La Habana. Año XI.
12 al 18 de MAYO de 2012

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María del Rosario (Charo) Guerra Ayala
(Matanzas, 1962)
 

Funciones del arte

A trasluz la noticia en el papel dorado:
Orlas rígidas
avales como cuños de agua
tipografía rellena por la cifra.
Escudos,
rúbricas,
números, números, números...

En mis manos enarbolo la obra de un artista
Estrujo en mi cartera este salvoconducto de los dioses
héroes santificados en el poder del número.

A cambio habré de recibir:
cuatro libras de hígado,
dos kilogramos de pescado,
una bolsa de pan,
algo de queso. 


Mirando un cuadro de Pedro de Oraá

Nube de polvo
habitada por el hombre, levitando.
Estruendos que también habrían de apagarse
en los chorros de sangre que la brisa repartió
lanzadas por la ingeniería
de un sistema energizado,
cada nervio en la boca del vacío.

Lloraban las paredes con los hombres.
caían las cales sucesivas
en diminutas formas y colores.

Era observar la destrucción
un set en retirada,
dejando en ese espacio la posibilidad de otros.
El nosequé posible.

Mucha gente miraba
Miradas renaciendo.
Carreras en medio de la bruma.
Miradas deseando que borren el horror
que se instalaba sobre la tela frágil.
 

Dudas

¿Cómo juzgar si el escribano sabe
que su palabra dice más,
si es él quien ejercita,
cada día, la profesión de transcribir?

¿Cómo saber si discrimina,
en favor de nosotros (por nosotros)
mientras esgrime el argumento de la duda?

Si la materia suya es el silencio,
¿de qué modo confiar en la pureza de tales traducciones?
¿Cómo saber si hay culpa en sus verdades tangenciales?
¿Qué calla-que nos dice?
¿Qué dice cuando calla?
¿Qué sabe exactamente de nosotros?
¿Y de él mismo?
Si es solo un mediador
entre la libertad y la prudencia.


Juegos

En la infinita sucesión
estaban escritos nuestros nombres,
junto a los nombres de la historia.
Hablo de todos,
humilde-grande en relación circunstancial.
Ramas genealógicas torcidas,
donde las verdades se mueven
en rangos descritos por los antiguos símbolos.

Imagino los ojos de K.
en el instante en que se despedía con horror,
mirando su caída:
la de un tiempo que sería para él
mil novecientos ochenta y cuatro.

Sus ojos en el pavimento,
visualizando el tránsito a la sustancia etérea,
líquidos, abiertos al vacío.

Pienso en lo que llamaron su elección,
entiendo el gesto,
la armonía del rostro cifrado en un linaje.

Mil novecientos ochenta y cuatro
como miles de años antes,
o el día de hoy y el de mañana.
Hemos estado aquí desde la creación del mundo.
Esa certeza llega ante las almas como K.
almas que marcan la fatalidad más que la suerte.

Es que acaba el espacio que ocupamos,
y la corteza temporal que nos visibiliza
desintegra, disuelve los contornos,
o apuramos el acto de la transfiguración,
y el resto de nosotros sigue vivo.
Vivo un poco más.

Supongo que alguien dobla las hojas
de un gran libro.
Ese alguien cada noche repasa las historias,
y ve cómo se cumplen los rigores de un oráculo
que consiste en darle cuerpo
a una materia breve a la que llaman hombre.

Sí. La existencia es eterna,
del mismo modo la soledad de quien lee ese Libro,
el libro donde estamos todos, sin jerarquías,
ni los rigores vanos de quiénes pueden
o no pueden,
acompañarnos a la mesa.

Sucede que se esconden las ramas,
a modo de árboles genealógicos
—las esconde alguien—
y los dibujos aparecen/desaparecen,
descritos por enigmas,
un lenguaje sencillo para cubrir el pasatiempo.


María del Rosario (Charo) Guerra Ayala: Poeta, narradora y editora. Licenciada en Periodismo, Facultad de Artes y Letras, Universidad de La Habana (1984) Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Entre otros reconocimientos, ha recibido el Premio Pinos Nuevos, 1997, por el cuaderno Vámonos a Icaria; el Premio Dador, Instituto Cubano del Libro, 2001, por el libro El bazar de las cosas perdidas; la Beca de literatura Cuban Artists Fund, 2005; Finalista del Premio Internacional Margarita Hierro, convocado en España, 2010; y el Premio de Poesía José Jacinto Milanés, 2010, por el cuaderno Luna de los pobres.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.