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Sangre, desnudo, fluidos
corporales, frutas,
vísceras, símbolos
religiosos, música.
Todos estos elementos se
entrelazan para dar
lugar a la
Aktion 135, del austriaco Hermann
Nitsch, un mito de las
artes visuales
contemporáneas,
realizada en el
Instituto Superior de
Arte (ISA) este lunes 14
de mayo.
Titulado Jesús contra
el universo, el
performance tuvo la
particularidad de estar
representado en su
totalidad por
estudiantes del ISA,
principalmente de las
especialidades de artes
dramáticas. Además,
incluyó frutas
tropicales como el
mamey, la frutabomba y
las naranjas e incorporó
la diversidad racial
inherente a la Isla,
hasta lograr una acción
calificada por el equipo
del creador como una de
las más exitosas de los
últimos años.
La obra de Nitsch, uno de
los fundadores del
accionismo vienés, no ha
estado exenta de
polémicas
interpretaciones debido
al sacrificio de
animales y la
utilización de la sangre
como principal recurso
expresivo. Sin embargo,
a decir del creador, su
intención es realizar
una catarsis de la
violencia, además de
profundizar en la
arqueología de las
religiones paganas.
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Un cerdo sacrificado en
el centro de una pared
blanca abrió la acción,
a la que poco a poco
fueron incorporándose
personas que maceraban
órganos y jóvenes
desnudos crucificados a
quienes se hizo beber
sangre y esparcirla por
sus cuerpos, para luego
ser purificados con
agua. En otro de los
momentos de la puesta,
que duró aproximadamente
unas dos horas y media,
los actores
intervinieron sobre una
mesa dispuesta con
diversas frutas y
pescado, al tiempo que
una mujer lavaba los
pies de 12 jóvenes
cubiertos de sangre. El
colofón del ritual
presentó una especie de
danza en círculo donde
los participantes
interactuaron
directamente sobre las
vísceras, las frutas y
la sangre en un enorme
espectáculo que invitaba
a romper las barreras
mentales de lo
escatológico.
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La música es un
componente esencial en
la obra del austriaco,
interpretada esta vez
por la Orquesta
Sinfónica del ISA, el
Septeto Nacional Ignacio
Piñeiro y algunos
ejecutantes del grupo
Síntesis. Sobre ella
descansa una buena parte
de la intensidad
dramática del
performance, en el cual
intervienen cada uno de
los sentidos humanos.
Como parte del
accionismo vienés,
expresión creativa
desarrollada en Austria
entre los 60 y 70,
Nitsch implosiona los
conceptos clásicos de la
recepción de las artes
visuales privilegiando
la acción como vía para
comunicar nuevos
significados. Su
concepto de Teatro de la
Orgía y los Misterios,
fundado a finales de la
década de 1950,
construye sus puestas
desde un regreso a los
orígenes del teatro como
rito, en una
resignificación de las
herencias religiosas y
míticas occidentales.
Nietzsche, Freud y Jung
son algunas de las
influencias declaradas
por el creador para
construir la filosofía
de su arte.
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Aunque no es un tipo de
obra a la que comúnmente
se exponga el público
cubano, la presencia de
Nitsch en La Habana
logró una nutrida
asistencia y regaló la
oportunidad de estar en
contacto directo con uno
de los padres del arte
del perfomance.
Sus diversos encuentros
y conferencias con los
estudiantes del ISA
aportaron varias claves
para comprender su
compleja propuesta,
desde un concepto
totalizador del arte y
exorcista de las más
íntimas pulsiones
humanas. Este martes en
la tarde le será
concedido el Doctorado
Honoris Causa por parte
del ISA en el Museo
Nacional de Bellas
Artes.
Acusado por muchos y
adorado por otros, ante
Nitsch es difícil quedar
incólume. Su obra logra
despertar las
profundidades del
inconsciente y, a su
modo, liberar las
inhibiciones sociales en
un juego a la vez mítico
y catártico.
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