La Habana. Año X.
21 al 27 de ABRIL de 2012

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

 

Abdala futurista
Justo Planas • La Habana

Llegaron hace tres años con el proyecto de Abdala bajo el brazo a conversar con el Ministro de Cultura. Sin duda, es seductora la idea de adaptar al cine la obra de teatro que José Martí escribió cuando era casi un niño. Y más seductor aún es que sea cine de animación; y mucho más que la historia no se desarrolle en Nubia como en el original sino en Mesoamérica, en el mundo maya.

Quizá gracias a Abdala los Estudios Anima pudieron trascender las fronteras de una utopía y convertirse en todo un espacio para hacer animados más allá de los límites de La Habana, al oriente, en Holguín. Pero este filme era un proyecto tan ambicioso que los muchachos de Anima debieron calentar máquinas antes de empezar a desarrollarlo.

En un reportaje que explica la elaboración de Abdala, uno descubre que la mayoría de las manos involucradas en el animado pertenecen a rostros muy jóvenes. Todos ellos, nucleados alrededor de Adrián López Morín, el director y guionista del filme, cumplieron con exigencias de menor envergadura hasta que se decidiera que estaban listos. Realizaron 12 videoclips con los ojos puestos en la tragedia de Martí, hasta que un día, atendiendo a la calidad de lo que habían realizado, les permitieron comenzar su gran obra.
 

Abdala, El reino de los señores de Xibalba —esperemos— cierra una etapa de producciones ingenuas dentro del cine de animación cubano posterior a los 2000. Aunque el guion sigue siendo uno de los factores endebles del filme, se percibe la preocupación por dibujar personajes únicos, sin calcar cánones de Disney o cualquier otra industria cultural.

Todavía existe un largo camino por recorrer, y quizá directores de los 70 y 80 cubanos como Juan Padrón y Tulio Raggi continúan siendo hoy los más altos exponentes en este sentido; pero al pensarse una estética propia para Abdala, el estudio Anima ha dado el primer paso hacia esta meta.

Las tecnologías digitales que comenzaron a aplicarse al cine de animación cubano desde comienzos de siglo hasta el presente no significaron un salto de calidad. De hecho fueron en detrimento de sagas como las de Elpidio Valdés o El negrito cimarrón, porque los cuadros carecían de la textura de los animados “manufacturados”, el movimiento de los personajes y sobre todo su relación con el fondo era enrarecido; y hasta la grabación de las voces de los actores carecía del eco al que ya nos tenían habituados los Estudios de Animación del ICAIC.

Después de esta etapa de experimentación donde —suponemos— directores veteranos confiaron sus obras a las nuevas generaciones, más diestras en el uso de recientes tecnologías; vivimos otra en la que jóvenes realizadores acometen proyectos modestísimos y por lógica superfluos con un uso tímido de las posibilidades que ofrecen las computadoras. De hecho, no parece que la tecnología esté en función de las obras, sino al revés.

La llegada de Abdala, El reino de los señores de Xibalba a este escenario invita a un considerable salto. Pues la representación visual de la cultura maya no es asunto sencillo y exigió una preparación de varios meses a los muchachos de Anima. Luego los especialistas tendrán la palabra, pero más allá de si la reconstrucción en clave futurista de esta civilización se ajusta o no al hecho histórico; la arquitectura, los interiores, el vestuario, el maquillaje, ¡la dirección de arte! permiten que la historia y su emplazamiento se nos hagan creíbles.
 

El director y guionista del filme, Adrián López Morín, no evadió escenas de batalla, que debieron ser de las más complejas de elaborar. La edición, en estos momentos, se convierte en un factor clave para mantener la agilidad de la lucha. Fue así como superaron el inconveniente de no poder animar movimientos complejos entre varios guerreros durante una contienda, que dada la tecnología y el personal con que se cuenta hoy habría sido engorroso, por no decir imposible.

Sin embargo, las figuras en primer plano (los personajes generalmente) aparecen diseñadas en dos dimensiones y con técnicas diferentes a las que quedan en un segundo plano (edificaciones, naves) que son tridimensionales. Esta solución afecta la uniformidad del cuadro, implica desbalances de texturas y una enrarecida relación figura-fondo. Los personajes parecen como pegados en aquella escena.

Por encima de detalles, sin embargo, Abdala, El reino de los señores de Xibalba promete cumplir su propósito, llegar a los jóvenes espectadores cubanos, con un lenguaje cinematográfico acorde con sus gustos y, sobre todo, motivarlos a descubrir el patrimonio cultural de nuestro continente.
 
 
 
 


GALERÍA de fotogramas

Cine joven en Cuba

 
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.