La Habana. Año X.
11 al 17 de FEBRERO
de 2012

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Entrevista con Liliana Núñez Véliz,
presidenta de la Fundación Antonio Núñez Jiménez
Cambio climático: ante problemas nuevos, soluciones nuevas
Yinett Polanco • La Habana

La Fundación Antonio Núñez Jiménez de la naturaleza y el hombre es una de las organizaciones que desde Cuba, ha sido de las pioneras en defender y promocionar el trabajo a favor de una actitud responsable en la defensa del medio ambiente. Creada en 1994, lleva el nombre del reconocido investigador Antonio Núñez Jiménez, autor de títulos imprescindibles para el conocimiento de esta Isla que recorrió y describió como nadie. Su hija Liliana Núñez Véliz, presidenta de la fundación que le da continuidad a su legado conversó con La Jiribilla para dar a conocer sus principales líneas de trabajo, sus visiones acerca de los temas medioambientales y las posibles contribuciones en torno a la sensibilización sobre esta temática.

“La Fundación se creó en la década de los 90, pero en realidad tiene un antecedente mucho más largo que data de la propia labor de investigación y acción del Doctor Antonio Núñez Jiménez en los campos y ciudades de Cuba. Él concentró toda su filosofía de educación ambiental en la frase “Hacia una cultura de la naturaleza” y a partir de ahí la fundación bajo su dirección creó un área de proyectos para llevar a cabo sus ideas y físicamente crear un espacio donde se aglutinaran todos los archivos y colecciones que él juntó durante su vida.

“Actualmente tenemos divididas las principales líneas de trabajo, una de ellas es el programa más académico de la fundación, de investigación geohistórica en el que las líneas fundamentales son la historia ambiental y la ecología política.

“El otro es el programa de educación ambiental y conservación de la biodiversidad, a través del cual, utilizando las herramientas de promoción de diálogos, naturalización de escuelas, promoción de líderes ambientales, campañas de bien público para la sensibilización masiva sobre temas ambientales. Intentamos encaminarnos hacia esta cultura de la naturaleza que tanta falta hace en nuestra sociedad actual.

“El tercer programa es el de desarrollo local sustentable porque entendemos que por la propia naturaleza histórica de Cuba, una antigua colonia, en su momento, todos los naturales se pusieron en función de la producción de azúcar para satisfacer grandes mercados, y este concepto es muy difícil de desarraigar en nuestra mente. Siempre tendemos a la gran producción, a las grandes expectativas económicas y a veces se ha perdido la importancia de lo local, de la producción a pequeña escala que viene a complementar un poco esta tendencia primaria. Afortunadamente las tendencias actuales de enfoques medioambientales nos han acompañado a que se valorice un poco más el trabajo del desarrollo local y que este sea sustentable.

“El otro programa es el de medioambiente y consumo, creado también bajo la idea de Núñez, que intenta compaginar los derechos del consumidor con los deberes del consumidor y adaptándolo a la realidad económica y al modelo económico cubano. Creamos una cátedra de medioambiente y consumo en la Universidad de La Habana, y se ha creado un ciclo de capacitación en las grandes cadenas comercializadoras del país como CIMEX donde el tema ya se empieza a incorporar como parte del servicio de esta actividad económica.

“El otro programa mira únicamente, por lo pronto, hacia dentro de la fundación, que es el de conservación patrimonial que intenta conservar lo que Núñez en su momento fue aglutinando de mapas, fotografías digitales, en blanco y negro, legajos de manuscritos muy antiguos y estamos en proceso de conservación de esta documentación para en un futuro potenciar su acceso por la comunidad científica o por cualquier ciudadano interesado en estos temas.

“La Fundación tiene un sello editorial con el nombre de Antonio Núñez Jiménez que se concentra fundamentalmente en la publicación de la obra de Núñez y principalmente en la obra enciclopédica en 50 tomos que él dejó escrita y de otros libros, que aunque no forman parte de esa enciclopedia, también son muy valiosos y también en la publicación de los trabajos de los principales investigadores del equipo actual de la Fundación.

“El común denominador de todos estos programas es la multidisciplinariedad que ha caracterizado a la Fundación, nosotros intentamos, en todas nuestras acciones y áreas de trabajo, tener una visión multifacética de cada uno de los fenómenos que acompañan la actividad humana. Entendemos la conservación no como un fin, únicamente conservar por conservar, sino conservar en función de una sociedad y poner también a esa sociedad en función de la naturaleza, es un equilibrio muy difícil de lograr pero hacia el cual intentamos encaminarnos.”

¿Qué visiones nuevas en el tratamiento de los temas medioambientales se han ido incorporando con el paso del tiempo?

El tema del cambio climático es uno de los más importantes dentro de los que trabaja la Fundación. Hay visiones nuevas en el tratamiento a los temas ambientales, y esta es una de las que hemos ido agregando porque el cambio climático no era un tema tan mencionado en el año 94, progresivamente se ha ido incorporando y así mismo la fundación lo ha ido tratando. La conservación de la biodiversidad también fue un tema que incluimos en el programa de educación ambiental porque lo consideramos importante para la economía y la naturaleza cubanas. Abocados a los nuevos escenarios económicos en Cuba, tenemos previsto y es un sueño nuestro intentar hacer una educación más focalizada hacia los nuevos actores económicos que surgen en los cuales no hay una gran cultura acerca del impacto ambiental que puede tener cualquier actividad económica.

En los análisis sobre las modificaciones agresivas y daños a nuestro entorno se ha ido desplazando el uso del término “cambio climático” por el de “cambio ambiental global”, ¿qué implicaciones de sentido y significación tiene esta nueva denominación?

Tenemos que tener mucho cuidado con las definiciones que da cada organismo internacional a conceptos que al final están refiriéndose a lo mismo y aunque las cuestiones conceptuales son importantes a veces se pierde mucho tiempo y energías en intentar definir un mismo fenómeno. En este caso específico, “cambio ambiental global” es la definición que está usando la UNESCO durante los últimos años y se refiere a que la expresión cambio climático solo alude a que el clima estaba cambiando, no estaba la implicación más humana y cultural del problema, postura con la cual estamos de acuerdo, pues al cambiar el clima cambia la diversidad y el resto de los factores del planeta, por ello la referencia a un cambio ambiental global es más acorde porque alude a un cambio en la sociedad y en sus relaciones con la naturaleza, porque nosotros tenemos que cambiar también.

¿Cuánta incidencia tiene el impacto de este cambio ambiental global en los índices de pobreza, desigualdad social y vulnerabilidad de las poblaciones?

Tiene una alta incidencia porque al cambiar las condiciones del entorno natural hay unas comunidades que viven directamente de lo que ofrece la naturaleza como soporte geográfico y esto tiene un gran impacto en sus modos de vida, lo cual llevan un enfrentamiento a las nuevas condiciones que nos van a afectar, sobre todo a los pequeños estados insulares.

Esto lleva un trabajo en lo macro y en lo micro, para mí este problema transcurre por decisiones de voluntad política, está relacionado también con la concepción de lo que es capaz de enfrentar el ser humano, de su capacidad de adaptación, tiene que ver con el acceso a nuevas oportunidades, con la capacitación que es a nuestro entender la herramienta más grande de la Fundación. Somos una ONG muy chiquita dedicada a la conservación del medio ambiente y de los valores culturales de esas pequeñas comunidades que están hoy muy afectadas, pero que necesitan desarrollarse de acuerdo a patrones que desde otras culturas pueden ser cuestionables porque son muy relativos. Pasa por usar el conocimiento como herramienta a través de talleres, capacitaciones, sentar en una mesa a personas que usualmente no se encuentran. Es una metodología que con el transcurso de los años hemos visto que no es única de la fundación, es ya práctica común, lo cual nos satisface enormemente y como son problemas nuevos habrá que buscar soluciones nuevas. Los cubanos, que tenemos tanta inventiva tenemos, tendremos que ir viendo cómo enfrentamos, pues a veces hay análisis científicos muy buenos pero se deben buscar soluciones prácticas a los problemas de esas comunidades.

¿Cree que es suficiente la conciencia y el trabajo que existe en nuestro país acerca de los temas medioambientales y de cambios climáticos?

Perspectivamente diría que sí, pues se ha avanzado mucho, pero en cuanto a lo grave del tema y las debilidades que tenemos dada nuestra situación económica y las gravedad del problema a nivel global diría que no. Hay un vacío muy grande que tenemos como cultura, relacionado con que no partimos de pueblos originarios, la población original en Cuba fue devastada y ese tiene un costo cultural.

Las culturas que son mayormente capaces de adaptarse y ser cuidadosas con su medioambiente son las culturas que han tenido un arraigo de siglos atrás. Eso es algo que varios sociólogos e historiadores han estudiado, el tema enraizado de los cubanos de querer talar un árbol, de querer cementar allí donde hay un área verde, el hecho de que los modos sustentables de vida a veces se asocian con pobreza, es una cuestión cultural, y eso necesita de una labor tan profunda y ardua que va a llevar un trabajo que, al menos para mí, nunca va a ser suficiente.

¿Cuánto cree que pueden aportar el trabajo de organizaciones como la Fundación o de voces de intelectuales y especialistas con un renombre y que aboguen por la toma de conciencias acerca de estos temas? ¿Cree que es esta la vía para sensibilizar a las personas?

Creo que es una vía, pero no la única vía. Es innegable la importancia de las figuras públicas, porque el liderazgo siempre atrae y arrastra y las influencias en los patrones de conducta es importante, más actualmente que el bombardeo cultural proclive al consumo globalmente afecta todos estos patrones. Entonces, obviamente cualquier voz reconocida que trabaje el tema ambiental es un granito más de arena.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.