La Habana. Año XI.
12 al 18 de MAYO de 2012

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La muerte de Carlos Fuentes

La Jiribilla

“La muerte espera al más valiente, al más rico, al más bello (...) iguala al más cobarde, al más pobre, al más feo, no en el simple hecho de morir, ni siquiera en la conciencia de la muerte, sino en la ignorancia de la muerte. Sabemos que un día vendrá, pero nunca sabemos lo que es."

Así lo escribió Carlos Fuentes, el autor de novelas memorables de la lengua española como Aura y La muerte de Artemio Cruz, tal como si estuviera presintiendo la incertidumbre aciaga en que sume la noticia de su fallecimiento. Este martes 15 de mayo al autor mexicano le llegó la muerte debido a una "hemorragia derivada de la ruptura de una úlcera", según el parte médico difundido horas después. Contaba con 83 años de edad, pero se mantenía activo en su trabajo. Apenas el pasado fin de semana había regresado al D.F. de la Feria del Libro de Buenos Aires, ya tenía lista su nueva novela Federico en su balcón y estaba preparando El baile del centenario.

“Me levanto por la mañana y a las siete y ocho estoy escribiendo. Ya tengo mis notas y ya empiezo. Así que entre mis libros, mi mujer, mis amigos y mis amores, ya tengo bastantes razones para seguir viviendo", respondió en una entrevista reciente.

Nacido en Panamá el 11 de noviembre de 1928, pronto se convirtió en uno de los autores más reconocidos de México, su segunda patria desde los 16 años. Su primera novela Los días enmascarados, salió de imprenta en 1954  a la que siguieron otras como Las buenas conciencias, 1959; Zona sagrada, 1967; Terra Nostra, 1975; Agua quemada, 1983; Los años con Laura Díaz, 1999, entre muchas, con una significativa presencia del paisaje, la cultura y la realidad mexicanos.

Como hijo de diplomáticos, pasó parte de su infancia viajando por varias capitales del continente. Se graduó en leyes en la Universidad Nacional Autónoma de México y en economía en el Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra.

Autor de novelas, cuentos y ensayos, el mexicano se inscribe junto con Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y otros, dentro del llamado boom de la literatura latinoamericana de los años 60 y 70. Ha sido traducido a 24 idiomas y fue ganador del Premio Rómulo Gallego (1977), el Nacional de Literatura en México (1984), el Cervantes (1987) y el Príncipe de Asturias de las Letras (1994).

Cuando triunfó la Revolución de 1959, estuvo entre los primeros en brindar su apoyo. Años después, Fuentes —sin duda uno de los más talentosos narradores del continente— se vinculó a la revista Mundo Nuevo, lo cual lo “aleja definitivamente del modelo social del intelectual”1 que inspiró la Revolución Cubana.

Algunos de sus títulos más recientes como En la silla del águila (2002) y La frontera de cristal se ocupan de asuntos sensibles para la realidad mexicana, como la corrupción política y la emigración ilegal a EE.UU.

La muerte de Carlos Fuentes nos apremia a adentrarnos en una obra prolífica y culta. Revisitar sus páginas puede ser el mejor reconocimiento hacia su quehacer, marcado por una profunda devoción hacia las letras.
 

Nota:

1- María Eugenia Mudrovcic. Mundo Nuevo. Cultura y Guerra Fría en la década del 60. Rosario, Beatriz Viterbo Editora, 1997, p 62.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.