La Habana. Año XI.
19 al 25 de MAYO de 2012

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MAC SAN: el museo desacralizado
Mabel Machado • La Habana
Fotos: Cortesía del proyecto MAC SAN

Un edificio a medio construir en la calle 240 de San Agustín, ha devenido el primer Museo de Arte Contemporáneo de Cuba. La estructura del inmueble, heredera de la arquitectura soviética y localizada a más de 20 kilómetros del centro de La Habana, rompe con los estándares que presentan a los museos modernos como grandes moles de vidrio y metal del tipo MoMa y Guggenheim. El arte reunido por los fundadores del proyecto tampoco se exhibe de manera exclusiva dentro de la edificación, sino que puede encontrarse por toda la extensión de esta localidad del Oeste capitalino. El MAC SAN es un prototipo dedicado a las prácticas artísticas en el dominio público y, a tono con el eje central de la Oncena Bienal de La Habana, ha sido lanzado este 14 de mayo como uno de los proyectos colectivos del evento.
 


Vista general del museo

Como parte de dos residencias temporales en el Laboratorio de las Artes de San Agustín, los artistas y curadores Stefan Shanland (Francia-Suiza- Gran Bretaña), Erik Göngrich (Alemania), Candelario (Cuba) y Aurélie Sampeur (Francia-Cuba-Alemania) proyectaron una plataforma de acciones artísticas integradas a la sociedad y viables a la vez dentro de un museo. En su justificación conceptual, los fundadores declaran su carácter híbrido, contextual, pluriforme, catalizador de la participación y propiciador del diálogo.

A su vez, los creadores se interesan por conocer cómo podría funcionar un museo de arte contemporáneo del siglo XXI, cuál es la función del arte en los espacios públicos, cuánto puede aportar el trabajo artístico al desarrollo de una localidad específica y en qué medida puede una plataforma de este tipo derivar en modelo para la exhibición y exploración de las prácticas artísticas en un futuro.

La estructura de concreto intervenida por artistas que sirve de núcleo al museo y la señalización que ocupa la parte superior del edificio (una escultura lumínica), se complementan con otros nueve proyectos independientes que responden a la necesidad de trascender el cubo blanco de la sala tradicional de exposición. Para Göngrich, el MAC SAN, “además de ser una provocación, trae la pregunta de qué es una escultura en el espacio público y cómo podemos trabajar con los problemas contemporáneos. En lo particular, no estoy interesado por la decoración y este tipo de trabajo nos permite explorar una zona del arte que prácticamente no existe, porque se necesita mucho tiempo para ser pensado y desarrollado fuera de los clichés de la producción para las galerías”.

El MAC SAN pretende demostrar que los edificios no se hacen solo para ubicar a la gente y que la arquitectura influye directamente en la forma de vida y de comunicación de los seres humanos. Cubic-OHórgano HU-rbano, el proyecto desarrollado por el artista colombiano Alex Morales, se adentra en el conocimiento de la relación del hombre con su entorno inmediato. “He caminado y descubierto las formas de San Agustín. He podido comprender cómo la arquitectura propone una forma de vida específica, cómo forma parte de la gente y los cientos de historias que no están escritas, cómo marca el imaginario colectivo. El espacio que propongo es un viaje, una exploración a los sentidos de cada sujeto que pone sus ilusiones, sus tristezas, su humanidad, en el lugar que habita, y desde allí, genera también los deseos para su vida. Los actores y bailarines que intervienen en este proyecto itinerante, trabajaron a partir de esta línea dentro del cubo, una estructura que, al no tener muros o puertas, permite a la imaginación ir mucho más allá de cualquier barrera objetiva”.

Micro E111: La micro-construcción del futuro, realizado por los artistas y arquitectos Florian Zeyfang, Alex Shomoeger y Lisa Schmidt-Colinet (Austria-Alemania), propone también una aproximación utópica al entorno de San Agustín, tomando como referencia el método constructivo de microbrigadas y el prefabricado que cobraron auge en Cuba a partir de los años 70. Para la maqueta que se proyecta como una extensión de la localidad, los artistas investigaron durante un año las opiniones de las personas del lugar y del barrio de Alamar (al este de la capital). “La información recogida de esos diálogos forma parte de nuestro proyecto, ellos pensaron junto a nosotros cómo podría ser esa ciudad ideal”, subraya Shomoeger.


Artista laborando en E111

Con la finalidad de generar igualmente la participación de los pobladores de San Agustín en el proyecto y de promover una mayor horizontalidad para la divulgación y comunicación artística, fue creado el MAC SAN Tv, un canal de televisión con transmisiones vía USB y programación temática enfocada en los asuntos del patrimonio, el arte, el territorio, el medio ambiente y el urbanismo. La propuesta pretende dinamitar el concepto clásico de la televisión que tienen los habitantes de una comunidad altamente consumidora del medio, a partir no solo de las formas de distribución de los contenidos, sino de la inclusión de las inquietudes y las voces de los sanagustinenses en la pantalla.


Diseño del estudio de MAC SAN Tv

“Hemos concebido la TV como un gran experimento —apunta Candelario, su principal responsable—, pretendemos hacer programas temáticos al estilo de las tan populares series televisivas, para que la gente los comparta de mano en mano. Por otro lado, el estudio de MAC SAN Tv está concebido como escultura y plataforma de interacción al mismo tiempo, abierta tanto para la realización de performances como para los periodistas y creadores que necesiten grabar sus proyectos.”

Para los promotores de MAC SAN, resulta prioritaria la línea que enfoca el arte como factor que contribuye al desarrollo sostenible de la comunidad y estimula la creatividad y la conciencia colectiva sobre el tema. En este sentido, trabajaron las artistas Andres Victores (Cuba) y Carissa Carman (Canadá-EE.UU) con la instalación Próximo nivel (la escalera que conecta los dos pisos del MAC SAN) y el performance Surreal Estate:Walking Backward (caminata por el territorio de San Agustín durante 20 días). Asimismo, los norteamericanos Lauren Elder, Oscar Melara y Kate Conell se dedicaron a explorar las formas de agricultura urbana presentes en el territorio para la creación del SAN Café, un proyecto culinario que ha dado como resultado la elaboración de diversos platos hechos de manera conjunta entre chefs internacionales y talentos no profesionales de la localidad.

“Como artistas —explica Lauren— tenemos interés en vecindarios periféricos de la ciudad y nos dedicamos a buscar lugares de este tipo para introducir o estimular la agricultura urbana. San Agustín es uno de esos sitios en los que se pueden lograr resultados muy interesantes integrando la agricultura a la arquitectura. San Café ofrece lo que llamamos slowfood. Los chefs preparan alimentos con productos frescos, tomados de su medio ambiente inmediato. Queremos estimular el apetito por vegetales y frutas, cuyo consumo en Cuba es mucho menor al de otros alimentos.”

Los creadores implicados en el SAN Café identificaron y sumaron al proyecto a productores individuales y estatales de la comunidad. Finalmente confeccionaron un mapa para los visitantes de San Agustín, donde se encuentran localizados estos productores, con el fin de estimular también el comercio. El mapa, con información complementaria sobre los productos, puede ser utilizado como libro y destinarse a la biblioteca del lugar. Tanto en el libro como en computadoras portátiles ubicadas en el MAC SAN, está disponible información digital sobre agricultura y alimentación, descargable vía USB.


BIOCUB (comida para artistas)

Sobre el tema de la dieta cotidiana y las posibilidades de optimización de los recursos que pueden obtenerse en el territorio, fue puesta en marcha el BIOCUB (comida para artistas), una iniciativa de carácter escultural y social coordinada por Göngrich. Combinando la pintura y la fotografía con la instalación, los artistas han construido artefactos para secar frutas. “Hemos seleccionado 20 familias para que participen con nosotros. Han aprendido a utilizar las cajas e interactuar con ellas, al punto de que les pusieron nombres en correspondencia con los productos que cosechan en sus patios. Este artefacto cambia el valor de los alimentos, pues permite que sean usados fuera de temporada, de tal modo que la gente pueda comer a la vez, por ejemplo, mangos y naranjas”, aclara Göngrich.

“Por otro lado —continúa—, el proyecto ha sido una manera de entrar en la vida privada de las personas y de estar al mismo nivel que ellos sin que medien las condicionantes de que somos extranjeros y artistas. Lo más importante es que, como creadores, no hemos penetrado en ese espacio como si lo hiciéramos en un jardín zoológico, sino desde el conocimiento y la implicación”.

Una experiencia similar refiere el equipo creador de Botellas curadas, una etnobotánica visual, que relaciona el arte con la etnobotánica. El grupo multidisciplinar ha realizado un inventario de los elementos utilizados por la medicina tradicional en Colombia y Cuba, buscando identificar sus características socioeconómicas y su impacto en la agricultura local. Como resultado, han salido a la luz leyendas, historias y fotografías que quedaron compiladas en un álbum y registradas en un mapa de San Agustín y sus alrededores.


BIOCUB (comida para artistas)

MAC SAN: complejidades y desafíos

Sobre lo complejo que puede ser insertarse en espacios públicos y las dificultades que genera proponer un proyecto tan revolucionario en San Agustín, y en Cuba, donde las miradas al arte contemporáneo internacional se producen en momentos muy puntuales, Candelario comenta: “Ninguna práctica que se realiza en el dominio público escapa a las complejidades.  En nuestro espacio específico, San Agustín, lo más difícil para nosotros es hacer entender a la gente que lo que hacemos es arte contemporáneo. Porque los sanagustinenses están habituados al consumo de un arte más decorativo, es decir, la pintura colgada en la pared y algún eventual grupo de niñas aprendiendo a bailar flamenco. Que nosotros vengamos a hacer esto representa un choque cultural, intelectual y cognoscitivo con ellos. Estamos preparados para enfrentarlo y poco a poco nos hemos ido abriendo camino entre todas esas dificultades.

“Ahora bien —prosigue—, la mayor de todas las dificultades es que, de manera general, en el país se confunde a veces este tipo de prácticas con el arte comunitario. Nos parece que no tiene ningún sentido hacer eso. Somos un proyecto artístico en un espacio público determinado. Afortunadamente existe el de San Agustín, pero ojalá existieran otros que tuvieran las condiciones de este lugar: una población bastante abierta —aunque a veces cuestiona, lo cual es muy bueno—, un gobierno que nos apoya y que valora nuestra presencia en el barrio, y una trayectoria de trabajos de alta calidad con artistas invitados del mundo entero que siempre se revierten en beneficio de la sociedad. Esta población no recibe acciones culturales como la población de La Habana Vieja y otras zonas céntricas, por lo cual, lo que hacemos goza siempre de gran aceptación.”

De otro lado, resulta también muy interesante cómo confluyen en el proyecto diferentes visiones (artistas que tienen formaciones diversas y proceden de culturas y puntos geográficos distintos) para construir una idea de lo que es el arte contemporáneo desde LASA y desde MAC SAN. Para Candelario es muy fácil, pues el arte contemporáneo tiene un punto en común en todos los países: “los artistas muestran deseos de trabajar siempre a partir del intercambio con la gente. LASA es eso primero que todo, es un espacio donde se tiene de manera inmediata, un contacto con la sociedad. Ese vínculo es lo que el arte contemporáneo y los creadores necesitan. Por tanto, no es difícil para LASA conquistar a gente que quiera venir, incluyendo no solo a artistas, sino también a científicos, constructores, escritores, etc.”.

LASA se autofinancia a través de las ganancias derivadas de la vinculación  de los creadores en espacios al margen de las galerías y las instituciones culturales: “El dinero que obtenemos en otros trabajos lo empleamos en desarrollar las prácticas artísticas que la vorágine de la sociedad de hoy nos impone. Las prácticas artísticas del siglo XXI irán cada vez más hacia el exterior. ¿Qué pasó con los museos de arte contemporáneo del siglo XX? Una fortuna construirlos, otra fortuna acumular las colecciones, y ahora está costando mucho más hacer que estén vivos, traer el público adentro. Creemos que el museo del siglo XXI no tendrá ese problema porque está diseñado desde afuera. Nada sucede adentro de la institución, aunque debería haber un bloque —y no digo cubo blanco— que reuniera a todos, porque sería el punto de partida de la diseminación del arte. Eso es MAC SAN hoy, por eso no tiene paredes, ni un piso de tierra, por eso quizá mañana se convierta en un edificio multifamiliar; pero si ocurriera así, al menos para mí sería sumamente interesante saber que estoy viviendo en un lugar que antes fue un museo”.

Las posibilidades de que MAC SAN perdure más allá del tiempo de la Bienal o que se extienda a otros espacios, es todavía incierta. Al respecto, Aurélie Sampeur concluye: “En el contexto de la Bienal, el proyecto MAC SAN ha trabajado a partir de dos preguntas fundamentales: ¿Cómo se define este ámbito? ¿Cómo se manifiesta el arte fuera de la galería? No obstante, todavía hay mucho que reflexionar. Por ello consideramos que el Museo debe permanecer primero en el plano del debate”.

 
 
 
 
 


GALERÍA de IMÁGENES

Oncena Bienal
de La Habana

 


GALERÍA de IMÁGENES

Exposiciones colaterales de Arte cubano contemporáneo

 


GALERÍA de IMÁGENES

CIFO: Una mirada múltiple

 


GALERÍA de IMÁGENES

Muestra colectiva:
Detrás del muro

 


GALERÍA de IMÁGENES

Aktion 135, performance
de Hermann Nitsch

 


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Creaciones compartidas

 


GALERÍA de IMÁGENES

Ciudad generosa, colectivo 4ta. Pragmática,
René Francisco

 


GALERÍA de IMÁGENES

Las cabezas, performance
de Manuel Mendive

 


GALERÍA de IMÁGENES

“El barco de la tolerancia”, de Ilya y Emilia Kabakov

 


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Conga Irreversible,
performance
de Los Carpinteros

 


GALERÍA de IMÁGENES

País de gigantes, escultura y performance de Kcho

 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.