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Para expandir las
fronteras del cuerpo,
del erotismo, de lo
normativo, las artes han
sido discursos
precursores. Desde la
imaginación creativa la
exclusión ha encontrado
denuncia, pero también
ha permitido figurar
nuevas realidades y
expresar identidades
diversas, emergentes, en
tránsito.
De todo ello se encontró
presencia este 10 de
mayo en la sede de la
Unión de Escritores y
Artistas (UNEAC) con un
amplio programa de
acciones que se sumaron
a la V Jornada Cubana
contra la Homofobia,
coordinada por el Centro
Nacional de Educación
Sexual (CENESEX) en
colaboración con otros
organismos,
instituciones y redes de
activismo social.
Como es tradicional
desde que se iniciaran
estas celebraciones
alrededor del 17 de
mayo, Día Mundial de
Lucha contra la
Homofobia, la sede de
los intelectuales
cubanos acogió el debate
sobre distintos aspectos
que interrelacionan
cultura, género y
diversidad sexual.
Análisis de la presencia
lésbica en las letras
cubanas, un homenaje a
Virgilio Piñera en su
centenario, la
exposición de autores
que se reivindican desde
las tendencias queer,
discusiones sobre las
representaciones de la
homosexualidad en el
audiovisual cubano
contemporáneo y la
inserción del
transformismo en la
cultura cubana, fueron
algunos de los aspectos
abordados por los
paneles, a los que se
sumó la presentación de
libros y revistas,
lecturas literarias,
proyecciones
audiovisuales y la
exposición de fotos
The Wall, de Eduardo
Hernández, inspirada en
poemas de Virgilio
Piñera.
El escritor y teatrólogo
Norge Espinosa ha sido
el principal impulsor de
estas jornadas entre la
comunidad artística
cubana, pues, en su
criterio, “mucho antes
de que estos temas
comenzaran a pasarse a
otras zonas del debate
público ya estaban
planteados en el teatro,
el cine, la literatura,
las artes plásticas. El
arte muchas veces va más
allá de la realidad y es
esa aparente
contradicción la que
hace que ambos se estén
mirando constantemente,
a fin de responder o no
las preguntas que el
artista se realiza”.
“Los escritores y
artistas están
precisados a participar
y contribuir en las
campañas que ha
emprendido el CENESEX a
favor del reconocimiento
a la libre orientación
sexual e identidad de
género”, señaló por su
parte Miguel Barnet,
presidente de la UNEAC.
“Esperamos pronto que
los logros de esta
campaña, que ya se están
viendo en la población y
en los medios de
comunicación masiva, se
sientan también en
nuestro parlamento”,
declaró el escritor y
diputado a la Asamblea
del Poder Popular.
Las Jornadas contra la
Homofobia han ido
incrementando su
incidencia en grupos
sociales, universidades,
medios de comunicación y
provincias. Según
Mariela Castro,
directora del CENESEX,
para este año existe un
programa de actividades
en cada territorio que
cubren casi todo el mes
de mayo, si bien las
acciones centrales
tendrán lugar en
Cienfuegos. También la
prensa se ha insertado
de manera más coherente
a la campaña, un
elemento esencial para
alcanzar la acción
educativa con respecto a
estos asuntos, de los
que se socializaba muy
poco.
En cuanto a las
carencias, la sexóloga
insistió en que hay
cierta tibieza en la
toma de decisiones,
sobre todo de índole
legislativo, si bien se
avanza en el debate
público y la
investigación académica.
“Es cierto que no basta
con legislaciones, pero
todo debe estar
relacionado y avanzar en
el debate como espacio
de aprendizaje, pero
también en las leyes”,
indicó.
Ficciones en tensión
A finales de la década
de los 80 del siglo
pasado comienzan a
aparecer en la poesía y
la narrativa cubanas
obras en las que emerge
el tema de la
homosexualidad. Sin
embargo, lo más
promocionado por
selecciones en cuanto al
tratamiento homoerótico
en nuestra narrativa de
los últimos 20 años
privilegia el punto de
vista masculino.
Para inclinar la
balanza, Dulce María
Sotolongo preparó la
antología homoerótica
femenina Nosotras dos,
con una amplia muestra
de textos en los que se
explora la sexualidad y
el amor entre mujeres.
“Quería hacer un libro
para luchar contra todo
tipo de discriminación,
donde estuvieran
personas negras,
blancas, ingenieras,
talleristas y
consagradas, porque esta
es una manera de mostrar
la diversidad”, declaró
la editora.
La presentación de la
obra sirvió para evocar
los complejos procesos
de aceptación de este
tipo de textos en el
mapa editorial cubano,
que hoy, sin embargo,
presenta una variedad de
enfoques y publicaciones
desde las cuales se
enriquecen las miradas a
la sexualidad y el
erotismo.
El panel “Virgilio
Piñera: en la carne de
la cubanidad” se conectó
con este enfoque al
aportar distintas
miradas al proyecto de
nación que desde la
sexualidad proponía el
autor de La gran puta.
Su reivindicación de
escritores como Emilio
Ballagas y Carlos
Montenegro marca una
toma de partido
sumamente transgresora
para su época, y que,
inevitablemente, también
lo hizo blanco de la
homofobia. Pese a ser
uno de los más
importantes creadores
cubanos del siglo XX, la
figura de Virgilio ha
sufrido fuertes periodos
de invisibilidad debido
a su explícita
orientación homosexual y
solo en este centenario
han podido reeditarse
sus obras completas,
incluyendo las inéditas.
Para David Leyva, autor
del ensayo Virgilio
Piñera o la libertad de
lo grotesco, el
escritor marca un antes
y un después en el
tratamiento de la
homosexualidad en la
literatura cubana. “Él
tenía el don de lo
natural, decía las cosas
directamente, sin
tapujos ni prejuicios y
por eso les abre puertas
a autores como Reynaldo
Arenas o Calvert Casey”,
aseguró.
“En Piñera lo erótico
nos mira con cara de
cómplices”, afirmó por
su parte Norge Espinosa.
El intercambio con la
escritora española María
Castrejón y el
hispanocubano Julián
Martínez, exponentes de
la no-poética queer
en habla hispana,
conectó con lo más
contemporáneo de la
representación de la
sexualidad y las
construcciones de género
fuera de los clásicos
binarismos. Castrejón,
especialista en
literatura lésbica
española y en obras
incluidas dentro de las
corrientes de lo
queer, explicó cómo
se expresan en las
letras españolas
contemporáneas el
intercambio protésico
entre ambos géneros,
borrando las marcas
tradicionales de lo
femenino y lo masculino
para resignificarlas.
En su libro Erótica
de los nohombres,
Martínez expresa un
sentimiento que
trasciende antiguas
clasificaciones
atribuidas a machos y
hembras, con un punto de
partida que lleva a sus
personajes hacia la
liberación. “Es intentar
desvestirse y quitarse
las normas impuestas”,
declaró el escritor
habanero nacido en 1985
y radicado en Madrid
desde los 18 años.
Identidades diversas en
la pantalla y la escena
Cuando en 1993 Tomás
Gutiérrez Alea estrenó
la película Fresa y
chocolate, con guion
del escritor Senel Paz,
marcó un punto de giro
en cuanto a la
representación de la
homosexualidad en el
cine cubano. Desde
entonces poco se ha
aportado en cuanto a
estos temas hasta
Verde, verde, filme
realizado por Enrique
Pineda Barnet en 2011,
con la presencia de
conflictos más cercanos
al erotismo y la
autoexploración
subjetiva del amor en
sujetos gays. Por otra
parte, los dramatizados
televisivos han venido
cuestionando en los
últimos tiempos
diferentes aristas sobre
el tema en el debate
público, a través de
telenovelas como La
cara oculta de la luna
y Bajo el mismo sol.
Al respecto comentaron
las críticas Danae C.
Diéguez y Lirians
Gordillo y los
realizadores Enrique
Pineda Barnet, Freddy
Domínguez y Sebastián
Miló, en uno de los
paneles del encuentro. A
juicio de Diéguez, luego
de la mirada un tanto
colonizadora del sujeto
gay de Fresa y
chocolate, la obra
de Pineda Barnet alcanza
una importancia
fundamental en cuanto a
la visibilización del
tema homosexual en la
gran pantalla. Sin
embargo, se extraña
todavía la presencia de
mujeres lesbianas, un
tema casi tabú de
nuestro cine.
Paradójicamente, la
televisión se ha
acercado más a estos
rostros múltiples de la
nación cubana a partir
de demandas sociales e
institucionales, señaló
Gordillo Piña. Si bien
la presencia de
personajes homosexuales
masculinos en las
telenovelas recientes ha
estado más cercana a la
estereotipación, en el
caso de las mujeres se
han podido abordar
conflictos que van más
allá de la
autoaceptación y las
pone en el contexto
laboral, familiar y
amoroso. Faltaría pensar
en la relación de esos
productos televisivos
con otros sexistas y
homofóbicos que alternan
espacios en la pantalla,
mientras se siguen
concibiendo la mayoría
de los conflictos desde
lo emocional y lo
erótico dejando
invisibles otras
demandas, confirmó la
especialista.
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En cuanto al
transformismo como
práctica artística y
cultural versó otro de
los debates, promovidos
por el espacio Mirar
desde la sospecha,
convocado en la Unión de
Escritores y Artistas de
Cuba (UNEAC) todos los
segundos jueves del mes
por el Programa Género y
Cultura del Grupo de
Reflexión y Solidaridad
Oscar Arnulfo Romero (OAR).
Aunque esta ha sido una
práctica tradicional del
teatro y los
espectáculos en Cuba, se
valora con reticencia
cuando se piensa en su
inclusión desde las
artes. Abel Sierra,
ganador del Premio Casa
de las Américas con el
ensayo Del otro lado
del espejo. La
sexualidad en la
construcción de la
nación cubana,
consideró que deben
cambiarse los esquemas
mentales sobre lo que es
o no arte, pues el
transformismo se inserta
entre las expresiones de
la cultura popular, con
igual carga de rigor y
complejidad creativa.
El doblaje aparece como
uno de los principales
prejuicios con respecto
a estas prácticas, al
tiempo que continúan
pesando sobre ellas
añejos prejuicios
homofóbicos y
transfóbicos desde los
que se censura la
actitud de desafiar
roles y símbolos de los
géneros.
Para Norge Espinosa, el
transformismo o
travestismo no solo
puede encararse desde la
presencia performática
de alguien que cambia su
ropa para parecer otra
cosa. “El concepto roza
también la manera en que
un ser humano crea un
personaje que se
representa a sí mismo y
se asume para
intercambiar con los
otros”, indicó.
El travestismo pone en
el género clásico una
gran interrogante porque
rompe con las nociones
de lo femenino y lo
masculino, las estalla.
El travesti es, a su
juicio, “una metáfora
andante que no se puede
explicar” y por eso debe
“seducir, encantar,
cautivar desde la
imagen”.
Destronar la homofobia y
crear relaciones más
democráticas para
experimentar la
sexualidad es una
aspiración que abrazan
las mejores causas
sociales y políticas del
mundo contemporáneo.
Desde la Isla, cada vez
se expanden los reclamos
para superar las
herencias patriarcales
naturalizadas por
siglos.
“La oxigenación de lo
que está ocurriendo aquí
y la necesidad de que
esto se integre, no como
un paréntesis en la
sociedad cubana, sino
como una realidad que se
sume a otras de manera
integral” es una de las
expectativas de Espinosa
para futuras jornadas.
“Lo más importante es no
quedarnos en lo que
hemos conseguido, sino
pasar a otro nivel.”
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