LA JIRIBILLA
Y AQUÍ USTED ME VE

Bartolomé Maximiliano es el nombre de pila de ese lajero con apellido Moré que hizo bailar a Cuba como nadie más lo ha hecho. Al parecer fue Ciro Rodríguez quien lo descubrió "pasando el cepillo" en el bar El Templete y fue corriendo a decírselo a don Miguel. "En 1945 fuimos contratados a México", dicen que dijo el líder de los tres Matamoros, "y me llevé a Bartolo. Él venía a ser un suplente mío en la parte vocal del conjunto, pero su soltura nos invitaba a dejarlo actuar por cuenta propia. Es decir, que sus condiciones lo empujaban a convertirse en estrella. Nos llenaba de satisfacción ayudarle, presentarle oportunidades de lucirse. Él se lo ganaba con su simpatía contagiosa." Cuando terminó la gira, el nuevo cantante se enamoró de una mexicana y decidió quedarse por un tiempo; cuando se lo fue a decir a Miguel, Rafael Cueto se le acercó y le dijo: "Compay, los mexicanos le dicen bartolo a los burros". "Bueno, entonces a partir de hoy me voy a llamar Benny, como el rey Goodman, Benny Moré."

Ese día empezó el mito que se acabó dieciocho años después, el sábado 16 de febrero de 1963, en Palmira, cuando la Banda Gigante empezó a tocar "Maracaibo" y el Bárbaro del Ritmo subió al escenario por última vez. Es muy probable que esa noche la mayoría de los bailadores que lo esperaban desde muy temprano repitieran la clásica frase de "Benny nos dejó embarcados otra vez", pero un bastonazo en el aire lo arregló todo. Por eso, mientras Cuba perdía a una de sus mejores metáforas, él, muerto de la risa, abrió los brazos a la noche y volvió a decir: "¡Decían que yo no venía y aquí usted me ve!

Fragmento. Tomado de La Gaceta de Cuba    




2001. La Jiribilla. Cuba.
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