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Las excentricidades de
Obama en Cartagena
Salud Hernández Mora /
El Mundo.es
Sus servicios secretos
le probaron la comida
para que no le
envenenaran, le
sirvieron sus propios
camareros, llevó
americanas blindadas y
ocupó todo un hotel de
lujo durante su
estancia. Ser el hombre
más poderoso del planeta
tiene su precio y Barak
Obama, o, mejor dicho,
los contribuyentes
estadounidenses, lo
pagaron con creces.
Empezaron a tirar de
talonario con los
aviones. Según algunos
periodistas presentes en
la recién terminada VI
Cumbre de las Américas,
fueron 17 aviones los
llegados de EE.UU.,
siete de ellos mega
aparatos, la mayoría de
los cuales aterrizaron
en Cartagena de Indias
antes que el mandatario
porque debían llevar
cositas y personal para
hacer su visita segura,
efectiva y agradable.
Entre los trastos, una
caravana de 28 coches
blindados incluyendo el
búnker presidencial
sobre ruedas que todo el
mundo conoce porque es
el mismo que lleva a
todas partes.
Siguieron pagando todo
un hotelazo cuando la
delegación
norteamericana decidió
que Obama pernoctaría
dos noches en La
Heroica, que es como
conocen en Colombia al
que fuera principal
puerto de la colonia. En
un principio el Hilton
lo ocuparían los
presidentes y sus
acompañantes de Brasil,
México y Estados Unidos,
pero cuando Obama aceptó
quedarse más tiempo,
pidieron a las naciones
iberoamericanas que
buscaran otro
alojamiento, lo que
hicieron con sumo gusto
—o eso cuentan—
conscientes de las
necesidades del
inquilino de la Casa
Blanca. Trescientos
sesenta habitaciones
para ellos solos, amén
de las que tuvieron que
contratar en otros
lugares puesto que le
acompañaban unas 1.000
personas.
La enorme suite
presidencial que
escogieron para él está
en el octavo piso del
Hilton. "Con una cama
que no parece doble sino
cuádruple... El baño con
tina (bañera) es casi
tan grande como un
apartamento", reza la
crónica aparecida hoy en
El Tiempo. Y una
nevera con todo tipo de
bebidas que quedaron
intactas porque el señor
solo consume productos
traídos de casa.
Aseguran que no probó un
solo plato típico
colombiano en las
comidas de Jefes de
Estado. Mientras los
demás devoraban las
exquisiteces locales,
Obama miraba a sus
colegas y luego, a
solas, en una sala,
probaba una lánguida
ensalada de lechuga
preparada por su gente y
algo de fruta pero no
colombiana, quizá para
evitar enfermedades
desagradables que
obligan a los turistas a
visitar el baño con
excesiva frecuencia.
Dicen que apenas come
unas hojas, picotea la
fruta y lo deja.
En cuanto a la
vestimenta, mucho se
habló de que Obama había
adquirido varias
guayaberas, la prenda
tradicional de vestir
para hombres elegantes
en el litoral caribeño,
una camisola de lino que
resulta cómoda para las
altas y húmedas
temperaturas de
Cartagena. Pero no lució
ni una. Algunos
especularon que no lo
hizo porque la
inventaron en Cuba y
Fidel Castro, en una
carta que escribió el
sábado en un periódico
oficialista isleño,
presumió de que hasta el
mismo Jefe de Estado
imperial tendría que
agachar la cabeza y
enfundarse un modelo
genuinamente cubano y
que al encuentro le
bautizarían como la
Cumbre de las
Guayaberas. Pero no fue
esa la razón, conforme a
El Tiempo. Las
americanas azules que
siempre vistió Obama son
blindadas. Por eso le
quedan demasiado
holgadas, como si
acabara de terminar un
régimen y aún Michele no
le hubiera comprado ropa
ajustada.
En cuanto a los regalos,
recibió muchos, como una
edición especial de Cien
años de Soledad firmada
por el propio García
Márquez. Lo que no se
llevó fue el burro
'Demo' que quisieron
obsequiarle para que
corriera por los
jardines de su
presidencial casa.
No parece probable que
al regresar a Washington
le espere la oposición
con calculadora en mano
para saber cuánto costó
su viaje, como ya están
haciendo los políticos
colombianos críticos de
la Cumbre. El
izquierdista Polo
Democrático dijo hoy
lunes que está
escrutando las cuentas
porque calcula que
agasajar por todo lo
alto a una treintena de
Jefes de Estado le ha
costado a Juan Manuel
Santos unos 70 millones
de dólares, una fortuna
para un país con una
legión de pobres como
Colombia. |