente se
ha ido incorporando y
así mismo la fundación
lo ha ido tratando. La
conservación de la
biodiversidad también
fue un tema que
incluimos en el programa
de educación ambiental
porque lo consideramos
importante para la
economía y la naturaleza
cubanas. Abocados a los
nuevos escenarios
económicos en Cuba,
tenemos previsto y es un
sueño nuestro intentar
hacer una educación más
focalizada hacia los
nuevos actores
económicos que surgen en
los cuales no hay una
gran cultura acerca del
impacto ambiental que
puede tener cualquier
actividad económica.
En los análisis sobre
las modificaciones
agresivas y daños a
nuestro entorno se ha
ido desplazando el uso
del término “cambio
climático” por el de
“cambio ambiental
global”, ¿qué
implicaciones de sentido
y significación tiene
esta nueva denominación?
Tenemos que tener mucho
cuidado con las
definiciones que da cada
organismo internacional
a conceptos que al final
están refiriéndose a lo
mismo y aunque las
cuestiones conceptuales
son importantes a veces
se pierde mucho tiempo y
energías en intentar
definir un mismo
fenómeno. En este caso
específico, “cambio
ambiental global” es la
definición que está
usando la UNESCO durante
los últimos años y se
refiere a que la
expresión cambio
climático solo alude a
que el clima estaba
cambiando, no estaba la
implicación más humana y
cultural del problema,
postura con la cual
estamos de acuerdo, pues
al cambiar el clima
cambia la diversidad y
el resto de los factores
del planeta, por ello la
referencia a un cambio
ambiental global es más
acorde porque alude a un
cambio en la sociedad y
en sus relaciones con la
naturaleza, porque
nosotros tenemos que
cambiar también.
¿Cuánta incidencia tiene
el impacto de este
cambio ambiental global
en los índices de
pobreza, desigualdad
social y vulnerabilidad
de las poblaciones?
Tiene una alta
incidencia porque al
cambiar las condiciones
del entorno natural hay
unas comunidades que
viven directamente de lo
que ofrece la naturaleza
como soporte geográfico
y esto tiene un gran
impacto en sus modos de
vida, lo cual llevan un
enfrentamiento a las
nuevas condiciones que
nos van a afectar, sobre
todo a los pequeños
estados insulares.
Esto lleva un trabajo en
lo macro y en lo micro,
para mí este problema
transcurre por
decisiones de voluntad
política, está
relacionado también con
la concepción de lo que
es capaz de enfrentar el
ser humano, de su
capacidad de adaptación,
tiene que ver con el
acceso a nuevas
oportunidades, con la
capacitación que es a
nuestro entender la
herramienta más grande
de la Fundación. Somos
una ONG muy chiquita
dedicada a la
conservación del medio
ambiente y de los
valores culturales de
esas pequeñas
comunidades que están
hoy muy afectadas, pero
que necesitan
desarrollarse de acuerdo
a patrones que desde
otras culturas pueden
ser cuestionables porque
son muy relativos. Pasa
por usar el conocimiento
como herramienta a
través de talleres,
capacitaciones, sentar
en una mesa a personas
que usualmente no se
encuentran. Es una
metodología que con el
transcurso de los años
hemos visto que no es
única de la fundación,
es ya práctica común, lo
cual nos satisface
enormemente y como son
problemas nuevos habrá
que buscar soluciones
nuevas. Los cubanos, que
tenemos tanta inventiva
tenemos, tendremos que
ir viendo cómo
enfrentamos, pues a
veces hay análisis
científicos muy buenos
pero se deben buscar
soluciones prácticas a
los problemas de esas
comunidades.
¿Cree que es suficiente
la conciencia y el
trabajo que existe en
nuestro país acerca de
los temas
medioambientales y de
cambios climáticos?
Perspectivamente diría
que sí, pues se ha
avanzado mucho, pero en
cuanto a lo grave del
tema y las debilidades
que tenemos dada nuestra
situación económica y
las gravedad del
problema a nivel global
diría que no. Hay un
vacío muy grande que
tenemos como cultura,
relacionado con que no
partimos de pueblos
originarios, la
población original en
Cuba fue devastada y ese
tiene un costo cultural.
Las culturas que son
mayormente capaces de
adaptarse y ser
cuidadosas con su
medioambiente son las
culturas que han tenido
un arraigo de siglos
atrás. Eso es algo que
varios sociólogos e
historiadores han
estudiado, el tema
enraizado de los cubanos
de querer talar un
árbol, de querer
cementar allí donde hay
un área verde, el hecho
de que los modos
sustentables de vida a
veces se asocian con
pobreza, es una cuestión
cultural, y eso necesita
de una labor tan
profunda y ardua que va
a llevar un trabajo que,
al menos para mí, nunca
va a ser suficiente.
¿Cuánto cree que pueden
aportar el trabajo de
organizaciones como la
Fundación o de voces de
intelectuales y
especialistas con un
renombre y que aboguen
por la toma de
conciencias acerca de
estos temas? ¿Cree que
es esta la vía para
sensibilizar a las
personas?
Creo que es una vía,
pero no la única vía. Es
innegable la importancia
de las figuras públicas,
porque el liderazgo
siempre atrae y arrastra
y las influencias en los
patrones de conducta es
importante, más
actualmente que el
bombardeo cultural
proclive al consumo
globalmente afecta todos
estos patrones.
Entonces, obviamente
cualquier voz reconocida
que trabaje el tema
ambiental es un granito
más de arena. |