LA JIRIBILLA
LA NOTA
Luis Ortega |
Miami
Ayer Domingo, el Herald publicó una extensa información sobre el conflicto que existe en la Fundación Nacional Cubano Americana y en ella aparece el hijo de Mas Canosa explicando, con irritación en la voz, que su padre habría resuelto la disputa rápidamente… Dijo el hijo de su papá lo siguiente: "¡Papi se las hubiera cepillado hace tiempo!" Es decir, Papi no habría tolerado lo que está pasando. Los habría botado a todos. Los habría despedido. Simplemente, botado. Nada. Rápidamente. No habría ocurrido nada. Cepillado es una palabra muy cubana. También la usaba mucho el famoso dictador dominicano, Rafael Leónidas Trujillo. "Me lo cepillas enseguida", ordenaba Trujillo. Y ¡zaz!, el culpable quedaba frito. El hecho de que " el hijo" use con esa frescura esta palabra, revela, claramente, lo que ha sido y lo que es la Fundación. Una organización privada donde los que tienen el dinero toman las decisiones y los que están abajo no tienen que hacer otra cosa que obedecer. Es una organización de capataces implacables. El hijo no hace otra cosa que seguir los pasos del padre. En el orden privado, esta política corporativa puede tener sentido, pero políticamente es desastrosa. Ni el padre, ni el hijo, ni nadie en la Fundación, ha sido nunca capaz de expresar un pensamiento político referido a Cuba. Nunca han tenido un programa. En rigor, si se le exigiera a la Fundación que dejara que es lo que han hacho durante veinte años de existencia, que dar una sola respuesta: ganar dinero a como sea. Es un bonche de millonarios cubanos que han utilizado el nombre de Cuba como pretexto para hacer buenos negocios. Mas Canosa, en vida, se atrevió a anunciar los beneficios que le iba a conceder a los americanos cuando tomara el poder. Cómo se iban a repartir las empresas, las tierras, etc. Por estas cosas tan estúpidas es que la Fundación que fue siempre algo fraudulento en el orden político, ha ido desapareciendo lentamente, a lo largo de veinte años. Lo que está ocurriendo ahora no es una división, en rigor, sino un paso hacia la extinción. Ahora bien, lo grave de todo esto es que revela la ingenuidad de los cubanos. A lo largo de estos 42 años se han dejado estafar por una serie de individuos que les han prometido el cielo que no tenían. Se han tragado a las gentes del Frente, a los agentes de Trujillo, al Consejo Revolucionario, al pobre Torriente que perdió la vida, aceptaron el fraude de Enrique Huertas con sus millones, se han metido veinte años creyendo que la Fundación era algo serio. Y ahora, al final , se han quedado con Pérez Roura , Tamargo y Marieta Fandiño. ¿Quién será el próximo? ¿El Cojo de la Bocina?
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