LA JIRIBILLA
"EL DESEO SIEMPRE
FUE LLEGAR HASTA AQUI"
Resumen
Nirma
Acosta
| La
Habana
CB:
¿Qué Museo Nacional de Bellas Artes vamos a tener? ¿Es
este el museo que necesitamos?
MC:
Vamos a tener un gran Museo Nacional de Bellas Artes,
sin dudas. Porque esta posibilidad de multiplicar en
tres edificios la sede original del museo, desde luego,
multiplica las posibilidades expositivas, pero al mismo
tiempo esta gran inversión y restauración de los tres
inmuebles que van a constituir el conjunto del Museo
Nacional, no solamente conlleva a una recuperación
patrimonial —cada uno dentro de su época tiene sus
determinados valores—sino que también cualifica las
obras. El museo permitirá desarrollar un trabajo mucho
más amplio y a la altura de los requerimientos de un
museo contemporáneo. Me refiero a las condiciones
creadas para la exhibición de las obras, a las
facilidades de las cuales va a disfrutar el público,
las actividades que puede brindársele en las excelentes
áreas que tenemos y lo que pueden encontrar aquí y no
teníamos antes. El museo tuvo muchas buenas épocas de
esplendor, a pesar de verse limitado por las cuestiones
materiales, de espacio, imposibilidad de exhibición de
fondos importantes, etc. El deseo siempre fue llegar
hasta aquí, tener este gran museo que a partir del 1 de
agosto va abrir sus puertas al público.
CB:
Los cubanos vamos a asistir a la exhibición de una
buena parte de los fondos patrimoniales que durante años
estuvieron guardados. ¿Cuál será, entonces, el nuevo
concepto museográfico de Bellas Artes?
MC:
En el antiguo museo dedicábamos la segunda planta al
arte universal y la tercera al arte cubano. Basta decir
que el edificio original del museo se va a dedicar íntegramente
a exponer el arte cubano.
El antiguo edificio del Centro Asturiano, por su parte,
que ha sido primorosamente restaurado en sus seis
niveles va a albergar las otras funciones: arte
universal. En el 5to nivel se exhiben las escuelas de
Flandes, Holanda y Alemania. Esta última, no se exhibió
nunca y las otras no se tenían reunidas por escuelas.
Dentro de las áreas europeas solo aparecían pinceladas
de estos maestros. También vamos a tener en este nivel,
la importante colección de Gran Bretaña, casi
totalmente desplegada; no completa, porque
afortunadamente el museo tiene mayores fondos que los
que va a exhibir, pero desplegada en un espacio idóneo.
También Italia, desde el Renacimiento hasta el siglo
XIX. En el 4to nivel estará la sala de pintura
francesa, la colección de arte de la antigüedad que
tiene un montaje bastante espectacular y desde el punto
de vista museográfico constituye todo un aporte, ahí
se van a desplegar las culturas fundamentales que
integran esta colección: Egipto, Grecia y Roma. El
concepto museográfico permite una lectura muy didáctica
y coherente del valioso patrimonio que integra esa
colección.
En el 4to nivel va a estar también una sala permanente
dedicada a la exhibición de los grandes maestros del
dibujo, el grabado... o sea, al papel, que requiere
condiciones especiales de temperatura, humedad, luz. Y
en este sentido, vamos a albergar de manera rotativa una
muestra de nuestro gabinete de estampas que es muy
amplio —abarca mas de 35 mil piezas.
En el 3ero estará la exposición española más
completa, importante y grande que se conserva fuera de
España. Grande, desde el punto de vista de los autores
que posee, pues todas las colecciones son importantes y
hay que compararlas consigo misma, no unas con otras,
pero esta muestra incluye desde unas tablas catalanas, góticas,
del protorrenacimineto hasta el iluminismo de Sorolla,
fines del siglo XIX y principios del XX, cronológicamente
ordenado con piezas muy representativas. También
tenemos la exposición del estilo Ukiyo-é, las famosas
estampas japonesas en una sala diseñada con el mismo
concepto de la de grabado y que nos va a permitir rotar
las colecciones de Asia, expuestas también por vez
primera.
En la planta baja, estarán las exposiciones
latinoamericana y norteamericana. En el caso de Latinoamérica,
desde la etapa colonial y la norteamericana, desde los
siglos XVIII y XIX. Estas dos colecciones son una
primicia para el público cubano.
CB:
Los proyectos del museo como institución cultural
siempre trascendieron el espacio de la plástica y
acogieron a la música, el cine y otras
manifestaciones. ¿Cómo pretenden dar continuidad a
este propósito dirigido fundamentalmente a los niños y
jóvenes?
MC:
Primeramente, vamos a contar con un centro de
documentación con unos 120 mil volúmenes que debe
convertirse en cita obligada de los estudiantes de arte
y también de todos los interesados del país. El teatro
se ha remodelado y se ha dotado de la más moderna
tecnología, con traducción simultánea incluida.
Pensamos caracterizar una programación que distinga al
museo. Eso no es absolutamente nuevo. Bellas Artes tenía
una prestigiosa programación, que incluía
presentaciones de artistas de primer nivel. Eso no se
puede perder.
Queremos dedicar un día a películas comentadas, música
de concierto, espectáculos de gala o de mayor público,
un espacio para el teatro, entre otros. Un día de la
semana lo dedicaremos, en las mañanas, a actividades
con los niños. También, sistematizaremos los cursos y
ampliaremos el espectro de opciones para los jóvenes.
Lo más importante es que sientan que el museo es una
obra concebida, ampliada, remodelada para ellos porque
son los que por razones naturales lo van a aprovechar más,
para aprender y conocer.
La propuesta debe ser amplia, variada, de primer nivel,
y sobre todo, estable. Que garantice —amén de que no
puedan enterarse de lo programado—, asistir con la
certeza de que vas a encontrar un espectáculo de
calidad y buen gusto, acorde a las expectativas que
sugiere una institución como esta. Todo el mundo sabe
que los sábados a las cinco de la tarde la Basílica de
San Francisco tiene una oferta interesante. Así nos
gustaría que pasara con el museo. Que el público lo
sienta cercano a sus intereses y se distinga por la
calidad y seriedad de la programación y los proyectos
que auspicie.
CB:
¿Cuál ha sido el costo de la obra?
MC:
El costo ha sido elevado. Si vamos a compararlo con los
valores que va a proteger, estos valores sustentan la
posibilidad que ha tenido el estado revolucionario, y la
gran sensibilidad que ha mostrado en hacerlo, de
acometer una obra como esta con las exigencias y los
requerimientos que ello implica. Porque no es un acto efímero,
es una obra para mañana. Va a conservar un patrimonio
que digamos dentro de 300, 400 o 500 años estamos, o
mejor, estarán otros, entonces, en la obligación de
presentar al público, a los que vengan después. El
costo es alto, pero los valores patrimoniales que
conservan son eternos en sus propósitos.
CB:
Perspectivamente... Relaciones del museo con otros
museos del mundo.
MC:
Durante estos años que el museo ha estado cerrado al público,
no hemos descansado como se pudiera pensar. Hemos tenido
un movimiento intenso de exposiciones en distintos
lugares, fundamentalmente, en España. Las relaciones
con otros museos han sido a través del Consejo
Internacional de Museos (ICOM) cuyo Comité Nacional en
este momento presido. También, a través de relaciones
bilaterales. Independientemente de que las relaciones
con algunos de estos museos como el Reina Sofía, el de
Bellas Artes de Bilbao, el Louvre, el Museo Arqueológico
de Madrid, el Prado, ya existen, en algunos casos al
nivel de contactos y otros, de intercambios, a partir de
ahora esto debe ampliarse y multiplicarse.
CB:
¿Cuáles serían aún las limitaciones que como museo
le tocaría enfrentar?
MC:
Los fondos que tenemos, por supuesto, superan
mayoritariamente lo que va a estar expuesto al público.
Los espacios siempre pueden resultar limitados para el
amplio patrimonio con que cuenta el país. Por supuesto,
no estoy imaginando un cuarto inmueble para el Museo de
Bellas Artes. El reto es ser capaces de mover los fondos
para que el público pueda asistir y disfrutar de ellos
y se complete la lectura de la exposición de los fondos
que tenemos. Nunca un museo lo puede exhibir todo, es un
privilegio poner a disposición del público colecciones
y obras nunca antes exhibidas, crecer en espacio.
Exhibir las colecciones europeas por escuelas, las de
arte latinoamericano y norteamericano de manera
permanente, extender el discurso museográfico hasta el
año 2000. Antes terminaba en el 70. Hoy damos cabida a
la pintura de las décadas del 70, 80 y 90. Ampliamos
las posibilidades expositivas y a su vez permitimos que
el público vaya directamente a ver lo que le interese.
En el vestíbulo, recibe un plano y accede directamente
hasta lo que quiere ver sin necesidad de hacer el
recorrido cronológico de los museos decimonónicos que
te obligan a pasar por todas las etapas. Es un concepto
completamente contemporáneo, con las áreas libres,
interconectadas y abiertas entre ellas. Esto permite una
mayor libertad y opción al visitante.
CB:
¿Que por ciento de los fondos va a quedar expuesto al público?
MC:
Casi un 40% de los fondos de la colección de arte
universal. Es una cifra alta. En el caso de Cuba, es tan
enorme la colección de arte cubano, gracias al
coleccionismo consecuente y estable por parte del museo
en este sentido, que solo se podrá exhibir en muestra
permanente un 30 % de los fondos que conservamos, el
resto pasará por las salas transitorias, que son dos en
cada edificio. Hay un por ciento que no se va a exponer
nunca porque no cumple los requisitos, pero son obras
representativas, patrimoniales que el museo esta en el
deber de atesorar y conservar. No olvidemos que estamos
llamados a proteger el patrimonio plástico de la nación
cubana y que algunas de estas obras quizás encuentren
mejor lugar en otros museos o galerías que por sus
características puedan albergarlas y exponerlas.
CB:
¿Cómo han acogido los pintores cubanos la apertura del
museo?
MC:
El Museo Nacional de Bellas Artes ahora va a dar espacio
a casi 300 artistas de todas las generaciones, se amplía,
se cualifica y va a ser por supuesto una gran fiesta de
la plástica cubana, un lugar donde se puede conocer y
estudiar el arte cubano desde la llegada de los primeros
europeos hasta el siglo xx.
CB:
En los fondos se incluyen obras que formaron parte del
patrimonio de la burguesía cubana y de algunos pintores
que viven hoy fuera de la isla. ¿Habrá alguna
restricción en este u otro sentido?
MC:
Las obras que legítimamente forman parte del
patrimonio, cualquiera que haya sido su origen, por
supuesto que se van a exhibir. No hay ninguna limitación
en la procedencia de las obras, en el origen de los
autores. Serán exhibidas siempre que cumplan los
requisitos que tiene esta institución. Los pintores que
están fuera del país, forman parte de la plástica
cubana, de nuestra historia, inclusive muchos se han
mostrado muy contentos con la realización de este
proyecto y algunos han querido actualizar y donar nuevas
obras y se han brindado a ayudarnos para hacer realidad
este proyecto. La exposición es de absoluta libertad en
cuanto a autores y a procedencia de las obras.
Algunas piezas que proceden de estas famosas colecciones
de la burguesía azucarera de los años 30, 40, y aún
en fecha posterior, forman parte de nuestras colecciones
y son patrimonio de nuestro museo. Algunos descendientes
de los que compraron estas obras se han interesado, en
ocasiones, por su destino y con mucho gusto los
recibimos, y se las mostramos. Generalmente, han tenido
una actitud de cooperación, y hasta nos han brindado
información sobre ellas. En muchos casos, están
satisfechos por el estado de conservación en que se
encuentran. Además, en nuestros catálogos no se oculta
la procedencia de las colecciones. Indudablemente, el
museo es depositario de estas obras porque ellas se
formaron en una realidad condicionada por determinado
dictado económico, cultural, que no solo no lo
ocultamos, sino que forma parte de la historia cultural
de la nación.
CB:
Del 81 al 84 usted fue directora de esta institución
que hoy abre sus puertas con un concepto nuevo y
abarcador. Su regreso a Bellas Artes le impone no solo
retos, sino la realización de sueños y utopías de
entonces...
MC: Es una tarea. Como persona, este momento es muy
importante por lo que significa. Es un privilegio
regresar al museo justo ahora. Lo esencial es la obra.
Poco importa si soy yo u otra persona, pero lo cierto es
que esos sueños de entonces, hoy han sido posibles...
La necesidad de reinstalar la colección de la antigüedad
que se estaban dañando, la posibilidad de exhibir
fondos sobre los que se había estudiado, investigado
seriamente, y en momentos anteriores no tuvieron cabida
en las salas de exposiciones. Contar con talleres y
laboratorios de restauración y almacenes con las idóneas
condiciones, e iniciar una nueva época de esta
institución, que es un privilegio para el país, y para
mí, dirigirla.
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