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Manuel Morán regresó a
Cuba en misión
titiritera. Asistió al
Taller Internacional de
Teatro de Títeres y
reanudó el diálogo con
sus colegas cubanos.
Esta vez recogió, cámara
en mano, valiosos
testimonios sobre el
teatro de títeres en la
Isla.
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Reunión UNIMA
Norteamérica-Caribe,
realizada en
Matanzas, a la
izquierda Manuel
Morán, a su lado
Jacques Trudeau,
secretario
general de UNIMA
Internacional |
¿Qué razones te trajeron
a Cuba esta vez?
Vine por dos razones.
Presido la Comisión
Norteamérica y el Caribe
de la UNIMA, y esta
Comisión se reúne cada
año. El representante de
Cuba, Rubén Darío
Salazar, propuso que
Cuba fuera la anfitriona
del encuentro del 2012.
Me acompañaron siete
comisionados de varios
países y hemos trabajado
durante estos días en
proyectos que
beneficiarán a esta
región del mundo,
permitirán mejorar la
comunicación entre los
titiriteros y
facilitarán la promoción
del teatro de títeres en
la región. Mi segundo
propósito para visitar a
Cuba es que estoy
haciendo un documental
sobre el desarrollo
histórico del teatro de
títeres en el Caribe. He
logrado entrevistar a 16
pioneros y profesionales
del mundo del títere en
Cuba. Ya estuve en la
República Dominicana,
donde hice una
convocatoria para los
grupos titiriteros de
aquel país. En junio
filmaremos en Puerto
Rico, de donde soy. La
idea del documental
surgió cuando terminé mi
tesis doctoral sobre
teatro en la Universidad
de Nueva York, quería
enfocarme en el
desarrollo del teatro
escolar y del teatro de
títeres en Puerto Rico.
Fue tan fascinante lo
que descubrí que quise
expandirlo presentándolo
en una forma fílmica.
Luego quise extenderlo a
mis hermanos caribeños.
Creo que va a salir un
documental estupendo.
Tenemos muchísimo
pietaje y muchísimo
material. El público no
solo va a aprender lo
que está pasando en el
Caribe, también va a
entender que tenemos
nuestra propia estética,
que tenemos nuestra
propia voz en el mundo
titiritero.
La tradición titiritera
en el Caribe no es tan
larga ni está tan
enraizada si la
comparamos con
Sudamérica, por poner un
ejemplo. ¿Cuán
impactante es la
realidad titiritera del
área?
Por ser miembro del
Comité Ejecutivo de la
UNIMA Internacional
tengo el privilegio de
viajar a muchos países
del mundo, asisto a
diversos festivales y,
lamentablemente, a veces
soy el único
latinoamericano. Por esa
corta tradición que
tenemos, la gente no
conoce nuestra historia
ni nuestra realidad. El
mundo tiene mucho
interés en saber qué
pasa de este lado del
planeta. Hice el
compromiso de darlo a
conocer, la mejor forma
de hacerlo es el
documental. El público
quedará sorprendido con
lo que verá, tenemos un
movimiento en
crecimiento, que en
algunos países es más
fuerte que en otros.
Admiro mucho lo que se
hace en Cuba por la
cantidad de grupos, por
el material que se
ofrece, por la
diversidad de estilos y
el contenido que hay,
por la alta calidad de
muchos de sus trabajos,
por lo poético, por el
diseño, por la
dirección, por el
talento histriónico.
Quedé impresionado la
primera vez que vine
aquí, fue en Matanzas
donde confirmé lo que
quería hacer. Aquí supe
que quería contar esta
historia, pero no quería
contarla yo, quería que
la contaran sus
protagonistas, que el
público los viera a
ellos. Hay muchas
historias maravillosas,
he aprendido muchísimo,
he conversado con los
maestros, he visto
gentes increíbles, he
visto muchas obras.
Ahora nos falta el
proceso de edición para
que todos
—no
solo los amantes del
títere—
lo puedan disfrutar y
puedan entender la
riqueza del movimiento
de teatro de títeres que
tenemos en el Caribe.
Alguna vez se acusó a la
UNIMA de ser una
organización
eurocéntrica. ¿Crees que
ahora está más pendiente
de otras zonas del
mundo? ¿Crees que esa
percepción ha variado?
Si ha variado no ha sido
por obra y gracia del
Espíritu Santo. Es
porque el liderazgo de
los de las Américas, los
que sí tenemos
participación en los
eventos UNIMA, nos dimos
a la tarea de luchar
para diversificar la
UNIMA, que siempre se
centraba en Europa. Por
primera vez, hace cuatro
años, en el Congreso de
Perth, en Australia, se
logró a través de la
votación, escoger a un
Secretario General (SG)
y a un Presidente que no
fueran europeos. El SG
escogido es de Canadá, y
el Presidente es de la
India. Esto no había
pasado nunca. También
los EE.UU. está
representado con mi
presencia, demostraron
diversidad al
seleccionarme y yo más
latino no puedo ser.
También hay
representantes de
Uruguay, de Chile, de
Brasil. Le dejamos saber
al mundo de que aquí hay
un movimiento que quizá
no será tan antiguo como
los de Europa, pero
existe.
A través de este nuevo
liderazgo hemos logrado
integrar muchísimos
países no solo de
nuestra región, si no
también de otras partes
que no tenían centros
UNIMA. Y ha sido un
logro reactivar la UNIMA
Cuba, para que este país
pueda estar representado
en los foros mundiales.
En China voy a proponer
que Cuba cuente en las
elecciones UNIMA, lo
cual da la posibilidad
que entre Cuba al Comité
Ejecutivo. La idea es
fortalecer el liderazgo
de las Américas, y que
se instale esa
diversidad que no
caracterizaba a la UNIMA.
Con la gestión de
Jacques Trudeau como
secretario general, con
la mía al frente de la
Comisión
Norteamérica-Caribe, y
con Susanita Freire
presidiendo la Comisión
Latinoamérica, hemos
logrado tanta fuerza
dentro de este
movimiento mundial que
ya no podemos pasar
desapercibidos.
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Manuel Morán y
la promotora
cubana Silvia
Taquechel |
En Cuba son habituales
los estudios sobre el
teatro de títeres. Has
realizado una tesis
doctoral sobre el tema.
¿Es frecuente encontrar
abordajes teóricos a
esta parte del teatro?
De los lugares que he
visitado, quizá Francia
y Alemania sean los
países donde más se ha
trabajado en ese
sentido. Hay muchos
países que han
documentado su
tradición, con libros de
teoría, que publican
muchas obras de teatro
de títeres. En las
Américas es Cuba quien
establece el precedente,
aquí encuentras
especialistas en
crítica, en teoría;
encuentras una gama de
libros que no he visto
en los países
latinoamericanos, ni en
los norteamericanos. Es
un fruto muy grande. Hay
la necesidad de dejarle
saber al mundo de que
aquí hay una actividad
de teoría, de
publicaciones sobre el
títere que no he visto
en otra parte. Es bueno
que se sepa para que
otros se animen. A veces
uno no está satisfecho
con las cosas que uno
tiene, y no es hasta que
llegan personas de
afuera y valoran lo que
uno ha hecho, que nos
damos cuenta del valor
de nuestro trabajo. Lo
que veo aquí en términos
de calidad, de
compromiso, es
maravilloso, es algo de
lo que nos podemos
sentir orgullosos.
¿Cómo funciona la sala
de teatro que tienes en
Nueva York?
Soy el fundador de la
Compañía Sociedad
Educativa de las Artes,
por sus siglas nos
llaman SEA. Comenzamos
en Puerto Rico en 1985,
con un grupo pequeño,
comunitario, con mucho
interés en hacer todo
tipo de teatro, musical,
dramático, infantil, de
títeres. En pocos años
nos convertimos en una
de las principales
compañías de teatro para
la familia, para
jóvenes, para niños en
el país. Luego me fui a
los EE.UU. a hacer la
maestría y el doctorado
y empecé a hacer
investigaciones sobre
nuestra comunidad, la
latinoamericana. Es una
comunidad grandísima que
existe en la ciudad de
Nueva York, y en todos
los EE.UU., que es el
tercer país hispano,
somos más de 55 millones
de latinos allí, y
habría que sumar a los
que no se han contado,
somos muchísimos, no
podemos pasar
desapercibidos. Me di
cuenta de que en la Meca
del teatro del mundo,
como llaman a la ciudad,
no había una compañía
latina de teatro para
niños, que hiciera
teatro en español o
bilingüe.
Cuando estrenamos
supimos que hacía 18
años no se presentaba
una producción para
niños de tema latino. Vi
ahí una gran oportunidad
de duplicar en Nueva
York lo que estaba
haciendo en Puerto Rico,
y con mucho esfuerzo,
comencé en el 93. Desde
entonces ha sido un
éxito, con altas y
bajas, pero ha habido un
crecimiento continuo.
Nuestra primera sala en
Nueva York se llamó el
Teatro Los Kabayitos, y
ese pequeño lugar se
convirtió en el único
espacio en que se hacía
teatro infantil latino
en la ciudad, y
posiblemente la única
sala de teatro infantil
latino en los EE.UU. Me
parece triste que así
sea, y eso nos
compromete a seguir
trabajando en ese país
tan grande y con tantos
niños latinos que lo
necesitan.
También está el
compromiso de establecer
un modelo para que otros
artistas se motiven a
hacer lo que hacemos.
Abrimos con mucho éxito
y luego ocurrió lo del
11 de septiembre, y
nosotros estamos en el
área del desastre, en el
Bajo Manhattan, a 10
minutos de lo que eran
las torres gemelas. Fue
devastador para nosotros
porque, después de dos
años a sala llena, con
presencia en la prensa y
con el apoyo de las
escuelas, nadie quería
ir al Bajo Manhattan y
menos con familia y
niños. Nos tomó como dos
años recuperarnos,
sacamos el teatro a la
comunidad, a la escuela,
a la calle. Luego
pudimos recuperar el
público, tanto que la
salita ya no daba
abasto, y tuvimos que
buscar un espacio más
grande. Estoy agradecido
porque hace apenas un
año, pudimos abrir el
nuevo Teatro SEA, con
150 butacas, con un
museo para el títere
latinoamericano, y
tenemos 18 producciones
bilingües para niños,
jóvenes y adultos. En la
mayoría de las piezas,
usamos el títere como un
recurso teatral
maravilloso. |