LA JIRIBILLA
DOS JOYAS DEL BALLET CUBANO: LOIPA Y JOSEFINA

Hace cerca de 35 años, el conocido crítico inglés de ballet Arnold Haskell, bautizaba como Las joyas cubanas a cuatro jóvenes bailarinas: Aurora Bosch, Mirta Plá, Loipa Araújo y Josefina Méndez. En este 2001, dos de ellas: Loipa y Josefina, acaban de llegar a sus seis décadas de vida." 

Toni Piñera | La Habana


LOIPA, unos brazos que hacen música

Corría 1955 y muy poco tiempo después de entrar en la Academia de Fernando y Alicia, le propusieron participar en las funciones del Ballet de Cuba, algo que fue como un sueño para Loipa. De esos tiempos aparecen dos imágenes en su mente: Las sílfides, en un programa concierto en el Auditorium; y en la otra, con el traje de muchacho napolitano y una mandolina en la mano, en una representación de El lago de los cisnes. Pero en el centro de estos recuerdos, la presencia de Alicia, Igor Youskevitch y Royes Fernández.
Desde esa época, su nombre ha estado siempre ligado a la danza, como bailarina, profesora y maitre. No sólo en nuestro país, junto al BNC, que es su cuna, sino junto a agrupaciones como el Ballet Bolshoi, las compañías de Roland Petit y Maurice Béjart, la Opera de París..., en las que ha dejado huellas profundas por el mundo. Loipa Araújo ha interpretado todos los clásicos y también los papeles más contemporáneos, y sobre todo ha sido siempre una bailarina muy cubana, pero también muy universal. 
El tiempo ha pasado y Loipa (maitre, profesora...) continúa como ejemplo y guía, junto con la maestra y otros grandes de la danza, en el BNC donde respiran todas las generaciones... "Uno de los mayores valores de esta compañía es el hecho de tener todas sus generaciones presentes. Nuestra escuela de ballet, por ser tan joven tiene esa posibilidad, lo que cada generación puede aportar está vivo y eso es algo que debían apreciar los jóvenes, pues existen muchas agrupaciones donde los que marcaron la escuela no existen ni están activas como profesoras, ensayadoras. Teniendo esa posibilidad no todo el mundo lo valora.

JOSEFINA, actriz de la danza 

Su gran impulso hacia esta carrera -ha confesado la célebre bailarina en no pocas oportunidades- llegó en el Stadium Universitario en 1954 cuando la llevaron a ver a Alicia Alonso en El lago de los cisnes. "Quedé tan choqueada que me pasé toda la función agarrada al pasamano de una escalera. Luego la volví a ver en Coppelia y la conocí personalmente en su camerino del Auditorium, donde me autografió un programa. A través de ella valoré el ballet como arte grande y decidí superarme con la aspiración de llegar a ser un día una bailarina de verdad".
Josefina Méndez brilla en el firmamento del ballet cubano como una de sus más grandes estrellas dejando su alma y su esencia lírica en cuanto ha tocado en danza. No por azar es considerada una de las bailarinas con mayor dominio estilístico. " Es que tengo facilidad natural para captar los estilos, pero más bien era el resultado de mucha observación, de un largo aprendizaje con personas conocedoras, puesto en práctica después.Soy, por naturaleza muy romántica y ello me identificó grandemente con los ballets blancos. Igual me sucede con lo dramático, pues tengo siempre la disposición de conmoverme y conmover a la gente". 
Cuando una vez pregunté a Josefina sobre los personajes predilectos en la escena contestó: " cuando uno está en frío uno recurre a la experiencia. Uno puede decir nombres de personajes como Odette, Odile, Giselle, pero en realidad el que más me gusta es el último que estoy trabajando en un momento determinado porque uno se apasiona, se identifica con él". Sobre las tablas de ensayo, hoy, Josefina es una inmensa maestra, porque su labor pedagógica la inició hace muchos años. " Mi inicio como profesora fue determinado más por la necesidad que por la vocación. Después vino la conciencia de lo que significaba formar las nuevas generaciones y lo útil de esta labor para una persona que también era intérprete. Cuando después de este trabajo docente llegaba al Ballet a tomar mi clase, me percataba de lo que me estaba aportando la cercanía con los alumnos. Empezaba a recibir los aportes de mis análisis como maestra y lo notaba en los nuevos enfoques, en la profundización que hacía tanto de la técnica como de lo artístico. En la compañía desde muy temprano comencé a tomar ensayos, con una gran cercanía a Alicia y Fernando. Conocer sus experiencias y criterios sobre los distintos estilos, ser asistente de ellos en puestas en escena tanto en Cuba como en otros países significó un aprendizaje de valor incalculable. Ello me enriqueció mucho".


2001. La Jiribilla. Cuba.
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