La Habana. Año XI.
19 al 25 de MAYO de 2012

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Centenario del alzamiento de los Independientes de Color

Pieza imprescindible del mosaico de nuestra memoria

Y. P. Fernández • La Habana

Diez años después de instaurada la república de 1902 en Cuba, el Partido Independiente de Color, fundado en agosto de 1908, protagonizó —utilizando un término del investigador y ensayista Fernando Martínez Heredia— una protesta armada. La agrupación, que había sido declarada ilegal por la Enmienda Morúa en 1910 y vetada de esta manera su posibilidad de participar en las elecciones, intentó por esta vía obtener la legalización del partido.

Para el ensayista y escritor Guillermo Rodríguez Rivera, “el Partido Independiente de Color fue la respuesta a la política de discriminación racial que, en Cuba, era la lógica consecuencia de la más que tricentenaria esclavitud que mantuvo en la Isla el régimen colonial español, y del racismo que ella engendró. Esa secuencia de la esclavitud sería reforzada por los gobiernos interventores norteamericanos entre 1898 y 1902. Pero sería mantenida, en lo esencial, por los gobiernos plattistas cubanos que le suceden”.

Mucho se ha debatido sobre la pertinencia o no del alzamiento, pero al decir de Martínez Heredia, “esa forma de presionar no era insólita en el ámbito político de aquella época”. Hijos de la Revolución de 1895, integrantes muchos de ellos de las filas del Ejército Libertador donde jefes negros y mulatos como Quintín Banderas y Antonio Maceo ostentaban los mayores grados militares, los Independientes de Color aspiraban a una igualdad efectiva en términos raciales, que les fue negada por la nueva estructura republicana, más retrógrada en términos de discriminación que aquella otra República que se soñaba “con todos y para el bien de todos”.

La represión desatada contra el alzamiento se tradujo en el asesinato de unos tres mil cubanos, entre ellos algunos de los líderes del PIC, Evaristo Estenoz y Pedro Ivonnet, la mayoría en la entonces provincia de Oriente. La sangrienta reacción se convirtió en una mancha en la historiografía de la república y el miedo al castigo contuvo a quienes podían hablar de los hechos. El silencio concienzudo fue cayendo como un velo, y luego de unas décadas ya nadie parecía recordarlo.

Fue Serafín Portuondo Linares quien dio a conocer en 1950 la primera historia panorámica de esa organización política con El Partido Independiente de Color. El tema se retomó en 1974 con Política y color en Cuba. La guerrita de 1912, un libro de Rafael Fermoselles publicado por la Editorial Colibrí, de Madrid, y ha sido sucesivamente tratado, como tema central o colateral en varios libros publicados en Cuba o fuera de ella como El negro en Cuba, de  Tomás Fernández Robaina; Lo que nos corresponde: la lucha de los negros y mulatos por la igualdad en Cuba. 1886-1912, de Aline Helg; Una nación para todos: raza, desigualdad y política en Cuba (1900-2000, de Alejandro de la Fuente; La masacre del Partido Independiente de Color en 1912, de Silvio Castro Fernández; Una vuelta a mayo de 1912, de María de los Ángeles Meriño y La Conspiración de los Iguales; la protesta de los Independientes de Color en 1912, de Rolando Rodríguez. A pesar de todos estos acercamientos, al decir de Tomás Fernández Robaina, “la importancia de esa acción no ha sido aún subrayada de la forma que merece por nuestra historiografía”.

Incluso con las pasiones que ha despertado entre historiadores, sociólogos, investigadores y especialistas el tema tampoco ha sido lo suficientemente tratado ha sido en los medios de comunicación. Entre la mayoría de los cubanos la de los Independientes de Color es matanza difícil de contextualizar en nuestra historia. Al menos así lo asegura la realizadora Gloria Rolando en una entrevista reciente en la cual abordaba las reacciones en torno a su serie documental 1912: Voces para un silencio. Al decir de Gloria, la primera reacción del público cubano “es de desconocimiento: ese ha sido el gancho para seguir mirando el material. Cuando se puso el primer capítulo, las personas se quedaron enganchadas. Pude identificar ese efecto en los espacios donde se visionó, como en los cines de estreno de La Habana. En general, nadie sabe sobre la historia del Partido Independiente de Color ni de la masacre de muchos de sus integrantes”.

El centenario del alzamiento del Partido Independiente de Color nos ha vuelto a hacer reflexionar sobre aquellos sucesos y sus protagonistas. El XIV Coloquio Voces de la República, realizado los días 17 y 18 de mayo en Sancti Spíritus, incluyó en su programa el panel El Movimiento de Independientes de Color. Una visión contemporánea, y en Santiago de Cuba, por estos días sesiona el coloquio auspiciado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, 1912 en la memoria.

El debate colectivo sobre la importancia de estos acontecimientos es vital para la Cuba de hoy. Un siglo después del alzamiento es necesario recolocar la historia de los Independientes de Color, como pieza imprescindible del mosaico de nuestra memoria histórica.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.