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El interés por la
creación artística
mundial a inicios del
siglo XXI halla un
centro de interés
durante esta primavera
de 2012 en la oncena
Bienal de La Habana, el
evento de artes visuales
más importante de la
Isla, que ha citado a
los artistas bajo la
convocatoria de
“Prácticas artísticas e
imaginarios sociales”.
En un mundo globalizado,
este emplazamiento desde
el arte implica asumir
toda una riquísima
interrelación entre el
arte y la vida misma, el
entrecruzamiento de las
diversas esferas que
signan a la vida
pública, a la cultura
ciudadana y que puede
engendrar una ética
transformadora para el
hombre.
Las bóvedas de San
Carlos de La Cabaña
reconvertidas en
pabellones expositivos
individuales y
colectivos muestran, a
partir de la
inauguración oficial
este viernes 11, toda
una extensa galería que
privilegia a una
selección de lo mejor
del arte cubano a
inicios de la segunda
década de esta recién
estrenada centuria.
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"La mitad de mi
vida". Ernesto
Rancaño |
Un recorrido por la
fortaleza nos permitió
disfrutar de las
variantes múltiples de
cada individualidad que
al mismo tiempo pudieran
ser enfocadas desde
aristas que les pudieran
agrupar por afinidades
en su indagación
filosófica, ética,
social, antropológica,
cultural, nacional.
Los artistas cubanos (en
su mayoría) presentaron
sus propuestas, algunos
ajustados a sus propias
morfologías y
quehaceres, otros más
motivados por el llamado
de ideoestético de la
llamada esfera pública
en esa inserción que
propone desde su
temática el magno
evento.
Los efectos del medio
ambiente, la
contaminación y el
deterioro son asumidos
por varios artistas.
Bajo el puente que da
entrada a la fortaleza,
Teresa Almeida ha
ubicado un par de
equipos de extracción de
petróleo que se hallan
tapizadas cada vez más
por el brote de la
hierba que las cubre. El
título es “Resistencia
del origen”. También
vinculado a la
inclemencia del tiempo
sobre los objetos y la
inacción del hombre,
Duvier del Dago muestra
en “Reencarnación” la
huella de la oxidación
de un cañón que ha
intervenido en el
castillo del Morro, él
ha recogido esos
fragmentos deteriorados
en una instalación de
hilos de nylon, quehacer
que le ha caracterizado,
una acción que él ha
documentado en fotos
sobre cajas de luz.
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"Reencarnación",
Duvier del Dago |
La investigación
sociológica se
manifiesta en otros
proyectos, Jorge López
Pardo con “Capital
humano”, según el
artista “pretendo
mostrar al hombre como
una mercancía en las
sociedades
contemporáneas”, el
artista ha empleado el
negro en cajas-cuadros
donde la figura humana
desaparece, su intención
es lograr un ambiente a
modo de almacén, donde
se halla un huacal que
estarían destinado a
empacar a seres vivos,
una metáfora de lo que
para él significa
aquella sociedad que
destina al hombre como
valor de uso.
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"La marea",
Tamara
Campos Hernández |
También Tamara Campos se
inquieta por la
mercantilización y sus
efectos sobre la
humanidad. Su obra “La
marea” la componen más
de 700 monedas de
distintos países
realizadas por ella en
madera tallada. Los
billetes de distintas
formas y tamaños
delinean en el aire una
“gran ola” que se
disuelve en el piso.
Como me expresó la
propia artista, consiste
en “abordar la imagen de
la moneda, como
contenido de cambio, de
valores, símbolo de
poder, es una obra muy
contemporánea, a partir
de todo lo que sucede
mundialmente en el
ámbito de la economía y
los valores humanos, y
nos remite a las
posiciones lunares que
provocan las mareas, lo
que se llevan y traen
estas, hasta lograr una
espuma donde se
arremolinan los restos
del dinero. Es una
instalación cuyo montaje varía de
acuerdo al espacio en
que se va a ubicar”,
especifica Campos.
También “Todo en moneda
nacional”, muestra de
Javier Guerra, quien
reitera una vez más un
quehacer que ya lo
identifica, dibuja
iconos y emblemas
históricos en la imagen
de la moneda,
representados en lienzos
en los que la
historicidad se vuelve
una mirada irónica hacia
el acontecer cotidiano y
los medios.
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"Todo en moneda
nacional".
Javier Guerra |
Las referencias a la
identidad nacional en
relación con los
imaginarios sociales no
congelaron el amplísimo
diapasón de enfoques y
abordajes. Sin embargo,
aparecieron
diversificando el
conjunto. Es el caso de
los artistas que
trabajaron sobre el
baseball en Cuba, como
Arlés del Río con
“Esperando que caigan
las cosas del cielo o
deporte nacional”, con
sus guantes desgastados
sobre huesos de brazos
en bronce, para él “es
relacionar lo relativo
de la suerte y de los
acomodados”, y Julio
Neira que trabajó la
peña del parque central
sobre la pelota en
“Dream Team”, el
imaginario social más
importante para él del
cubano.
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"Esperando que
caigan las cosas
del cielo o
deporte
nacional",
Arles del Río |
O el taller de mecánica
(“Islalmendrón”)
de Guillermo Ramírez
Malberti, quien
transformó la bóveda del
siglo XVIII en un taller
de mecánica con el
esqueleto de un auto.
Asimismo, integra dos
pinturas “Carrusel” e “Islalmendrón”,
esta última, una
atractiva acción urbana
que consistirá en
perfilar el caimán de la
isla de Cuba con casi
tres decenas de los
conocidos almendrones o
taxis que circulan por
La Habana.
Kcho, por su parte,
retorna una vez más a su
poética de una
insularidad que navega
cual balsa hacia zonas
complejas donde se
reestructura el ser
psicosocial y
existencial. Sus piezas
ocupan siete bóvedas de
los pabellones C y G,
donde puede verse su
conjunto “Entre la
melancolía y la
construcción del hombre
nuevo”.
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"Lo peor del
invierno",
Kcho |
Michel Mirabal, por su
parte, en “Quejas y
sugerencias”, incluye un
ambiente populista, con
un fondo de música de
hip hop, una casa de
perro con cables por
alimento, y al fondo un
buzón de quejas y
sugerencias, cuya
entrada la perfilan
afilados colmillos.
“Siempre he trabajado
crítica social”, me
recalca Mirabal, quien
además tiene otro
proyecto el día 26,
donde pintará una
bandera cubana, y en el
que los músicos de
hip hop actuarán con
canciones inspiradas en
su performance, “vamos a
invitar al público a que
deje sus huellas en la
bandera”.
En este sentido de
referencia a lo social,
se halla la
impresionante obra en el
Pabellón A, de Humberto
Díaz Pérez, “Nothing
Inside”. Una palma de 22
metros fraccionada y
reunida a toda la
extensión de longitud
del espacio, vacía e
iluminada por su
interior y cuyo penacho
corona la entrada a la
muestra. “La pieza viene
de una serie de obras
que estaba haciendo y lo
que me interesaba era
tomar una pequeña parte
del todo y que el
público construyera lo
faltante, como para
cubrir su expectativa.
En ‘Nothing Inside’ o
‘Nada adentro’, partí de
una obra anterior
‘Injerto’ en que usé la
palma de modo objetual
en el 2003. Pensé que se
teme usar un símbolo que
ha sido muy empleado en
el arte cubano. Aquí lo
que me interesa es crear
una ambigüedad de
significados, o sea, el
título dice que no ves
nada, pero de la palma
dimana luz, es decir,
esa contradicción
título-obra me era
atrayente. Hay cosas que
se sobresignifican, y
luego pierden el valor,
aquí la palma está
aparentemente muerta,
está dividida, pero
aparece al mismo tiempo
íntegra, es un concepto
como el de nación que
tiene su luz propia y su
unidad”.
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"Condenado".
Lorena Gutiérrez |
Ciertas inquietudes
socioexistenciales se
perciben en otras obras,
como la de la muy joven
artista Lorena
Gutiérrez, recién
graduada del Instituto
Superior de Arte, en
“Condenados”, donde ella
intenta que sea el
espectador el que se
sienta confinado según
sus motivaciones. Se
entra descalzo en una
bóveda totalmente
tapizada por vinyl de
intenso color plateado,
en cuyo centro ha
ubicado una encendida
lámpara jaula de neón,
para Lorena la
referencia simbólica más
concreta al encierro que
implica la limitación
del propio individuo.
Otros artistas muy
prestigiosos como Choco,
Rubén Alpízar, Eduardo
Rubén, Frank Martínez,
Santiago Rodríguez
Olazábal ofrecen la
continuidad de una obra
que ya es reconocida por
la morfología,
figuración y temas que
han creado en sus muy
específicas poéticas.
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"Mi arca". Rubén
Alpízar |
La Bienal continúa en el
malecón, en los
pregones, en las
intervenciones urbanas,
pues apenas hay espacio
expositivo en la ciudad
libre de esta sana
invasión de arte cuya
vitalidad se hace plena
con los imaginarios del
público. |