|
En una de las tantas
reparaciones de mi vieja
casa, una edificación
que ya anda por el
centenario de vida,
extravié el año pasado
una caja con un grupo
considerable de discos.
Esta semana, mientras
revisaba en el cuarto de
desahogo a fin de
eliminar un poco de
trastes, apareció el
susodicho bulto de CD y
DVD. Entre esos
materiales que
afortunadamente he
recuperado, estaba el
primer disco acreditado
al grupo habanero Kill
the Fish, el álbum
titulado Desamparados,
que tan buena impresión
causó al jurado en la
edición de Cubadisco del
2011.
Fonograma de producción
independiente, como la
inmensa mayoría de los
realizados por las
agrupaciones roqueras y
metaleras cubanas, el
trabajo se inscribe en
el ámbito del
metalcore, tendencia
muy popular entre la
fanaticada de nuestro
país. Al grabar el CD,
la banda se integraba
por Tiago Felipe como
guitarrista principal,
Juan Carlos Tornas a la
guitarra rítmica y la
voz, la tecladista,
bajista y vocalista
Lauren Conde, y Junier
Noa como responsable de
la batería.
Con 13 cortes, lo
primero que llama la
atención del material es
que da evidencias
sobradas del proceso de
crecimiento y madurez de
la banda. Recuerdo
haberlos escuchado en
sus inicios y es muy
grato comprobar que se
han superado como
instrumentistas y
compositores, lo cual no
siempre sucede, pues
—tristemente— con
demasiada frecuencia me
encuentro con gente que,
al contrario de lo
acaecido con Kill the
Fish, involucionan.
Un segundo aspecto que
deseo resaltar es la
calidad de la grabación.
Cada día el nivel
técnico de nuestras
producciones
independientes progresa
más y ya, en no pocos
casos, nada tienen que
envidiarle a las
llevadas a cabo en los
estudios estatales. Ello
responde a la sabia
utilización de las
posibilidades que hoy
ofrece a los músicos la
“era digital” a partir
del imparable
desarrollo de ese
metainstrumento mayor
que es la computadora
personal.
De los temas más
logrados del disco,
mencionaría “4
silencios”, con un
excelente solo de
guitarra por parte de
Tiago Felipe; “Hora de
cambiar”, ejemplo de las
preocupaciones
ideoestéticas que, a
tono con lo que sucede
en otras manifestaciones
artístico-literarias
llevadas a cabo por
jóvenes en Cuba, también
afloran en los textos
del rock y el
metal cubanos de la
actualidad; “The end is
here”, con destaque para
el vocal Juan Carlos y
buenísimos riffs
guitarreros; y
“Engendros”, quizá la
pieza más metalcore
del álbum y donde
podemos disfrutar de una
batería a todo piñón a
cargo de Junier Noa.
Si bien Desamparados
es un fonograma que
tiene sus altas y bajas
—estas últimas
representadas por piezas
que se me tornan
demasiado repetitivas,
en relación con los
mejores momentos del
material, y creo que
también hubiesen podido
tener otro orden para
ganar dramatúrgicamente—
hay que felicitar a Kill
the Fish por su ópera
prima y que, al parecer,
será el único CD
de la banda pues, según
noticias recientes,
ellos han cambiado de
nombre. Esperemos,
entonces, para saber
cuál será la nueva
propuesta del ensamble y
en qué línea sonora se
inscribe. |