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Ya sabemos que un
cocodrilo es el reptil
americano semejante al
caimán. La figura de
ese saurio simboliza a
Cuba, pues para algunos
nuestra Isla es un
cocodrilo que aparece
metafóricamente acostado
con su largo hocico y
extensa cola, todo
verde, en medio de las
azules aguas del mar
Caribe. Cuatro
diseñadores de títeres
nacidos en nuestro
territorio: Pepe Camejo
(La Habana, 1929-Nueva
York, 1992), Armando
Morales (La Habana,
1940), Zenén Calero
(Matanzas, 1955) y
Christian Medina
(Cienfuegos, 1976),
colegas de un grupo
mayor de creadores, que
como ellos, han apostado
por imaginar figuras de
tela, madera, papel y
cartón, e incluso de
otros materiales no
convencionales, son los
protagonistas de la
nueva exposición que
inauguró la Galería El
Retablo, de Matanzas, en
el marco del 10mo.
Taller Internacional de
Títeres. Allí se
muestran las diversas
formas y estéticas con
que los artistas cubanos
del retablo han
elaborado sus títeres.
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La niña que
riega la
albahaca,
Teatro de Las
Estaciones |
Cada uno de estos
hermanos de Geppeto, el
maestro carpintero que
creó al muñeco Pinocho,
tiene un estilo para
concebir sus figuras. Si
la obra de Camejo bebe
de las influencias del
dibujo animado
norteamericano y de la
plástica escénica del
teatro de títeres en los
antiguos países
socialistas, Morales
muestra fuerte filiación
con la pintura, el
grabado y la escultura,
Calero toma del universo
de la artesanía, los
juguetes y las
vanguardias pictóricas,
y Christian muestra un
cosmos donde las
ilustraciones de los
libros contemporáneos,
los comics y los
video-juegos marcan la
pauta de realización.
El sinuoso cocodrilo
criollo asoma sus ojos
taimados en la obra de
los cuatro, sea en la
manera en que Pepe,
Zenén y Armando
conforman sus personajes
para cuentos clásicos
como “El gato con
botas”, “La caperucita
roja” o “El patico feo”,
cubanizados por obra y
gracia de materiales,
colores y texturas; o
las características con
que Christian y Zenén
arman sus protagonistas
fantásticos en Tras
la noche (una obra
de vampiros) y
Romance del papalote
que quería llegar a la
luna, pertenecientes a
un mundo otro, solo
existente en la mente de
ellos, compartido
después con el público
infantil y adulto. Lo
mismo sucede con los
títeres portadores de
influencias africanas e
ibéricas, imaginados
para Chicherekú,
Ibeyi Aña,
Shangó de Ima,
Los cuentos de la abuela
Tilé, Okín eiyé
ayé, El tambor de
Ayapá, La
zapatera prodigiosa,
Don Quijote anda,
Federico de noche,
sugieren un muñeco
híbrido, de sangres
mezcladas en una sola,
como los creados para
los retablos de figuras
en los espectáculos
Don Juan, La
Celestina, En
familia, La
virgencita de bronce
y El Túnel,
dedicados a los mayores.
Un túmulo de muñecos de
diferentes técnicas, se
juntan en el centro del
singular espacio
expositivo yumurino,
armando una amalgama de
figuras coloridas que
parecen vivas y
expectantes, a la espera
de la próxima
representación. Los
bocetos han quedado
dispuestos en las
paredes, solitarios,
colgando de hilos como
si fueran marionetas.
Uno siente que en uno u
otro volumen de Camejo,
Morales y Medina,
palpita un orgullo que
proviene de la sapiencia
y el buen gusto, de un
torbellino de ideas
imparable y tentador.
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¿Existe un diseño para
teatro de títeres de
marcado concepto
nacional en Cuba? Creo
que sí, y el reptil que
unifica en un signo la
imagen tropical de
nuestra tierra sonríe
cómplice, listo para
lanzar su embestida en
un tiempo de
contaminaciones visuales
y tecnológicas. Este
cocodrilo está posado
para siempre en el
retablo criollo, y
apuesta, como yo, por el
crecimiento de nuestro
arte titeril, de su
diseño, un oficio que en
sus mejores momentos no
ha necesitado de
sofisticaciones ni
cantidades astronómicas,
solo de imaginación,
atrevimiento e
inteligencia. Esta
exposición de la Galería
El Retablo así lo
demuestra. Ojalá pueda
verse en otras regiones
del país o fuera de
fronteras, sería un
orgullo del diseño
escénico cubano, y la
constatación de que
tuvimos, tenemos y hemos
de tener artistas con el
nivel de consagración,
talento y riesgo que
poseen estos cuatro
representantes de
nuestro verde caimán.
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