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El pasado 10 de mayo,
aproximadamente a las
seis de la tarde, por la
calle Reina, los
capitalinos fueron
testigos de un hecho
insólito: un bicitaxi
con forma de zapato de
color rojo era manejado
por el actor y pintor
Jorge Perugorría, que
llevaba como pasajeras a
dos muchachas.
Buena parte del público
identificó al
protagonista de Fresa
y chocolate; pero
quizá no sabían que las
jóvenes trasportadas en
tan singular equipo eran
Liudmila López
Domínguez, Lud, y
Sandra Pérez, las
autoras del zapato
ambulante.
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El actor Jorge
Perugorría, uno
de los
exponentes en la
muestra,
conduce a las
artistas
Liudmila López
Domínguez y
Sandra Pérez |
Precisamente, uno de los
proyectos de la Oncena
Bienal de La Habana
agrupa bicitaxis
convertidos en piezas de
arte que se trasladan
por la ciudad mostrando
la diversidad y calidad
de los artistas cubanos.
Pero el día al que me
refiero, no solo ocurría
un simple paseo en
“zapato” sino que, en la
galería La Moderna, se
inauguraba la exposición
Profundamente
superficiales, una
propuesta monumental
lograda por Lud.
Un total de 101 artistas
intervinieron en igual
número de diseños de
zapatos propuestos por
ella, y las solicitudes
de creadores que no
estaban en Cuba y ahora
desean incorporarse
continúan llegando.
Nelson Domínguez,
Choco, Lesbia Vent
Dumois, Roberto Diago,
Flora Fong, Ángel
Ramírez, Alicia Leal,
Eduardo Abela,
Perugorría y Lud,
entre un centenar de
artistas, fabricaron sus
zapatos con la
diversidad lógica de
piezas que nacen de
seres con cosmovisiones,
estéticas y generaciones
diferentes.
Cada obra es una
expresión de la manera
en que su hacedor ve y
reinterpreta el mundo;
pero, esta vez, esa lava
creativa no va a un
cuadro o escultura
convencional, sino a un
zapato, ese objeto casi
tan viejo como el ser
humano y que tiene una
historia fascinante.
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Se exponen
piezas de Flora
Fong, Nelson
Domínguez y
Lesbia Vent
Dumois, entre un
centenar de
artistas |
Al decir del crítico
italiano Giuseppe Ussani
d`Escobar “el zapato de
Liudmila es también el
arquetipo de lo
femenino, la gran madre
que custodia, protege,
genera, al mismo tiempo
que crea nuevas ideas y
emociones, que se
engrandecen hasta
volverse sublimes e
independientes”.
La artista, nacida en
La Habana y criada en
Santiago de Cuba, ha
hecho del zapato un
objeto inacabable en sus
dimensiones estéticas.
Los ha fabricado en
bronce, en papier
maché, en telas, los
ha elaborado para
exhibir en sus pies, en
sombreros que han
modelado sus amigas.
Tanto ha jugado primero,
y trabajado después, que
el grabador Antonio
Matorell la ha nombrado
“la zapatera
prodigiosa”.
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Inauguración de
Profundamente
superficiales |
En esta Bienal, Lud
ha participado en otros
proyectos: la exposición
Haciendo presión
integrada por 15
grabadores, en el
complejo Morro- Cabaña,
para rescatar esta
técnica un poco olvidada
y Murmullos, en
la galería Primer acto
del Teatro Hubert de
Blanck, con dos cuadros
y la participación de
otras seis mujeres
artistas, entre las que
se encuentran Lesbia
Vent Dumois, Alicia de
la Campa, Lean Domínguez
y Florena Ancona.
Interviene, además, en
otra muestra colectiva
en el hotel Neptuno y
junto con el fotógrafo
Carlos Cairo inauguró
A la sombra del burro
en su estudio-galería
Babalú Ayé.
Esta joven junto a las
diversas técnicas que
ejercita, tiene el
mérito de ejecutar obras
concebidas desde su
grito de mujer. Ya sea
un zapato, un grabado,
un óleo o una escultura,
la obra siempre tendrá
una visión de género que
con placer cultiva su
autora. |