LA JIRIBILLA
LA VOLUNTAD,
CARMEN SEMPITERNA
Primero Ballet Alicia Alonso, porque ese era el nombre que vendía, un nombre conocido en el mundo entero. Luego Ballet de Cuba, porque después pensábamos que debíamos decir que era "de Cuba", eso costó hasta pelea con los propios bailarines. Y Nacional, cuando triunfó la Revolución y era, y es, un orgullo decir ¡Ballet Nacional de Cuba! Esa es la historia.
Hilario
Rosete Silva y Julio César Guanche |
La Habana
Una larga historia, no oculta pero sí prácticamente desconocida, es la de las relaciones entre Alicia Alonso y los universitarios de esta Isla. En dos momentos críticos, ya lejanos en el tiempo, la FEU, tomando posición por Alicia, defendió el derecho de los cubanos a la plenitud espiritual de la cultura. El ánimo que unió entonces a la FEU y a Alicia no ha dejado de seguir calando en una sucesiva relación de encuentros, funciones, actividades en que se les ve juntos y despreocupadamente felices. Alicia, previo a un importante y reciente encuentro de estudiantes, accedió a conversar sobre esta larga amistad - y reveló de paso algunos de sus secretos.
Prólogo
-Si estudiamos la definición de ballet, buscamos el concurso de personas cercanas a la compañía en estos cincuenta años, y hasta leímos sus trabajos en Cuba en el Ballet, fue para recordar, ciertos hechos históricos ocurridos en dos épocas: enero del cuarenta y nueve y agosto-septiembre del cincuenta y seis. Sometiéndola a un ejercicio de memoria, las fechas, con solo mencionarlas, ¿le dicen algo a Alicia Alonso?
-¿En 1949 fue la protesta? -pregunta ella a su vez-, ¿fue cuando bailamos al aire libre, presentados por Fructuoso? No. Eso fue en el cincuenta y seis. ¿En el cuarenta y nueve? El Ballet se funda en octubre de 1948... ¡Ya! ¡Ya sé donde estoy en la historia! Claro, me pueden ayudar un poco: hemos estado años caminando, o sea, bailando. Y seguimos y seguiremos bailando, sino física, por lo menos emocionalmente, con el Ballet Nacional de Cuba, apoyando a los demás... Pero, ¡espérense! En 1949 nosotros salíamos de gira, y necesitados de ayuda económica, la FEU dio un paso adelante para defendernos...
-¡Ese es el hecho! ¡No hace falta ayudarla! ¡Usted lo recuerda bien! No obstante, para puntualizar, permítanos leer lo que escribió sobre esto Ángela Grau Imperatori:
"La Dirección de Cultura (de la FEU de la UH, entre finales de 1948 y principios de 1949) ofreció su ayuda al Ballet y de inmediato desarrolló una actividad encaminada a crear una conciencia sobre el valor que tenía para Cuba la existencia de una Compañía profesional, a demandar ayuda del pueblo, y a exigir el apoyo del gobierno. Por mediación de Delia Echevarría y Raúl Roa se logró una entrevista con el Ministro de Educación que compró tres funciones a cinco mil pesos cada una. Una fue brindada en el Auditorium (hoy Amadeo Roldán) para el Gobierno y el Cuerpo Diplomático, y dos gratuitas en el Stadium Universitario: una para escolares y otra para el pueblo." Hasta aquí, ¿se acuerda de eso?
-Perfectamente.
-Seguimos: "También la empresa cervecera La Polar compró otra función, que..."
-¡Ay, por favor, no me recuerden esa! -pone el grito en el cielo- ¡Tuvimos que bailar entre botellas de cerveza! Yo me decía, si los bailarines no pueden tomar, cómo yo voy a estar bailando así. Y los compañeros, "Alicia, tienes que hacerlo, figúrate tú, esto es lo que nos va a ayudar". Cajas y cajas de cerveza me mandaron entonces a mi casa. Qué pensaría la gente. Yo me la pasaba diciendo que uno no podía estar tomando y bailando.
-Así decía aquí: "...La Polar compró otra función, que se revirtió en el mejor tipo de propaganda para su producto, no solo por los desplegados y comentarios de prensa, sino por dos robustos osos polares que adornaban ambos lados del escenario..."
Primer acto
-Otra información: "Las funciones se sucedieron en las siguientes fechas: siete de enero: Auspiciada por el Ministerio de Educación (teatro Auditorium). Petrouchka. La valse. Las sílfides. ocho de enero: Auspiciada por La Polar (Stadium Universitario). El lago de los cisnes. La valse. Danzas polovtzianas del príncipe Igor. Las otras dos funciones del Ministerio de Educación se ofrecieron también en el Stadium Universitario gratuitamente; el día once para escolares y días después para el pueblo. Por último, la Dirección de Cultura de la FEU de la UH, organizó una función, en el propio Stadium (alrededor del veintiséis de enero), en homenaje a Alicia Alonso, a precios populares, a fin de que (ante la inminencia de la gira) el ballet recibiera una mayor ayuda económica."
-Y estoy casi segura que también se bailó La valse. Les voy a decir por qué. En La valse, la protagonista es una femme fatale. Yo bailaba con Igor Youskevitch (3). Bailaba, y le coqueteaba, y él trataba de atraparme, y yo me le escapaba. Y entonces alguien del público no pudo resistirse y le gritó, "¡agááááárrala y aprovéééééééchala!"... Fíjense cómo el pueblo vivió la función, cómo se metió dentro del personaje. ¡Qué sensibilidad! Estamos hablando de un país muy sensible. Miren si es sensible que somos ¡once millones de cubanos pidiendo hoy el regreso de nuestro niño Elián!
-"El veintisiete de enero partió la compañía para presentarse en varios países latinoamericanos. La primera escala del viaje sería Méjico, donde se presentaría en el Palacio de Bellas Artes. [...] No obstante el éxito artístico y de público, el empresario, en la segunda semana, se niega a pagar, dice hallarse en bancarrota, [...] y aduce con todo cinismo que él no había firmado (el contrato). Entre las presiones ejercidas sobre él, y que pareció ser la decisiva, se cuenta la intervención (otra vez) de la Dirección de Cultura de la FEU de la UH..."
-¡Me acuerdo! Con la gente de la FEU estaban Alfredo Guevara, Manuel Corrales y, sí, Ángela Grau. Se aparecieron en casa de Quesada, el empresario, y ¡lo amenazaron! ¡Es verdad! Alfredo Guevara representó el papel del malo de la película. Llevaba el estuche de un violín, y le decía a sus compañeros, "yo lo mato, saco el hierro y lo mato", y los otros, "¡no, chico, contrólate, contrólate!". La FEU evitó que el Ballet se quedara en medio del camino. Fue una gran ayuda. La FEU ha estado con nosotros desde el principio.
-"Métodos de fuerza que se usaban entonces para fines mezquinos y personales por los gángsters universitarios, sirvieron en esta ocasión a una causa justa."
Segundo acto
-Pasamos a otro tiempo: agosto de 1956. El Ministerio de Educación del gobierno de Batista, por sugerencia de Guillermo de Zéndegui, director del Instituto Nacional de Cultura, suprimió el día cinco la exigua subvención que el Ballet de Cuba recibía del Estado, gesto de represalia de la tiranía, que había tratado infructuosamente de oficializar la agrupación danzaria.
-¡Ah!, ¡Zéndegui! -expresa con aire de repulsa nuestra entrevistada-. Fue un pelele, un individuo al cual yo había olvidado. Por suerte tengo la capacidad de olvidar a las personas que en algún momento me hicieron daño. Las borro de mi mente. Solo por los estudiantes de hoy, revivo aquel suceso. Pero debo decir que me cuesta trabajo, aunque no lo parezca.
-La carta que entonces usted le envió, fechada el quince de agosto, es un documento histórico para el Ballet Nacional y para Cuba, e impacta por su verticalidad.
-Es que el episodio fue insultante. Ofrecerme dinero a mí, y dejar que muriera la compañía, o, más bochornoso, que yo la reuniera y la hiciera bailar en los tiempos de crisis, como para "distraer" al pueblo de Cuba, a los estudiantes, que eran de anjá... Nuestros estudiantes siempre fueron bravos. En el mundo entero la juventud carga con el peso mayor de la Historia. Los jóvenes son los defensores de lo nuevo, y de los derechos más sagrados de la humanidad. Siempre tienen conciencia de lo justo y de lo injusto. Podrán confundirse en algún momento, pero enseguida toman su nivel.
-Una frase de la carta, subrayada por usted, le recuerda a Zéndegui que él mismo había reconocido la insuficiencia de la contribución económica mantenida al Ballet.
-Sí, sabiendo que era insuficiente, la retira. No hay peor ciego que el cegado por el dinero o el poder. Pero vean, él se da cuenta de la fuerza que significaban el Ballet y mi figura para el pueblo. Y nosotros no nos quedamos tranquilos. Realizamos una gira de protesta por todas las provincias, recibiendo el respaldo popular, y se activó el Comité Organizador del Homenaje Nacional a Alicia Alonso. Este reunió a las entidades, organizaciones y sectores sociales más representativos y prestigiosos del país, entre ellos la FEU. Fue la primera vez en mi vida que, en medio de una gira, yo me paraba y le hablaba al público.
Intermedio
-Entonces es cuando la FEU de la UH, de nuevo a través de su Dirección de Cultura, ahora con Raúl Amado-Blanco y Raúl Roa Kourí, convoca a una función de desagravio, nuevamente en el Stadium Universitario, para el sábado quince de septiembre.
-¡Y fue cuando bailamos al aire libre, presentados por Fructuoso! ¡Qué estaba escondido!
-Exacto. José A. Echeverría no se encontraba en Cuba. El veintisiete de julio había embarcado hacia Chile, donde fue proclamado presidente del malogrado -por falta de recursos- II Congreso Latinoamericano de Estudiantes. De allí marchó a Méjico, firmaron, él y Fidel, los acuerdos entre el M 26-7 y el Directorio Revolucionario (Carta de Méjico, treinta y uno de agosto), y siguió rumbo a Ceilán, a la VI Conferencia Internacional de Estudiantes. No regresó hasta fines de octubre. Por eso Fructuoso hizo la apertura del acto de desagravio. Tanto Corrales, como Miguel Cabrera, (7) destacan el hecho. En su libro Miguel escribe:
"[...] En una súbita aparición desde la clandestinidad en que se encontraba, habló el líder estudiantil Fructuoso Rodríguez, en lo que constituyó su última aparición pública antes de ser asesinado pocos meses después. Desde aquella tribuna fustigó al régimen tiránico y expresó su solidaridad con Alicia Alonso y el Ballet de Cuba."
-Me parece estar viendo el estadio repleto -se emociona Alicia-, la gente llegando, los estudiantes fajándose contra la porra, que ya estaba allí, tratando de meterse. ¡Qué valiente fueron esos muchachos! ¡Qué valiente fueron!
-¿Recuerda lo que bailó ese día?
-Cerré con La muerte del cisne. Ese fue el final, recogido en película por un noticiero. Pero hay que ver lo anterior, revisar el programa.
-Julio A. García Oliveras asegura que fue El lago de los
cisnes, y que, además, ese día se realizó allí la primera colecta pública del Directorio Revolucionario. Pero Miguel afirma que Fernando Alonso y otras bailarinas, entre ellas Josefina Méndez, Mirta Plá, Carlota Pereyra, y Loipa Araújo, con el cuerpo de baile, interpretaron Las sílfides, que otros grupos y solistas del mundo capitalino del espectáculo igual participaron con sus números de ocasión, y que Alicia Alonso, en efecto, bailó La muerte del cisne, un símbolo cuando se piensa en los motivos que originaron el
acto.
-Aquella fue una función de mucho nervio. La policía secreta estaba ¡a mil! Eran como fieras alrededor. Y los estudiantes agarrándose unos a otros, interponiéndoseles, defendiéndose ellos y defendiéndonos a nosotros. Y cuando llega Fructuoso... ¡Figúrense! Yo aparezco al lado de él. Me lo habían pedido expresamente, para que no pudieran hacerle daño. Igual estaban los demás compañeros. Los de la FEU. Por el frente, por el fondo, por los costados. ¡Todo el mundo con los ojos de este tamaño! ¡Vigilantes! Todavía yo no había acabado de bailar, y comencé a hacer reverencias, y el público aplaudiendo, y él ya se iba escapando por el otro lado. Fueron momentos muy emocionantes, inolvidables. Yo he tenido mucha suerte en mi vida de bailarina. Pocas bailarinas han podido vivir una vida tan rica en sus expresiones artísticas, en sus emociones humanas, ¡en el valor de su trabajo! Hablo así, aunque parezca una inmodestia.
Tercer acto
-Nosotros tomamos de la revista Cuba en el Ballet un juicio de Roberto Fernández Retamar por el veinticinco aniversario del BNC:
"El ballet nació en salones aristocráticos. Sin embargo, como ya había hecho la Unión Soviética, en vez de arrojar por la ventana a esa criatura frágil y aérea de los salones aristocráticos, la arrebatamos a los explotadores y la entregamos viva al pueblo trabajador, el cual no solo la conservó, sino que le dio sus propios
rasgos."
-Pues, de verdad de verdad -no quisiera herir a Retamar-, el ballet nació ¡del pueblo! Toda la riqueza de sus pasos proviene del folklore, del movimiento del pueblo, que después se fue tecnificando, fueron armándose sus pasos y conformándose un modo de enseñanza. Las cortes, la francesa, la italiana, sí lo acogieron con rapidez, introduciéndole luces y vestuarios, mas los pasos pertenecen a las tradiciones y costumbres de los diferentes países. Pero además, fíjense, el desarrollo de las técnicas del ballet creció tanto y se hizo tan fuerte, que las cortes se vieron obligadas a abandonarlo, y así nacieron los profesores. Entonces ya no era solo que las cortes encargaran un espectáculo para su diversión, sino que el ballet pasó a los profesionales, se subió a los escenarios públicos.
-Según la mayoría de las enciclopedias, el origen del ballet se remonta a la antigua Roma. En el siglo XV pasó a España e Italia. En 1581 llegó a la corte de Enrique III. Luis XIV fue un gran aficionado. Desapareció su esplendor con la Revolución francesa...
-Ja-ja-ja-ja-ja-ja-ja -se ríe como sólo sabe reírse Alicia, sonoramente, con la a.
-Si el esplendor del ballet se esfumó con la Revolución francesa, ¿por qué con el triunfo de la Revolución Cubana no se ocultó el esplendor del Ballet de Cuba?
-No creo que haya desaparecido -responde por lo bajo-, nunca desapareció, en ninguna parte. En tanto exista el ser humano creador, florecerán la creación y la creatividad. Las artes son necesarias al hombre. El ballet no desaparecerá nunca, mientras se encuentre quien tome la antorcha y la sostenga.
-Ahí están los estudiantes universitarios del Instituto Superior de Arte (ISA), y de otras escuelas. ¿Cuáles otros centros de formación de bailarines tenemos en Cuba?
-El Ballet Nacional de Cuba es el ejemplo, la antorcha encendida. Luego hay muchas otras escuelas. No, la danza nunca desapareció. Ahora, sobre la desaparición de su esplendor en el tiempo concreto de la Revolución francesa, ¿quién, en medio de aquellos días convulsos, iba a bailar ballet? En realidad fue pospuesto, como sucedió con otras expresiones artísticas en otras circunstancias. Pero nunca murió. La cultura no muere. Una vez nacida, ahí está.
Cuarto acto
-¿Y cuál es su opinión sobre los juicios que vinculan la resurrección del ballet en el siglo XIX al influjo de la ópera? Si así fuera, salvando espacio y tiempo, en los años cuarenta del siglo XX, ¿había desarrollo de la ópera en Cuba como para que surgiera el ballet, o a esas alturas este ya era muy independiente de aquella?
-El-ba-llet-no-sur-ge-de-la-ó-pe-ra -replica en sílabas para calzar sus palabras-, el-ba-llet-tie-ne-su-pro-pia-per-so-na-li-dad, su fuerza. Es al revés. La ópera se sostiene del ballet para la puesta en escena. De por sí, y más en aquella época, la ópera es muy estática. Y en los intermedios colocaban ballets para que el público viera movimiento. El ballet ha ayudado a todas las artes. Hoy día está en las comedias musicales, la radio, la televisión, el cine. En todas partes aparece un número de ballet, de danza, ¡de danza en general! La danza es propia del hombre. Cuando se mueve, baila, expresa un sentimiento con su cuerpo.
-Alicia, usted fue investida con el Doctorado Honoris Causa en Arte de la Universidad de La Habana el diecinueve de noviembre de 1973, entre los festejos por el veinticinco aniversario del Ballet Nacional de Cuba, y también, años más tarde, con el del ISA (1987), y el de la Universidad Politécnica de Valencia, España (1998). Esos Honoris Causa, ¿le traen algún recuerdo?
La Prima Ballerina Assoluta pide que apaguemos la grabadora. Por respeto a ella obviamos los detalles sobre cierta crítica hacia los organizadores de otro homenaje, igual en el Aula Magna de la UH. Con sentimiento, la directora del BNC expresa su desacuerdo -y está convencida de que nos ayuda- con que allí se deje escuchar cierta música, muy válida en otro contexto, mas impropia para el honorable recinto. Repuestos de la crítica, la interpelamos sobre un tema que había quedado en el camino: Nuestro ballet primero se llamó "Alicia Alonso", luego Ballet de Cuba, y ahora Ballet Nacional de Cuba. ¿Por qué?
-Primero Alicia Alonso, porque ese era el nombre que vendía, un nombre conocido en el mundo entero, ¡y en Sudamérica no digo yo! Luego Ballet de Cuba, porque después pensábamos que debíamos decir que era "de Cuba", eso costó hasta pelea con los propios bailarines, acostumbrados al nombre anterior. Y Nacional, cuando triunfó la Revolución y era, y es, un orgullo decir ¡Ballet Nacional de Cuba! Esa es la historia.
-Una última pregunta, aunque luego podríamos seguir hablando, Alicia se inquieta en su silla. Provocada por la introducción a la que iba a ser la última interrogante, quiere saber la hora y tantea la superficie de la mesa buscando el reloj.) No. Esa es la grabadora. (Ella se disculpa, e igual por tanteo halla el reloj parlante y oprime el "play". Se escucha una señal sonora y una voz grabada femenina: "Son las once horas, cuarenta y tres minutos." La mundialmente célebre cubana destapa el frasco de un colirio, y sin otra ayuda que la de sus largas manos -dedos artísticos, gruesos en la base y puntiagudos en la punta-, se aplica unas gotas en los ojos...) ¡Ay, Alicia, nos quedamos en blanco! ¡Se nos fue de la mente la última pregunta!
-No fue eso. Es que se entretuvieron mirando cómo me echaba las gotas. Les fascinó que lo hiciera con tanta facilidad.
(Pausa.) (Risas...) Bueno, ¿cuál era la última pregunta?
-Nada...¿Sabe una cosa? Al verla actuar con tanta firmeza pensamos en un rasgo de la personalidad humana que, según creemos, en usted ha sido decisivo: la voluntad.
Epílogo
-¡La voluntad! ¿Qué usted cree de eso, Mauricio? -se dirige a Mauricio Abreu, jefe de prensa y publicidad del Ballet, que desde el inicio ha estado con nosotros.
-Bueno -responde el aludido-, hay algo más que la voluntad: la constancia.
-Sí -retoma el hilo-, pero la constancia es parte de la voluntad. Todo lo que pueda adicionarse después, nace de la voluntad. La voluntad viene de un criterio propio, de una seguridad de que lo que uno está haciendo es lo correcto. ¿Ustedes saben cuándo yo más admiro y tengo mayor conciencia de lo que es la voluntad? Cuando he visto los soldados en las guerras, los que marcharon al frente, aquellos que perdieron un brazo o una pierna y así y todo se arrastraron y vencieron y llegaron e hicieron. ¡Qué clase de voluntad! Porque el dolor físico es una de las cosas que más debilita la voluntad. El ser humano le teme al dolor físico. Si no sintiéramos miedo ante él, lo que haríamos sería fabuloso. Cuando encuentro personas que vencen el dolor físico me digo, ¡esta es una voluntad de hierro!
-¿Y cuáles son hoy los dolores físicos de Alicia Alonso? Es que cuando le vimos en esta postura, esforzada y serena, comprendimos que teníamos delante a la mismísima voluntad, a la voluntad hecha carne... (El silencio pesa.)
-No. No les voy a hablar de los dolores físicos. No vale la pena.
-¿Y usted tiene dolores físicos? -interviene Mauricio, mitad en broma, mitad en serio.
-Ja-ja-ja-ja-ja-ja-ja -resuena de nuevo su carcajada, con la a.
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