La Habana. Año XI.
2 al 8 de JUNIO de 2012

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Entrevista con Manuel Morán, representante de la UNIMA
El títere es un recurso teatral maravilloso
Marilyn Garbey • La Habana

Manuel Morán regresó a Cuba en misión titiritera. Asistió al Taller Internacional de Teatro de Títeres y reanudó el diálogo con sus colegas cubanos. Esta vez recogió, cámara en mano, valiosos testimonios sobre el teatro de títeres en la Isla.
 


Reunión UNIMA Norteamérica-Caribe, realizada en Matanzas, a la izquierda Manuel Morán, a su lado Jacques Trudeau, secretario general de UNIMA Internacional

¿Qué razones te trajeron a Cuba esta vez?

Vine por dos razones. Presido la Comisión Norteamérica y el Caribe de la UNIMA, y esta Comisión se reúne cada año. El representante de Cuba, Rubén Darío Salazar, propuso que Cuba fuera la anfitriona del encuentro del 2012. Me acompañaron siete comisionados de varios países y hemos trabajado durante estos días en proyectos que beneficiarán a esta región del mundo, permitirán mejorar la comunicación entre los titiriteros y facilitarán la promoción del teatro de títeres en la región. Mi segundo propósito para visitar a Cuba es que estoy haciendo un documental sobre el desarrollo histórico del teatro de títeres en el Caribe. He logrado entrevistar a 16 pioneros y profesionales del mundo del títere en Cuba. Ya estuve en la República Dominicana, donde hice una convocatoria para los grupos titiriteros de aquel país. En junio filmaremos en Puerto Rico, de donde soy. La idea del documental surgió cuando terminé mi tesis doctoral sobre teatro en la Universidad de Nueva York, quería enfocarme en el desarrollo del teatro escolar y del teatro de títeres en Puerto Rico. Fue tan fascinante lo que descubrí que quise expandirlo presentándolo en una forma fílmica. Luego quise extenderlo a mis hermanos caribeños. Creo que va a salir un documental estupendo. Tenemos muchísimo pietaje y muchísimo material. El público no solo va a aprender lo que está pasando en el Caribe, también va a entender que tenemos nuestra propia estética, que tenemos nuestra propia voz en el mundo titiritero.

La tradición titiritera en el Caribe no es tan larga ni está tan enraizada si la comparamos con Sudamérica, por poner un ejemplo. ¿Cuán impactante es la realidad titiritera del área?

Por ser miembro del Comité Ejecutivo de la UNIMA Internacional tengo el privilegio de viajar a muchos países del mundo, asisto a diversos festivales y, lamentablemente, a veces soy el único latinoamericano. Por esa corta tradición que tenemos, la gente no conoce nuestra historia ni nuestra realidad. El mundo tiene mucho interés en saber qué pasa de este lado del planeta. Hice el compromiso de darlo a conocer, la mejor forma de hacerlo es el documental. El público quedará sorprendido con lo que verá, tenemos un movimiento en crecimiento, que en algunos países es más fuerte que en otros.

Admiro mucho lo que se hace en Cuba por la cantidad de grupos, por el material que se ofrece, por la diversidad de estilos y el contenido que hay, por la alta calidad de muchos de sus trabajos, por lo poético, por el diseño, por la dirección, por el talento histriónico. Quedé impresionado la primera vez que vine aquí, fue en Matanzas donde confirmé lo que quería hacer. Aquí supe que quería contar esta historia, pero no quería contarla yo, quería que la contaran sus protagonistas, que el público los viera a ellos. Hay muchas historias maravillosas, he aprendido muchísimo, he conversado con los maestros, he visto gentes increíbles, he visto muchas obras. Ahora nos falta el proceso de edición para que todos no solo los amantes del títere lo puedan disfrutar y puedan entender la riqueza del movimiento de teatro de títeres que tenemos en el Caribe.

Alguna vez se acusó a la UNIMA de ser una organización eurocéntrica. ¿Crees que ahora está más pendiente de otras zonas del mundo? ¿Crees que esa percepción ha variado?

Si ha variado no ha sido por obra y gracia del Espíritu Santo. Es porque el liderazgo de los de las Américas, los que sí tenemos participación en los eventos UNIMA, nos dimos a la tarea de luchar para diversificar la UNIMA, que siempre se centraba en Europa. Por primera vez, hace cuatro años, en el Congreso de Perth, en Australia, se logró a través de la votación, escoger a un Secretario General (SG) y a un Presidente que no fueran europeos. El SG escogido es de Canadá, y el Presidente es de la India. Esto no había pasado nunca. También los EE.UU. está representado con mi presencia, demostraron diversidad al seleccionarme y yo más latino no puedo ser. También hay representantes de Uruguay, de Chile, de Brasil. Le dejamos saber al mundo de que aquí hay un movimiento que quizá no será tan antiguo como los de Europa, pero existe.

A través de este nuevo liderazgo hemos logrado integrar muchísimos países no solo de nuestra región, si no también de otras partes que no tenían centros UNIMA. Y ha sido un logro reactivar la UNIMA Cuba, para que este país pueda estar representado en los foros mundiales. En China voy a proponer que Cuba cuente en las elecciones UNIMA, lo cual da la posibilidad que entre Cuba al Comité Ejecutivo. La idea es fortalecer el liderazgo de las Américas, y que se instale esa diversidad que no caracterizaba a la UNIMA. Con la gestión de Jacques Trudeau como secretario general, con la mía al frente de la Comisión Norteamérica-Caribe, y con Susanita Freire presidiendo la Comisión Latinoamérica, hemos logrado tanta fuerza dentro de este movimiento mundial que ya no podemos pasar desapercibidos.


Manuel Morán y la promotora cubana Silvia Taquechel

En Cuba son habituales los estudios sobre el teatro de títeres. Has realizado una tesis doctoral sobre el tema. ¿Es frecuente encontrar abordajes teóricos a esta parte del teatro?

De los lugares que he visitado, quizá Francia y Alemania sean los países donde más se ha trabajado en ese sentido. Hay muchos países que han documentado su tradición, con libros de teoría, que publican muchas obras de teatro de títeres. En las Américas es Cuba quien establece el precedente, aquí encuentras especialistas en crítica, en teoría; encuentras una gama de libros que no he visto en los países latinoamericanos, ni en los norteamericanos. Es un fruto muy grande. Hay la necesidad de dejarle saber al mundo de que aquí hay una actividad de teoría, de publicaciones sobre el títere que no he visto en otra parte. Es bueno que se sepa para que otros se animen. A veces uno no está satisfecho con las cosas que uno tiene, y no es hasta que llegan personas de afuera y valoran lo que uno ha hecho, que nos damos cuenta del valor de nuestro trabajo. Lo que veo aquí en términos de calidad, de compromiso, es maravilloso, es algo de lo que nos podemos sentir orgullosos.

¿Cómo funciona la sala de teatro que tienes en Nueva York?

Soy el fundador de la Compañía Sociedad Educativa de las Artes, por sus siglas nos llaman SEA. Comenzamos en Puerto Rico en 1985, con un grupo pequeño, comunitario, con mucho interés en hacer todo tipo de teatro, musical, dramático, infantil, de títeres. En pocos años nos convertimos en una de las principales compañías de teatro para la familia, para jóvenes, para niños en el país. Luego me fui a los EE.UU. a hacer la maestría y el doctorado y empecé a hacer investigaciones sobre nuestra comunidad, la latinoamericana. Es una comunidad grandísima que existe en la ciudad de Nueva York, y en todos los EE.UU., que es el tercer país hispano, somos más de 55 millones de latinos allí, y habría que sumar a los que no se han contado, somos muchísimos, no podemos pasar desapercibidos. Me di cuenta de que en la Meca del teatro del mundo, como llaman a la ciudad, no había una compañía latina de teatro para niños, que hiciera teatro en español o bilingüe.

Cuando estrenamos supimos que hacía 18 años no se presentaba una producción para niños de tema latino. Vi ahí una gran oportunidad de duplicar en Nueva York lo que estaba haciendo en Puerto Rico, y con mucho esfuerzo, comencé en el 93. Desde entonces ha sido un éxito, con altas y bajas, pero ha habido un crecimiento continuo. Nuestra primera sala en Nueva York se llamó el Teatro Los Kabayitos, y ese pequeño lugar se convirtió en el único espacio en que se hacía teatro infantil latino en la ciudad, y posiblemente la única sala de teatro infantil latino en los EE.UU. Me parece triste que así sea, y eso nos compromete a seguir trabajando en ese país tan grande y con tantos niños latinos que lo necesitan.

También está el compromiso de establecer un modelo para que otros artistas se motiven a hacer lo que hacemos. Abrimos con mucho éxito y luego ocurrió lo del 11 de septiembre, y nosotros estamos en el área del desastre, en el Bajo Manhattan, a 10 minutos de lo que eran las torres gemelas. Fue devastador para nosotros porque, después de dos años a sala llena, con presencia en la prensa y con el apoyo de las escuelas, nadie quería ir al Bajo Manhattan y menos con familia y niños. Nos tomó como dos años recuperarnos, sacamos el teatro a la comunidad, a la escuela, a la calle. Luego pudimos recuperar el público, tanto que la salita ya no daba abasto, y tuvimos que buscar un espacio más grande. Estoy agradecido porque hace apenas un año, pudimos abrir el nuevo Teatro SEA, con 150 butacas, con un museo para el títere latinoamericano, y tenemos 18 producciones bilingües para niños, jóvenes y adultos. En la mayoría de las piezas, usamos el títere como un recurso teatral maravilloso.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.