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Gente Nueva me ha
publicado 13 libros y
algunas reediciones. No
es todo lo que sueño
ahora, pero sí es lo que
nunca se me había
ocurrido soñar. Para mí
esta casa editorial es
casi casi tan
significativa para mi
historia personal (eso
que pesa tanto, ¡ay!)
como, digamos, el
colegio Nuestra Señora
de Belén, de Santiago de
Cuba, donde aprendí a
leer. Porque leer me
resultó tan fascinante,
como contar historias y
que pudieran ser leídas
por muchos niños. Ambas
cosas me llenaron la
vida para siempre;
incluso, a veces son mi
mayor sentido
existencial.
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Yo tenía prohibido
publicar en Cuba, pero
nunca dejé de escribir.
Y un día, tocó a mi
puerta Norma Padilla. Me
explicó que Gente Nueva,
donde ella era editora,
quería publicar La
Marcolina. Resultó
mi primer libro en dicha
Casa editorial, que se
convertía en mi
“salvadora”; y Normita
en “mi”editora favorita,
la que ideó y reinventó
casi artesanalmente —a
partir de mis escritos
acumulados— libros,
como: Cartas a
Carmina, Del
abanico al zunzún,
La sombrilla amarilla,
La felicidad…
Recuerdo mi
deslumbramiento con las
ilustraciones de un
miembro clave de Gente
Nueva, el irrepetible
Bladimir González.
“Nunca vas a encontrar
otro que interprete
mejor tus cuentos…”, me
dijo Onelio Jorge
Cardoso cuando vio los
dibujos originales para
la primera Marcolina.
Igualmente, el Bladi me
ilustró El telescopio
de David y Mi
amigo MukKum.
Durante una de las
reuniones que se
acostumbraban entre
autores y el equipo en
pleno de Gente Nueva
(allá en el Segundo
Cabo, a principios de
los 90 del pasado siglo)
la entonces directora
aprovechó la ocasión y
delante de todos, me
sorprendió con dos
libros terminados:
Curundán y
Busula y Siete
cuentinos,
ilustrados por Tomás
González, otra figura
recordable de Gente
Nueva en aquella época
fundacional.
Igualmente, con Gente
Nueva me han ilustrado
artistas plásticos tan
notables como: Arístides
Hernández (ARES), que
ya es el intérprete
“oficial” de La
sombrilla amarilla;
y Vicente Bonachea, que
en este momento trabaja
en mi antología Todos
los cuentos.
Entre los diseñadores en
la plantilla de esta
Editorial, no puedo
olvidar al sentido
Armandito Quintana (MANDI);
me parece verlo, tan
complaciente, gentil,
mostrándome su trabajo
terminado: la portada de
la segunda edición de
Cuentos de Enrique
Chiquito, lo único
que mi papá escribió, a
los 80 años y sin pensar
ni remotamente en
publicar. Sin embargo,
Gente Nueva supo
“descubrirlo” y
convertirlo en un
best-seller.
Esto que cuento es nada,
solamente lo poquito que
recuerdo; porque, seguro
que tengo otros miles de
cariños enredados en
Gente Nueva. Claro, hay
uno tan sobresaliente y
evidente que tengo que
mentarlo, se trata de su
más “nuevo” dirigente,
el sorprendente
Enriquito (que era
simplemente Kiko, mi
amiguito, el
foalamareño, y que de
pronto, naturalmente,
resulta el boss,
el presidente que Gente
Nueva necesitaba;
justamente, un ser tan
juvenil como para
revolucionar a la
mismísima Gente Nueva.
Y es evidente que ya me
extiendo demasiado;
mejor, dejo los otros
cuentos para un libro y
lo llevo a evaluar a la
Editorial que ya saben…
Mientras tanto: gracias
a toda la GENTE y
felicidades. |