La Habana. Año X.
24 al 30 de MARZO
de 2012

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Enciclopedia Británica en tiempos de Wikipedia
Miguel Ernesto Gómez • La Habana

Primero fue la Encarta de Microsoft; ahora la prestigiosa Enciclopedia Británica también reconoce, con su modificación en el formato, una realidad cada vez más palpable y no por ello menos preocupante: las enciclopedias tradicionales han tenido que readaptarse para competir con el modelo impuesto por Wikipedia.

En 1768, en Edimburgo, Escocia, apareció la primera edición de la Enciclopedia Británica. En aquel momento fue vista como una respuesta a la Encyclopédie francesa, esa obra tan revolucionaria de Denis Diderot, que contó además con la colaboración de escritores reverenciados como Voltaire y Montesquieu.

Con el paso de los siglos, Británica consolidó su posición como la enciclopedia más creíble en idioma inglés. En sus 244 años de existencia, no faltaron las críticas por diversas posiciones asumidas ante determinados temas, como el sexismo y el racismo; pero, a pesar de estas polémicas, los materiales de Británica han sido ampliamente citados y se consideran sólidas referencias en las investigaciones científicas.

En 1902, la edición de Británica se trasladó hacia EE.UU. En su nuevo escenario, los propietarios introdujeron modificaciones en la amplitud de los artículos e incluyeron, por primera vez, la venta a domicilio de los volúmenes de la enciclopedia. De esta manera, los libros, con sus distintivas letras doradas en el lomo, “abandonaron” las bibliotecas y entraron, poco a poco, sobre todo en los hogares estadounidenses y británicos.

Si durante las primeras décadas del siglo XX los vendedores ambulantes las comercializaban, de puerta en puerta, a precios módicos; casi una centuria después, tener una edición completa de Británica se convirtió en un lujo que costaba la asombrosa cifra de mil 395 dólares. Sus 32 volúmenes, 40 millones de palabras y 500 mil temas eran impresionantes, pero quizá los editores de Británica tardaron en comprender que los hábitos de sus lectores habían cambiado, y no poco, en la primera década del siglo XXI.

El usuario contemporáneo está cada vez más adaptado a acceder a contenidos digitales que se actualizan casi en tiempo real. Esto constituye una característica del modelo impuesto por la enciclopedia online Wikipedia. Entonces, en tiempos donde las prácticas de consumo y lectura se han revolucionado desde el ciberespacio, Británica, con impresiones distantes y muy costosas, no parecía una opción capaz de competir con la popular “enciclopedia colaborativa”.

Los números muestran una tendencia al parecer irreversible: en 1990 Británica vendió 120 mil colecciones completas; sin embargo, en 2010 apenas se comercializaron ocho mil 500. Para la empresa que controla Británica, con sede en Chicago, las pérdidas monetarias eran un hecho y optó por clausurar la edición impresa de la Enciclopedia.

De acuerdo con los directivos de Británica, apenas el uno por ciento de los ingresos de la compañía procedía de la venta de enciclopedias impresas; mientras que el 85 por ciento se obtenía por la comercialización de productos académicos sobre temas como matemáticas, ciencias o inglés. Las suscripciones a la página web no llegaban al 15 por ciento. El orden de esas cifras podría cambiar a partir de la nueva concepción de la Enciclopedia.

La versión online de Británica llegó a Internet en 1994. Su aparición fue todo un suceso porque hasta ese momento ninguna enciclopedia, generalista o especializada, había apostado por el nuevo formato. Los usuarios podían acceder a breves resúmenes de los artículos, pero nunca al texto completo. Luego, con la ampliación del número de internautas, Británica abrió sus bases de datos a todos aquellos dispuestos a pagar una cuota cercana a los 80 dólares anuales por sus artículos, los cuales se actualizan cada 20 minutos.

¿Estarán dispuestos los internautas a pagar esa cantidad por leer los materiales publicados en la Enciclopedia Británica, ahora solo online? Analicemos, ellos tendrían al alcance de un clic, de forma gratuita, los contenidos de Wikipedia. Por otro lado, la actualización ya no sería un elemento de competencia, porque ambos productos presentan características similares en la frecuencia.

Los directivos consideran que Británica tiene una evidente ventaja sobre Wikipedia: la calidad de sus contenidos. Mientras en Wikipedia los artículos provienen de los propios usuarios y son revisados por una comunidad de editores con diferentes niveles de experiencia; en Británica, los autores, en muchas ocasiones, son reconocidas personalidades en sus campos y, además, los editores se consideran profesionales especializados.

Esa profundidad en los temas diferencia notablemente a Británica. Los enfoques defendidos por los autores estarán mediados, como sucede siempre, por múltiples intereses; pero esas mismas mediaciones también pueden apreciarse en la manera en que presenta Wikipedia los perfiles de figuras políticas polémicas o hechos controversiales.  

La modificación en el modelo de la Enciclopedia Británica complejiza un debate que no es nuevo y que puede apreciarse también en la estructura organizativa de varios medios online: información libre vs. información de pago. ¿Podremos aspirar los internautas a acceder a una información gratuita que esté contrastada y sea fiable? La respuesta a esa interrogante quizá no aparezca en las enciclopedias colaborativas; pero, entonces ¿dónde?

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.