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A veinticuatro días de
la apertura de la Oncena
edición de la Bienal de
La Habana, nombre dado
desde hace mucho tiempo
y que, aunque su
frecuencia es trienal,
nos identifica como
fiesta de las artes
visuales de Cuba y el
mundo, se siguen viendo
y leyendo una gran
cantidad de trabajos de
promoción, con muchos
aciertos y menos
desaciertos, para
satisfacción de los
artistas, el público y
los organizadores de la
Bienal.
Informaciones variadas,
dispersas, algunas con
errores, otras más
precisas, lo cierto es
que nuestro evento
desata una gran polémica
en los medios de
cualquier país, soporte
y periodistas. A veces
ocurre, y ha ocurrido
desde hace algún
tiempo, una gran
confusión, entre las
exposiciones o la
selección oficial de la
Bienal y las muestras o
participaciones
colaterales.
La
selección de 111
artistas como invitados
individuales, más la
presencia de artistas en
las exhibiciones
colectivas que forman
parte del evento
conformaron la cifra de
178 creadores invitados
de 43 países. La
presencia cubana tuvo a
61 artistas en la nómina
oficial. La Bienal de La
Habana demostró la
fuerza que aún tienen
los artistas
participantes, el poder
de convocatoria del
evento y la presencia
siempre esperada del
público, que en esta
ocasión ha sido
definitoria.
La cantidad de
instituciones que
acogieron el evento,
cerca de 18 espacios,
sin contar plazas,
parques, espacios
públicos y otros sitios
como el Instituto
Superior de Arte,
Miramar Trade Center,
nos mostraron un grupo
de interesantes o
atractivas piezas, que
fueron escogidas por el
equipo curatorial del
Centro de Arte
Contemporáneo Wifredo
Lam. Con logros y
desaciertos, el evento
siempre ha apostado a lo
diverso, a lo nuevo, a
lo renovador. Imposible
en unas pocas páginas
comentar tantas obras y
tantas acciones que han
ocurrido en estos 24
días.
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Conga
irreversible,
Los Carpinteros |
Una de las piezas que
más ha llamado la
atención ha sido
la Conga irreversible,
del conocido dúo Los
Carpinteros. Una
obra que nada tiene que
ver con su trabajo
precedente, pensado de
forma rápida. Algo
nuevo, diferente,
refrescante, la sola
idea de pensar en algo
así, merece nuestro
reconocimiento. La
vuelta atrás, el
recorrer de espaldas, el
volver sobre los pasos
que andamos hacia
delante de forma
contraria, tantas
lecturas. Las
festividades populares
que ocurren en todo el
mundo, el uso del color
negro, algo elegante,
todo el trabajo de
vestuario y ornamentos
de los participantes,
son elementos que animan
esta propuesta, este
baile, esta conga, que
esta en toda sangre del
cubano.
No había mejor lugar
para esta pieza que el
Prado habanero. Lugar
histórico de nuestros
carnavales, la obra
rememora el sitio como
emblemático para este
tipo de festividad
popular, lugar ya con
otros usos, con
múltiples usos, lugar
muy bello aun, a pesar
del tiempo.
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Ciudad Generosa,
de Rene Francisco y
la 4ta. Pragmática
Pedagógica |
Recordamos
la excelente muestra de Esterio Segura, uno de
los artistas invitados,
al igual que Carlos
Garaicoa, renovado
siempre, que nos hace
caminar sobre nuestros
propios pasos, algo que
hemos recorrido en algún
momento de la vida, con
su visitada muestra en
el Centro de Arte
Contemporáneo Wifredo
Lam, que no deja de
tener visitantes, como
sucede aun los lunes y
bajo lluvias, con la
Ciudad Generosa, de Rene
Francisco y la 4ta.
Pragmática Pedagógica,
realmente algo
increíble; la obra de
Fabelo, siempre
sugerente; Jorge Pardo,
igual en el Centro
Wifredo Lam; Andrés
Serrano, por primera vez
en Cuba con su
exposición en la
Fototeca de Cuba; la
presencia de Steven
Cohen por primera vez,
igualmente algo
inolvidable, así como la
de tantos otros en este
evento.
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Steven Cohen, en
el Centro
Wifredo Lam |
Otra de las propuestas
de mayor atención por
parte del público ha
sido la exhibición
colectiva
Una mirada
múltiple, de la colección CIFO. Poder apreciar
estas obras en nuestro
Museo, da la posibilidad
a todos de tener un
contacto con estas
importantes piezas y
artistas. No importa de
dónde vengan, no importa
quién es el
coleccionista. Lo
importante es que sea
buen arte y que nos
permita
retroalimentarnos, saber
que tanto el público
como los historiadores
del arte, tenemos esa
variante en nuestro
propio suelo.
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Una mirada
múltiple, de la
colección CIFO
Sin título,
Jorge Pardo (Estados
Unidos; n. 1963,
Cuba) |
Opiniones hay y habrá
siempre. Para nosotros
lo más importante es
hablar desde el arte,
desde su diversidad y su
polisemia y ver qué nos
ha dejado de positivo el
encuentro, políticas
aparte. Desde ese
diálogo, apostamos por
lo mejor de la cultura
internacional, sin
cerrar filas, puertas ni
ventanas, abiertos a
todo y a todos.
Y sí, nos gusta la
Bienal, aunque haya dos
años por medio, o aunque
sea trienal. Su nombre
ya nos identifica como
evento de Cuba y para el
mundo, hecho con
plenitud de conciencia,
de esfuerzos y de mucho
trabajo.
Y
no es nuestro último
suspiro. Atribuir a la iniciativa
espontánea y respetuosa
de un artista que quiso
trabajar con Fidel la
intención de retratar un
final que solo esperan
quienes no quieren a
Cuba, es una
manipulación aviesa e
inútil. Muy bien lo
entendieron
Roberta Bosco y Stefano
Caldana:
“En esta segunda
participación en la
Bienal de La Habana,
donde en el año 2000
presentó la instalación
low tech 33 preguntas
por minuto, exhibe
Último suspiro.
Se trata de una obra
minimalista y muy low
tech, tal y como
requiere la situación
cubana. Es una suerte de
gran acordeón, casi un
organismo vivo que
respira diariamente y
ininterrumpidamente con
el mismo ritmo de la
respiración de una
persona y además suspira
168 veces cada día. La
máquina está conectada
por medio de un tubo
hospitalario a una
bolsita de papel. "La
idea es que una vez que
alguien entregue su
suspiro a la pieza, esta
lo circula para siempre
entre una bolsa marrón
de papel y un fuelle
robotizado. Cuando el
retratado fallezca su
aliento continuará en la
máquina”.
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Último suspiro,
de Rafael
Lozano-Hemmer |
Ese artista
—Rafael
Lozano-Hemmer—
trabajó
con nosotros días y
noches para el público
de la Bienal y con
nosotros disfrutó y
disfruta el encuentro
con la Cuba real, la que
algunos medios no
quieren ver. Como dijera
José Martí, ese
intelectual que
deberíamos recordar
siempre y estudiar mucho
más: "Lo importante no
es hacerlo bien. Lo
importante es hacerlo
plenamente. Entonces,
está bien".
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