La Habana. Año X.
21 al 27 de ABRIL de 2012

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Como in crescendo… las jóvenes realizadoras
Danae C. Diéguez • La Habana
Es una verdad asumida la nueva hornada de mujeres realizadoras, que comparadas con décadas precedentes, asumen la voz creativa desde la dirección audiovisual. En otros textos, he anotado que “en los últimos años, gracias al desarrollo de las nuevas tecnologías  y  la posibilidad de estudiar en escuelas de cine como la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual, de la Universidad de las Artes (ISA) y/o la Escuela internacional de Cine y TV (EICTV), se ha producido un mayor acceso de mujeres detrás de las cámaras. Y, aunque las mujeres continúan siendo minoría, la decisión de trabajar muchas veces desde la independencia de las instituciones ha propiciado la aparición amplia y diversa de propuestas, ya sean documentales, telefilmes y cortometrajes de ficción hechos visibles, en ocasiones, para la industria cinematográfica o para los estudios de dramatizados del ICRT.” 1

La Muestra de Cine Joven ha sido la encargada, la mayoría de las veces, de mostrar el panorama audiovisual en el que las realizadoras han tenido una representación importante.2 Así, desde la 1ra. Muestra Joven en el año 2000 hasta la fecha, la visibilidad de las propuestas fílmicas en las que la mirada de ellas transcurre; desde las tradicionales maneras de narrar hasta la asunción de estrategias discursivas poco habituales en el universo audiovisual en la Isla, y sus consecuentes tratamientos diversos en los puntos de vista desde donde se posicionan, hacen que la cartografía escogida amerite un análisis mucho más profundo que indague en los tópicos y procesos de enunciación que las directoras ocupan.

Desde Marilyn Solaya, directora del documental ganador de la segunda edición de DOC TV Latinoamérica, En el cuerpo equivocado (2010) y que ya hoy prepara, desde la industria, su primer largometraje de ficción; hasta las más jóvenes como Milena Almira y Ariagna Fajardo, entre otras, encontramos algunas propuestas que, en mi opinión, resultan variantes interesantes en el posicionamiento en temas y el uso de procesos narrativos poco atendidos por nuestra cinematografía.


En el cuerpo equivocado, 2010

Algunos de los filmes más interesantes en los que el lenguaje y el tema se entrecruzan para develarnos propuestas inquietantes en las realizadoras son: el cortometraje Tierra roja (2007), de Heidi Hassan, y los documentales Extravío (2007), de Daniellis Hernández y The Illusion (2008), de Susana Barriga, quienes proponen tópicos que enuncian relatos erigidos desde subjetividades en las cuales la autorrepresentación en medio de las grandes urbes y el viaje, en tanto desplazamiento físico, articula el viaje interior del encuentro y desencuentro con ellas mismas. Este es uno de los temas visitados, como metáfora de los posibles y diversos viajes que  nos permiten indagaciones sobre las identidades, en este caso, mujeres en sus espacios, con sus miedos, angustias, alegrías y  contradicciones.

Otro de los tópicos que se evidencia en las realizadoras parece dar cuenta de la necesidad de asumir el documental en primera persona como ejercicio de discernimiento y búsqueda personal. La autoficción Tormentas de verano (2009), presentada en la 9na. Muestra de Nuevos Realizadores, de la directora Heidi Hassan, desmoviliza las fronteras entre documental y ficción y parece ser, por ello, prácticamente imposible la ubicación en categoría alguna, al menos en el sentido tradicional que hemos tenido para hacerlo. El filme de Heidi provoca las habituales maneras de narrar en el documental porque lo personal, lo mínimo de sus sensaciones son “La Historia”, y de esta forma se adentra en  “otras” zonas de representación de lo femenino.  

Temas como la emigración y el viaje vistos desde otros puntos de vista, las diversidades sexuales, la violencia simbólica, estructural y su correlato en la violencia de género, son abordajes en los que las realizadoras se han amparado para articular sus discursos. Así, Alina Rodríguez en el año 2008 presenta su ficción El color de Elisa, en el que la protagonista es mirada por el novio, siempre a través de la cámara que él posee y que la filma obsesivamente. La propuesta de Alina —recordémosla con el polémico e intenso documental Buscándote Havana— pareciera indagar ahora en el tema de la mirada, (punto sumamente discutido en la teoría fílmica feminista en tanto las mujeres han estado tradicionalmente en la pantalla para ser miradas, como objetos y no sujetos con voz) y la decisión de hasta dónde podemos decidir si queremos o no ser observadas.

 

El patio de mi casa (2007), de la realizadora Patricia Ramos, es un ejemplo en el que se recupera el tema del erotismo femenino en los cuerpos de mujeres de dos generaciones diferentes, pero aquí, sus deseos y sueños eróticos quedan truncos, pues solo suceden en el espacio de “lo no real”. La manera de narrar de Patricia en este cortometraje, inspirado en La ciénaga, de Lucrecia Martel, recuerda cómo no siempre los puntos de giro en la narración y la búsqueda y peripecias del héroe para obtener al objeto deseado, tal como nos enseñó la narratología tradicional, son signos que indican que una película esté bien contada, pues a la directora parecen interesarle más las atmósferas y las sensaciones de estas mujeres en medio de los espacios que recrea: el doméstico representado a través del patio de la casa y  el de los sueños evidenciado en el espacio de lo irreal.

 

Una de las estrategias discursivas más interesantes radica en el uso de la representación como ilusión de realidad, ejercicio que Marilyn Solaya desarrollaría en su documental Hasta que la muerte nos separe (2000) y más adelante veríamos en diferentes variantes con las propuestas de la realizadora Milena Almira con su cortometraje Alina, 6 años (2008) y en el documental El mundo de Raúl (2009), de  Jessica Rodríguez y Zoe Miranda.

 

En las últimas ediciones de la Muestra, han surgido nuevos nombres que habría que seguir en su desarrollo, sin embargo, la directora Ariagna Fajardo, recién graduada de la filial de audiovisuales del ISA de Holguín y una de las directoras más prolíficas de TV Serrana, viene mostrando en los últimos años un proceso de desarrollo en sus propuestas documentales que me atrevería a augurar podría llegar a identificarla como uno de los nombres más interesantes del panorama documentalístico en Cuba. Después de conocerla con propuestas como La vuelta, Papalotes, A dónde vamos, regresa a esta 11na. edición con varios documentales Al sur… el mar, El círculo y La casita. En El circulo, Ariagna pareciera querer introducirse en el tan peliagudo tema de la autorrepresentación, aunque la historia del círculo tedioso de la y el cuidador que representan a su mamá y papá, que cuidan a sus madres enfermas, o sea, las abuelas de la directora —vínculo afectivo que solo hasta el final identificamos— nos revela una mirada en la que Fajardo, partícipe/ausente de la historia, pareciera no involucrarse, más bien tomar distancia absoluta de un fenómeno que ha marcado por años la vida de su familia. Los personajes de los documentales de Ariagna parecieran no tener una cámara que los increpa, que los observa y se mete en sus vidas, una cámara que los desnuda pero que ella logra “hacer invisible”. Por ello sus historias escamotean tanta información, anulan momentos que pudiéramos extrañar, pero que están en lo supuesto y en la decisión ética de no regodearse en la pobreza, la tristeza y la incertidumbre.

 

“Estos  filmes forman parte de ese corpus dinámico y variado que es el cine de los más jóvenes, dentro de ese panorama, hay un punto de vista femenino, incipiente, que comienza a mirar, a (re)presentar la realidad desde otras aristas, develando estrategias de significación amparadas, no solo desde lo temático, sino también desde el lenguaje cinematográfico. Es el punto donde habría que preguntarse si en el proceso de resignificación de la realidad ellas articulan presupuestos que desdramatizan las nociones clásicas de narración, para, no solo hablar desde otro punto de vista, sino desde otras maneras de contar historias.”3
 

Este fragmento anotado hace dos años no ha variado su sentido, al menos desde mi percepción, sin embargo, extraño nuevos deslizamientos y miradas, pues lo que veo como un momento climático —años 2008/2009— en la realización de propuestas interesantes y provocadoras, con un sentido indagador en el tratamiento del punto de vista, en la selección de los temas, en las búsquedas de nuevos y diversos lenguajes desde donde las realizadoras abundan en universos femeninos que dan cuenta de percepciones diferentes de la realidad,  parecieran ya diluirse. Quizá sea hora, muy tarde, por cierto, para que directoras que han demostrado su valía detrás de las cámaras, puedan contar sus historias en el largometraje. Creo que pudiéramos asistir a nuevos rostros dentro del cine cubano… ¿por qué se han demorado tanto ellas para llegar a la dirección del largometraje de ficción? ¿Quién nos da la respuesta?


 

Notas:

1- Danae C. Diéguez: ¿Ellas miran diferente? Temas y representaciones de las realizadoras jóvenes en Cuba, en Cinémas de d amérique latine: Revue Editée par L ARCALT et les Presses Universitaires Du Mirail, 2012 pp150-162, edición francais, español, portugués.

2- Ver texto: Hacer visible lo invisible. Del audiovisual femenino en Cuba, por Danae C. Diéguez en El  Bisiesto Cinematográfico Periódico de la VI Muestra de jóvenes realizadores. Edición No. II Año IV, 22-23 de febrero 2007. 

3- Danae C Dieguez: Cine de mujeres en Cuba.¿Atisbos de un contracine? En Conquistando la Utopía. Ediciones ICAIC, diciembre 2010

 
 
 
 


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ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.