LA JIRIBILLA
LA MANADA DE STAN
FRENTE AL REBAÑO DE BUSH
Un prestigioso artista plástico estadounidense, deseoso de viajar a Cuba para homenajear con una escultura a José Martí, se ha convertido en la más reciente víctima de la política fascista que promueven los grupos extremistas de Miami y que instrumenta la actual administración norteamericana hacia la Isla
Félix López
| La
Habana
La "culpa" es del desierto de Nazca, allá en Perú. Stan Herd lo descubrió por los años 70, desde su natal Kansas, cuando un documental de televisión lo puso frente a sus gráficos de líneas misteriosas, figuras que solo tienen sentido si son vistas desde el aire. Ese encuentro -irremediablemente- condicionó su manera de ver la vida y el arte.
Desde entonces han transcurrido tres décadas. Y Stan dejó de ser aquel veinteañero que se buscaba a sí mismo, en los lienzos y en los mármoles, para convertirse en el consagrado artista que muchos admiran desde Washington a Moscú, de Sri Lanka a Río de Janeiro. Magia que lleva la magnitud del gran formato de sus obras, conformadas con piedra, pasto, arena y otros elementos que toma prestados a la naturaleza.
Pero Stan Herd no emprendió solo la aventura de crear para quienes desandan y sobrevuelan la tierra. Por más de 20 años lo han seguido otros artistas, amigos y colaboradores, a los que el pueblo norteamericano conoce, familiarmente, como La manada de Stan o La manada de la tierra.
En días recientes, Stan Herd volvió a ser noticia. Solo que esta vez no ocupaba las páginas de National Geographic, People Magazine, Wall Street Journal, o los segmentos de arte de importantes televisoras como ABC's, CBS's, NBC's, y CNN, que acostumbran a seguirlo a todas partes. Y la "crítica" no era precisamente sobre su obra, sino contra su persona...
ENEMIGOS DE LA MANO FRANCA
De no haber viajado a La Habana el pasado mes de octubre, donde realizó una gigantesca rosa blanca de 17 por 26 metros sobre el césped de un parque, Stan Herd nunca hubiese aparecido en las páginas de El Nuevo Herald. Pero cometió el "pecado" de cruzar el Estrecho de la Florida e inspirarse en un conocido poema de José Martí, al que considera el símbolo más alto de Cuba.
Con su habitual intolerancia, los sectores más reaccionarios de Miami, al tanto de todo lo que niegue su política de odio y aislamiento, pusieron al artista en el colimador y accionaron sus hilos en el retablo de Washington para impedir que pudiera regresar a Cuba. Stan planeaba retornar este verano y crear una imagen gigantesca del Héroe Nacional cubano, en un área entre la Fortaleza de La Cabaña y el Cristo de Casa Blanca, frente a la entrada de la bahía habanera.
El pasado mes de abril, el Departamento del Tesoro le negó el permiso, aduciendo que "la visita beneficiaría al régimen castrista y violaría la ley del embargo". Herd, que no parece dispuesto a negociar su libertad de elegir a dónde va, ha dejado claro que su intención es ajena a la política y se sustenta estrictamente en las regulaciones establecidas para los intercambios culturales y humanitarios.
Atizando el fuego y en una evidente posición de fuerza, el periódico vocero de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) ha dicho que la petición del artista norteamericano "está poniendo a prueba los límites de los intercambios culturales con la isla". Y acto seguido recuerda que "la pasada semana, el presidente George W. Bush anunció su propósito de recrudecer el bloqueo, aumentando el control sobre los viajes y los intercambios culturales".
Con este caso, evidentemente, se desnuda a los ojos del mundo la esencia intolerante y fascista con que mira a Cuba la nueva administración norteamericana. En fecha tan temprana como el 4 de julio, el periódico La Jornada, de México, había advertido que "la medida es un reflejo de cómo Bush desmantela los llamados 'intercambios de persona a persona' promovidos por el entonces presidente William Clinton".
DE LA MANADA Y EL REBAÑO
Civilizados, e imagino que atónitos, Stan y sus seguidores no se han cruzado de brazos. Bob Augelli, representante del artista y coordinador de la iniciativa, aseveró que "este es un proyecto de arte, con el propósito de tender puentes de comunicación y entendimiento entre ambos pueblos... Confió en que Herd pueda obtener la licencia de viaje, tras las gestiones emprendidas ante la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) por el senador Pat Roberts, republicano por Kansas".
Se refiere a la carta enviada (6 de junio) por el senador al Departamento del Tesoro, donde solicita la aprobación del proyecto. Veamos cuál será el desenlace, sobre todo porque Pat Roberts, además de admirar a Herd, está a favor del levantamiento de las sanciones comerciales a Cuba; y el año pasado visitó la Isla, donde mantuvo una reunión de 14 horas con Fidel y varios ministros.
Entre los del rebaño, el representante Lincoln Díaz-Balart, que no pierde oportunidad para figurar en el show de turno, piensa que su colega republicano "está supremamente confundido sobre el tema cubano", mientras que "Herd está actuando conciente de que favorecerá al gobierno cubano".
Desde ese mismo bando, José Cárdenas, director de la oficina en Washington de la FNCA, expresó que un proyecto de esa naturaleza no se puede hacer a menos que esté involucrado el gobierno de la isla: "Esta es una iniciativa en la que este caballero está básicamente participando en una tarea con el gobierno de Castro... Si (Herd) puede argumentar sobre cómo el pueblo cubano se beneficiaría de ese proyecto, por supuesto que me gustaría escucharlo".
Interrogado desde La Habana, el colega Jim Kinsey, indicó desde Kansas que "es profundamente injusto politizar el sueño de un artista; sobre todo el de Herd que es un gran creador de obras evocadoras y místicas. No encuentro razón para que se vete su deseo de homenajear a José Martí... Ese es el reflejo de las dos grandes virtudes de la manada: combinar el conocimiento de su suelo natal con una preocupación global por la humanidad".
Y en esa breve, pero aguda declaración de Kinsey, uno termina por descubrir las cosas que en este caso le duelen al rebaño de Bush... Enmiendo entonces la oración inicial de este artículo: la verdadera "culpa" es de Stan Herd, ese hombre que no podía ser tan extraordinariamente talentoso, amigo y humano.
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