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Sin duda el asunto ocupa
y preocupa a los
residentes en la Isla.
Muestra de ello
constituyó la abarrotada
sala Fresa y Chocolate
del ICAIC, en La Habana.
Durante las dos horas
del debate organizado
por la revista Temas,
en torno al
Sector privado: impactos
precursores; se
evidenció, además, que
si algo queda claro para
los implicados en el
proceso de Actualización
económica por la cual
atraviesa el país, es
que entre el ahora y el
futuro pende un gran
signo de interrogación.
¿Cómo vemos y se ve a sí
mismo el emergente
sector
—para
utilizar el neologismo
de moda—
cuentapropista?, ¿qué
esperamos de él?
Criterios heterogéneos
mostró el público
asistente a este panel
de Último Jueves. Desde
el aplauso sin reservas,
hasta la aprensión ante
el resurgimiento de
actitudes egoístas,
prácticas abusivas, y
especialmente de un
estrato social que
pudiera erigirse en
explotadora de sus
conciudadanos.
En tanto, los
integrantes del panel,
aun considerando que
todavía es demasiado
pronto para una
valoración rotunda, se
atrevieron a exponer
cierto balance
preliminar.
Según el sociólogo
Ricardo J. Machado,
profesor e investigador
del Instituto de Altos
Estudios de Hotelería y
Turismo, en
informaciones publicadas
en diferentes medios se
señala que a finales del
2015 la cifra de
trabajadores no
estatales debe ascender
a 1 millón 800 mil
personas (alrededor del
30 porciento de la
fuerza laboral del
país). No obstante, “en
muchas de las
entrevistas que hemos
realizado en diversas
provincias, encontramos
que los cuentapropistas
se sienten inseguros,
incluso algunos
mantienen doble vínculo
laboral, es decir, a la
par trabajan en un
órgano estatal”. La
desconfianza tiene como
base la historia del
cuentapropismo en los
últimos 15 a 20 años,
caracterizada por el
abrir y cerrar las
posibilidades, avanzar y
detener el proceso. El
futuro depende del papel
activo de los órganos
reguladores, entre ellos
la ONAT, el Instituto de
la Vivienda, el
Ministerio del Trabajo y
Seguridad Social, y la
sólida preparación
profesional que les
permita disponer de las
competencias necesarias
para gestionar con
eficiencia el
crecimiento de este
sector, manifestó.
El mencionado sector no
estatal incluye, además
de los trabajadores
privados (cuentapropistas,
artistas independientes,
instituciones
religiosas, campesinos
individuales, asociados
a las Cooperativas de
Créditos y Servicios),
las Cooperativas de
Producción Agropecuaria
(CPA), las Unidades
Básicas de Producción
Cooperativa (UBPC) y las
empresas mixtas,
especificó José Barreiro
Alfonso, viceministro
del Ministerio de
Trabajo y Seguridad
Social. El resultado de
2010-2011 es un
decrecimiento notable de
la ocupación estatal y
un crecimiento del
sector no estatal, tal
como se previó.
La cifra de quienes
laboran por cuenta
propia hoy asciende a
385 mil, o sea, 228 mil
más de los existentes en
octubre de 2010 cuando
se produjo la ampliación
o flexibilización de
esta modalidad de
empleo. Tal incremento
no se debe
fundamentalmente al
aumento del número de
actividades que pueden
ejercerse, que pasaron
de 178 existentes a
fines de 2010, a 181,
sino a la eliminación de
restricciones, como el
permitir contratar
personal y el
otorgamiento de nuevas
autorizaciones en 29
actividades que se
encontraban suspendidas,
algunas de ellas por más
de diez años. El
funcionario aportó un
dato: el 67 porciento de
las nuevas
incorporaciones no
poseía anteriormente
vínculo laboral con el
Estado, lo cual confirma
que se ha convertido en
una fuente de empleo.
“El trabajo por cuenta
propia, desde el punto
de vista del empleo, ha
sido positivo. Aunque la
mayoría no proviene del
proceso de
disponibilidad en las
empresas, esa fuente ha
aportado también”,
afirmó. “Hay prestación
de servicios,
producciones, y existe
un determinado nivel de
satisfacción por parte
de la población; un
cierto nivel, porque no
todos los productos que
se fabrican ni todos los
servicios que se
prestan, tienen la
calidad que la gente
exige”.
Lilia Núñez, socióloga e
investigadora del Centro
de Investigaciones
Psicológicas y
Sociológicas, comentó
algunas evidencias: el
sector privado sobre
todo ha crecido en las
zonas urbanas; resulta
heterogéneo por la forma
y la magnitud de la
propiedad, dentro de él
hay un segmento que es
propietario y productor
a la vez. “Un elemento
característico: una cosa
es lo normado, y otra lo
que sucede en la
realidad. En los años 90
se trató de poner
límites al
enriquecimiento de ese
sector, pero en la
práctica surgieron
grupos de pequeña
burguesía. La
legislación actual, si
bien declara que no
admitirá la
concentración de la
propiedad, de hecho está
ampliando la posibilidad
de obtener más ingresos,
al permitir emplear
fuerza de trabajo”.
Sin embargo, para Ángel
Bueno Martínez,
trabajador por cuenta
propia desde hace dos
décadas y delegado a la
pasada Conferencia del
Partido, la nueva
apertura resulta
provechosa. De acuerdo
con sus palabras, una
posible fórmula para
enfrentar lo negativo de
esa elevación de los
ingresos sería: “Al
hombre que se enriquece
hay que comprometerlo
con la Revolución, que
sea patriota”.
Disímiles estereotipos
se han instaurado, y
otros se están
modificando en torno al
cuentapropismo. Sobre
ello expuso Daybel
Pañellas, profesora de
la Facultad de
Psicología de la
Universidad de La
Habana. Aun cuando
subsiste parte del
estigma padecido durante
años por los
trabajadores
independientes (muchos
los califican de
“bisneros y
negociantes”), al punto
de que artistas,
escritores, pastores
religiosos, rechazan
consciente o
inconscientemente
pertenecer a ese grupo,
en estos momentos la
imagen que se tiene
sobre él es ambivalente.
Cuando se autorizó este
sector, en los años 90,
los que toman decisiones
en el país lo
consideraban un mal
necesario; pero ahora su
imagen ha sido
legitimada, y mucha
gente los percibe como
útiles a la sociedad,
porque proveen productos
y servicios no
disponibles, o que son
más diversos y de mayor
calidad.
“También la población en
general mantiene esa
ambivalencia”,
puntualizó la
investigadora. El
cuentapropista es
considerado una persona
de altos ingresos, el
más exitoso se conecta
con el botero, el dueño
de la paladar… En el
polo opuesto está el
manisero, el vendedor
ambulante, el de CD.
“Las personas reconocen
que los cuentapropistas,
exitosos o no, trabajan
muchísimo y por tanto
tienen derecho a ganar
bastante dinero”. Dentro
de este propio grupo de
trabajadores privados se
ha jerarquizado el valor
trabajo.
A la par, quien labora
por cuenta propia es
visto mayoritariamente
como alguien vulgar y
ostentoso. Ya aparece
entre los impactos
subjetivos el criterio
de que el dueño es el
explotador, aunque de
manera no inmediata sino
proyectiva, pues los
empleados de
establecimientos
privados no dejan de
comprender que obtienen
más que otros colegas.
Esta imagen aparece
especialmente entre
aquellos empleados en
actividades más
prósperas. El dueño se
percibe como explotador
tanto por lo que exige
como por el porciento de
la ganancia que entrega
a sus trabajadores. “En
muestras con las que
hemos trabajado, unos
600 sujetos, el
cuentapropista que menos
recibe puede llegar a
ganar hasta seis veces
más” que el profesional
del sector estatal (en
las entrevistas
efectuadas por Ricardo
J. Machado la norma es
de dos a tres veces).
Pañellas reveló otras
aristas para
reflexionar. Los
cuentapropistas “lo
primero que esperan es
tener éxito, lo cual es
sinónimo de ganar
dinero. Generalmente
entran a ese sector solo
por el incentivo
económico, pero luego
descubren una ganancia
secundaria: la de la
autogestión y la
independencia”.
Dentro de sus negocios
están reproduciendo
lógicas estatales de
organización, promoción,
y subordinación
vertical; asimismo,
dinámicas vinculadas a
tradicionales roles de
género: los dueños
suelen ser hombres (y
blancos). Al contratar
personal, sobre todo
parientes, se están
creando
disfuncionalidades
dentro de la familia y
en la propia
organización, debido a
relaciones ambiguas
entre empleador y
empleado.
Arenas movedizas
Como ocurre
habitualmente en los
debates mensuales del
Último Jueves, el
público no solo presentó
interrogantes al panel,
sino que emitió
reflexiones propias.
Entre los criterios
recurrentes descolló el
llamado a legalizar
dentro del sector no
estatal actividades
afines a técnicos y
graduados
universitarios. Debido a
esta exclusión, hoy se
desaprovecha un gran
capital profesional y
científico.
El sector privado podrá
cada vez tener más
espacio en el país, pero
para sanear la economía
nacional es
imprescindible una buena
gestión estatal, se
escuchó en la sala Fresa
y Chocolate. También que
el Estado debe regular
más eficientemente, y de
manera provechosa para
todos, el trabajo por
cuenta propia, para que
no se mantengan y
multipliquen prácticas
abusivas como los altos
precios en los
agromercados y en la
transportación de
pasajeros. Urge abrir
mercados mayoristas;
incluso hay productores
privados que pudieran
asumir en alguna medida
ese rol. Y derogar
políticas fiscales que
privilegian la
importación sobre la
producción nacional.
Todo ello contribuirá a
la disminución de los
costos y del importe
final de los alimentos y
artículos.
Inquieta el hecho de que
la gran mayoría de los
cubanos carece del
capital necesario para
emprender una empresa
privada, por lo cual se
halla en flagrante
desventaja ante la
minoría que sí puede
hacerlo. Además, a
menudo los
cuentapropistas inician
sus actividades gracias
a dinero proveniente del
extranjero. ¿Quién es el
verdadero dueño
entonces, quién toma
realmente las
decisiones?, cuestionó
uno de los presentes.
Devuelto el micrófono a
los panelistas, Ángel
Bueno Martínez aseguró:
“Hay industrias, y
servicios, como la
educación y la salud
pública, que nunca van a
ser privados. Eso lo
tiene bien claro el
Partido. El trabajo por
cuenta propia, gracias a
los impuestos, va a
permitir que se
fortalezca
económicamente el
Estado. Esto podrá
llevar a que los
médicos, educadores y
otros profesionales y
trabajadores estatales
ganen lo que deben
ganar”.
Lilia Núñez defendió la
pertinencia de
reestructurar el sector
estatal y ampliar las
demás formas de empleo.
“No solo hay que
regular, también crear
condiciones para el
trabajo por cuenta
propia. Porque si los
cuentapropistas no
tienen dónde comprar
insumos, ni existe nivel
de créditos para
aquellos que no poseen
recursos, dentro de ese
segmento también se van
a reproducir
desigualdades y los más
ricos serán cada vez más
ricos”, en detrimento de
los demás. Y añadió: “La
única manera de
articular las formas de
producción es a escala
local, evaluando las
características,
necesidades y
posibilidades de cada
territorio”.
Si este contradictorio
panorama es el hoy, ¿qué
deparará el futuro?
Daybel Pañellas estima
que aunque muchos
cubanos han puesto en el
cuentapropismo la
esperanza de recibir,
ahora y en lo adelante,
servicios que en su
vertiente estatal no han
sido eficientes ni
diversos, las
perspectivas de futuro
son heterogéneas y aún
inciertas. El Estado lo
considera un instrumento
para resolver
necesidades productivas
y de servicios; los
demás grupos sociales lo
perciben enfocado en
fines utilitarios; y los
propios cuentapropistas
se ven a sí mismos
orientados a conseguir
un mayor ingreso.
El trabajo por cuenta
propia, y en general el
empleo no estatal,
tendrá un espacio cada
vez mayor en la economía
cubana, ratificó el
viceministro José
Barreiro Alfonso. La
legislación deberá
considerar la inclusión
de contratos laborales
que permitan el máximo
respeto a los derechos
de los trabajadores por
cuenta propia. Todas las
contradicciones que se
ven en la calle hay que
resolverlas, hay que
poner orden con rapidez
en todos los casos; los
Consejos de
Administración poseen la
facultad de ordenar el
ejercicio del trabajo
por cuenta propia,
aunque ciertas medidas
son de carácter
nacional, y se continúan
tomando, agregó.
Por ahora, otras
inquietudes formuladas
por los concurrentes al
Último Jueves sobre el
Sector privado:
impactos precursores
deberán aguardar
respuesta. Entre ellas:
¿Está preparado el país
para lidiar en los
próximos años con un
pequeño grupo
poblacional que
detentará cierto poder
económico? ¿Ha pensado
el Estado en autorizar
al sector no estatal o
cuentapropista a
exportar lo que produce,
o en permitirle importar
los materiales e insumos
que necesita? ¿Ha
pensado en implementar
en Cuba un sistema como
el de Argentina en el
que el Estado tiene la
mayoría de las acciones
de las industrias, pero
todos los trabajadores
de ellas son
accionistas? Los
organismos competentes
tienen la palabra. |