| LA JIRIBILLA A LO CUBANO Para placer de los más de tres mil espectadores presentes en el anfiteatro de Alamar, la explosión provocada por la banda cubana Onda Expansiva estremeció a esa ciudad ubicada al este de La Habana. Una vez más, el buen rap “a lo cubano” demostró que Cuba no es sólo tierra de soneros. Manuel
Henríquez Lagarde |
La
Habana Para placer de los más de tres mil espectadores presentes en el anfiteatro de Alamar, la explosión provocada por la banda cubana Onda Expansiva estremeció a esa ciudad ubicada al este de La Habana. Una vez más, el buen rap “a lo cubano” demostró que Cuba no es sólo tierra de soneros. Igual de impresionantes estuvieron los grupos españoles los cuales, al igual que los artistas del patio, no han asimilado de manera pura esa forma de hacer música y poesía creada por los sectores negros urbanos y marginados de Estados Unidos y le han infundido el sabor de sus respectivas culturas. “La Moña de Alamar” se prolongó durante varias horas, hasta mucho más allá de la media noche, y mientras los cantantes expresaban con total libertad valoraciones críticas, pero honestas, sobre problemas sociales aún no resueltos en nuestra sociedad, La Jiribilla aprovechó para, preguntando por aquí y por allá, ofrecerle a nuestros lectores una visión panorámica de un Festival que, al igual que los músicos cubanos que incursionan en el género, cada día alcanza mayor relevancia internacional. El
Festival de Alamar
Al igual que los roqueros tienen ya desde hace mucho una plaza donde reunirse: el conocido Patio de María; los raperos cuentan con un sitio que, desde hace seis años, ha comenzado a hacerse legendario: el anfiteatro de Alamar. Desde entones hasta hoy dicha instalación ha servido de escenario a los Festivales de rap. La creación de un evento como este devino inaplazable. En sola una década la cultura del hip hop tomó gran auge en la isla. Cada vez eran más los seguidores de este tipo de música. Los raperos cubanos, cual si de soneros se tratara, parecían surgir de debajo de las piedras y actualmente, según se cree, existen más de 500 agrupaciones de ese género en todo el país. Además
de las peñas más o menos permanentes como el Café
Cantante del Teatro Nacional, los jardines del Mella,.
la Casa de Cultura de La Habana Vieja, en la Casa de
Cultura de Plaza y de los Festivales provinciales, los
raperos abogaron por tener un lugar donde encontrarse en
grande, por lo menos una vez al año, para conocer qué
pasaba en materia de hip hop, ya fuera en Cuba o en
otras partes del mundo. Durante las seis ediciones anteriores, el evento estuvo siempre animado por el promotor de este tipo del género, Rodolfo Renzoli, quien desde el primer día contó con el apoyo de la Asociación Hermanos Saíz. “ El interés de la AHS al promover al rap —asegura Fernando León Jacomino, vicepresidente de dicha organización—, es más que todo legitimar a nivel de la cultura nacional un género musical que tiene una respuesta de público impresionante y que no se puede desconocer a la hora de buscar que el arte llegue cada vez más a la sociedad. Al rap se le está prestando una gran atención porque a pesar de provenir de una cultura foránea ya está comenzando a demostrar con mucha claridad su inserción en el edificio de la cultura cubana”. A diferencia de las anteriores en esta edición, el Festival se dimensionó en lo que a aseguramiento institucional se refiere. Los esfuerzos mancomunados de instituciones como el Instituto Cubano de la Música, Havana Club Internacional, el Ministerio de Cultura, la UJC, la Empresa Benny Moré y la Adolfo Guzmán, entre otras, no solo han hecho posible que existan, además de un extenso programa que trasciende a los conciertos en el anfiteatro, una mayor promoción: se han colocado ocho vallas en diferentes sitios de la ciudad, realizado spot promocionales y afiches. Sin dudas, cada nueva edición del Festival gana mayor relevancia. “ El Festival de Alamar es la meta a alcanzar —afirma el rapero cienfueguero Junior Núñez, director de la agrupación Tercera Jugada— es como un objetivo. Todos los grupos quisieran estar en él y así lo demuestra la amplia cobertura de prensa: más de treinta periodistas acreditados, incluso cadenas televisivas tan importantes como CNN o Televisión Española. De
dónde son los cantantes Desde hace ya varios Festivales se ha hecho habitual la presencia de artistas de otras latitudes. En esta edición, por ejemplo, además de los raperos cubanos el público seguidor de esta música probablemente podrá disfrutar de grupos procedentes de Venezuela, Canadá, Estados Unidos y España. “Amo
esta isla y no soy del Caribe, jamás podré pisar
tierra firme porque me inhibe”, entona ante la prensa
María Rodríguez, más conocida en el mundo artístico
como La Mala Rodríguez. “Vine a Cuba porque me lo
ofrecieron y yo he dicho, pues yo voy de tirona. Me
enteré por mi compañía disquera quien fue la que me
habló del Festival y me preguntó si estaba interesada
en venir a participar grabar una especie de disco,
asegura esta sevillana de marcado
acento gitano que ahora reside en Madrid. “Pero
más que nada, estoy aquí por venir a conocer Cuba.
Todo lo que tiene Cuba.
Tengo poca información de los raperos cubanos.
Ahora he conocido alguna gente muy simpática, todo el
ambiente. Me gusta el rollo de Cuba”. El
Menor
Con la cabeza rapada, un grueso collar alrededor del cuello y una ancha camisa de colores abigarrados, El Menor contempla, con la concentración de un atleta, el escenario de concreto al que subirá dentro de un momento. Su vedadero nombre Dasari Cumar y pertenece al grupo Duro como el Acero y al proyecto Cuban Represent. A pesar de que solo tiene 18 años y dos premios en su haber (uno como solista en un festival en la Lisa y un segundo lugar como integrante de Cuban Represent, el Festival es para él un momento trascendente de su carrera como artista del hip hop. Su historia puede ser la misma que la de otros muchos raperos en Cuba o en cualquier otro lugar del mundo. Un día descubrió que tenía una fuerte necesidad de expresarse. Lo intentó primero con la pintura pero, aunque tenía buenas ideas, acabó descubriendo que no era bueno con el pincel. Con el teatro le pasó otro tanto. No era él quien hablaba por su boca y no le gustó para nada el papel de ventrílocuo. El rap le pareció la vía ideal para decir las cosas directamente. Influenciado por grupos del barrio como Combate Directo o Fuera de Ley y por la música afro en general, se decidió a probar suerte contándole a la gente de la calle aquellas cosas que hasta entonces había tenido guardadas en su cabeza. Decididamente, el rap era lo suyo. Por eso cree que el Festival es algo muy importante en su vida. Un artista como él, asegura, se prepara durante todo el año para subirse sobre la plataforma de cemento ante los tres mil espectadores que abarrotan el anfiteatro. —El rapero que no ha pasado por Festival —afirma con convicción— no puede decir soy rapero. Por lo menos, no un buen rapero. Los periodistas opinanDesde hace seis meses Martín Meden es el corresponsal de Televisión Española en La Habana, por lo que este es el primer Festival de rap al que asiste en calidad de reportero. Para Dominico Nosera, periodista italiano de Correo della Sera y quien actualmente trabaja en el Portal cubano Cuba Sí lo más llamativo de Festival es el hecho de, a diferencia de lo que pasa en el mundo, el rap cubano en vez de estar en conflicto con las instituciones es apoyado por estas. —Estuve hablando con el vicedirector del Festival y nos contó como el Festival se hizo con la participación de muchas instituciones. Y me llamó la atención de cómo el rap y el movimiento hip hop en otros lugares tiene un sentido de oposición hacia las instituciones. Ver este apoyo oficial de las instituciones me pareció algo muy nuevo que tiene un sentido social. —¿Existe
algún interés en Italia por el rap cubano? —Seguramente sí. La percepción de Cuba está atada principalmente a la música aunque se conozcan otros géneros. En estos momentos en Europa y Estados Unidos existe una gran atención hacia las mezclas culturales y musicales en primer lugar. Y entonces, todo lo que es música de Cuba tiene un poder una fuerza que creo es universal. Se conoce poco del rap cubano. Pero de un tipo de música que se acerca al rap cubano, me refiero a Orishas y grupos de este tipo, tiene una fuerza tremenda en Europa e Italia. La brasileña Jully Fernández, productora ejecutiva de la ONEJU productions llegó al Festival como representante de dos importantes DJ (no confundirse con JD) de su país y como reportera para un canal de la televisión brasilera. —Estamos haciendo un reportaje en donde sacaremos imágenes de toda la nueva generación de músicos cubanos para mostrar en Brasil la diferencia. Es muy famoso Buena Vista Social Club, la vieja guardia. No se conocen mucho los raperos cubanos en Brasil por eso queremos llevarnos imágenes. Una mirada al públicoEn medio de una multitud de tres mil personas que repetían hasta desgañitarse el pegajoso coro de “¿Qué bolá, asere?” a quien escribe le llamó la atención una muchacha que llevaba pañuelo y trenzas al estilos de aquellas koljosianas que solían aparecer en la extinta filmografía soviética. La presunta campesina rusa resultó ser una norteamericana oriunda de California. Llevaba tres semanas en Cuba ( este es su segundo viaje a la isla ) y estaba en ahora pasando, junto con dos amigas más, un curso de español en la Universidad de La Habana. Le pregunté si tenía referencias sobre el rap cubano. Pero me contestó en un español incipiente que no sabía nada sobre eso. Si estaba allí, en medio de aquel divertido pandemonium, era porque unos amigos cubanos la habían invitado al Festival. Es, por supuesto, amante del hip hop y para que no me quedaran dudas me mostró su pulóver en el que estaba grabado el nombre de Ozomali un grupo de hip hop de los Ángeles que, según ella, son muy buenos tocando reguee, salsa, cumbia y hasta ritmos de la India. Susan Nilsson, que es nombre de aquella californiana en Alamar, me dijo que estaba escribiendo una tesis, o un artículo, sobre la internet cubana. Le recomendé, por supuesto, La Jiribilla. |
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