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El
escritor cubano Lorenzo
García Vega falleció en
Miami a la edad de 85
años. Nacido en 1926 en
Jagüey Grande, Matanzas;
destacan entre sus obras
el poemario Suite
para la espera
(1948), que se considera
una reinvención estética
de los ideales
surrealista y cubista y
que él mismo reconoció
haber escrito bajo la
tutela de José Lezama
Lima; así como
Espirales del Cuje,
por el que recibió el
Premio Nacional de
Literatura en Cuba en
1952.
García
Vega se graduó de Doctor
en Derecho en 1945 y en
1961 obtuvo el título de
Doctor en Filosofía y
Letras en la Universidad
de La Habana. Trabajó en
la Comisión Nacional
Cubana de la UNESCO como
responsable de varias
publicaciones y se
desempeñó como
Subdirector del Centro
de Investigaciones
Literarias del Consejo
Nacional de Cultura.
Como parte de su labor
en el Instituto de
Literatura y Lingüística
de la Academia de
Ciencias de Cuba
colaboró con la edición
del Diccionario de la
Literatura Cubana. En
1968 se estableció en
Madrid, más tarde vivió
en Caracas, luego se
trasladó a Nueva York y
finalmente se radicó en
Miami.
Fue
conocido como el
integrante díscolo del
grupo Orígenes, luego de
que en 1979 publicara el
ensayo autobiográfico
Los años de Orígenes
(Monteávila, Caracas),
que se reeditó en Buenos
Aires en el 2007 y que
fue probablemente uno de
los libros que lo
convirtió en autor de
culto.
Escritor
prolífico, entre sus
libros se cuentan
Ritmos acribillados
(1972),
Rostros del reverso
(1974),
Poemas para penúltima
vez
(1948-1989) (1991),
Collages de un notario
(1992),
Espacios
para lo huyuyo
(1993),
Variaciones a como
veredicto para sol de
otras dudas
(1993),
Vilis
(1998),
Palíndromo en otra
cerradura
(1999), el libro de
memorias: El oficio
de perder (2004),
No
mueras sin laberinto
(primera antología de su
obra publicada en la
Argentina, 2005),
Cuerdas para Aleister
(2005),
Papeles sin ángel
(2005),
Cuerdas para Aleister
(2005),
Devastación del Hotel
San Luis
(2007),
Son gotas del autismo
visual
(2010) y
Erogando trizas donde
gotas de lo vario pinto
(2011).
En el
año 2008, se publicó en
la Isla su antología
Lo que voy siendo,
por el sello Torre de
Letras, reeditada al año
siguiente por Ediciones
Matanzas, ambas con
prólogo del escritor
Enrique Saínz.
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