LA JIRIBILLA
TENDENCIA: 
ROCK CON PAILA Y CON BATÁ

Después de siete años de vida sobre las tarimas y con un CD a su favor, Tendencia muestra un impresionante trabajo que fusiona el rock bien agresivo y duro con determinados ritmos de la música cubana.

Yarelis Rico | L
os Ángeles

Las anécdotas robaron el inicio de una conversación super agradable con los muchachos de Tendencia, una banda pinareña de rock, que a decir de los especialistas tiene una honda diferente. Les gusta este género porque sí… "es una música fuerte, enérgica y universal, como el futboll. Y porque tiene, contra viento y marea, una salud de hierro".
Cuando los escuché por primera vez me parecieron una banda más, con pocas luces y muchas sombras. En aquel entonces seguían la línea metaloide, un tanto ortodoxa, pero con muy buena pegada en Cuba. Hoy, sin abandonar su esencia metalera, andan los caminos de la experimentación y buscan diferenciarse de las agrupaciones del mundo. 
Después de siete años de vida sobre las tarimas y con un CD a su favor, Tendencia muestra un impresionante trabajo que fusiona este rock bien agresivo y duro con determinados ritmos de la música cubana e instrumentos como la paila y los batá, de tal manera que el resultado final suene muy orgánico, nada forzado. El propósito, según sus integrantes, es encontrar un sello que los identifique y a juicio de José Ernesto Medero (Kiko), su director, ya lo tienen. 
Sin embargo, el experimento no cesa. Cada día de ensayo llega con nuevas ideas y más anhelos. Es, como bien dice Sergio Ernesto (guitarra líder y arreglista), una máquina que echó a andar y no para. "Oímos todo tipo de música, jazz, salsa… Yo hago los temas, o mejor, el esqueleto, pero una vez los presento, el Guille pone su trova, el Iro hace lo suyo en la percusión… De acuerdo con el trabajo conceptual, revisamos una y mil veces los textos, Kiko se esmera con la letra y así hasta creer que el público, incluso no rockero, pueda recibir nuestro trabajo con interés. Todos ponemos un granito de arena y al final sale ese famoso híbrido que no es otra cosa que una sabrosa caldosa del mestizaje."
Contra cualquier pronóstico, Tendencia no parece ser de las bandas destinadas a quedarse en el camino. El 2000 fue un buen termómetro; visitaron ocho provincias y lograron ubicarse, según una encuesta nacional de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), entre las tres primeras agrupaciones de rock más importantes de Cuba en los últimos 10 años. No obstante, han existido tropiezos, pero Kiko confía en su gente…
"Nosotros llevamos 7 años y nunca hemos cobrado un centavo por nuestras presentaciones y hacemos anualmente entre 20 y 25 conciertos. Este fenómeno involucra y afecta al resto de las bandas, de ahí que muchas se disuelvan. Somos protagonistas de una gran carrera de fuego y al final solo quedan los valientes… los perseverantes, los inteligentes, los trabajadores. Es imprescindible no cansarse. Si la difusión no es buena, tenemos que hacernos sentir; si la prensa especializada no se mete de lleno en el fenómeno del rock, nosotros tenemos que masificarlo hasta convertirnos en comidilla diaria."
-Entonces, ¿no han pensado desintegrase?
-Nunca, y menos ahora que gozamos de tan buena salud. En un inicio creíamos que a los metaleros cubanos -amigos muy radicales- les chocaría este trabajo nuestro. Y aunque al principio se asombraron cuando escucharon la paila y el batá, hoy ven al que toca estos instrumentos dentro del grupo no como un intérprete de música tradicional, sino como un metalero más… un rockero.
-Hace algún tiempo dijiste que Tendencia no era una agrupación de radio ni televisión; es para el concierto… ¿esto no les crea problemas con la difusión?
-Siempre hemos tenido problemas con esa señora, incluso, canciones nuestras no se radian. Ahora el trabajo de la banda es de concepto. Dejamos de ser friquies para meternos en una historia diferente. Lo importante es que estamos dentro de una probeta y seguimos enredaísimos buscando por aquí y por allá, pero confiamos que las cosas futuras sean aún más cubanas, más latinas y más radicales dentro del rock. Nos gustaría que al correr los años no nos encasillen y recuerden como una banda de rock simplemente.
-¿Resulta tremendista pensar que el rock es marginado?
-Lo que más atenta contra el género en el país es el miedo de la prensa especializada a meterse dentro del fenómeno. El rock se interpretó aquí como el germen del capitalismo y aún hoy se sigue viendo como un movimiento foráneo, que surgió en los 60 y lo protagonizaron los hippies de Inglaterra y Estados Unidos. Para muchas personas nuestra música es sinónimo de churre, broncas o drogas. Eso quedó atrás. Necesitamos que los especialistas vivan un concierto, conversen con las bandas, en fin, masifiquen nuestro trabajo con la prensa.
-Ahora con la masificación de la cultura deberá sonar de vez en vez un trash metal en la radio; tal vez escuchemos más menudo en cualquier teatro un concierto de rock progresivo a lo Animamundi, o quizás permitan televisar algún tema protesta al estilo de Scoria. ¿Qué espera Tendencia?
-Yo creo que en estos momentos sí recibimos el apoyo necesario por parte del Ministerio de Cultura y la Asociación Hermanos Saíz. Ya era hora, ¿no? A lo largo del país se organizan conciertos, festivales, incluso, los rockeros participamos en actividades políticas como las tribunas abiertas. Aquí en Pinar del Río el rock manda. Tenemos un espacio, la rockoteca, donde los sábados actuamos, también nos presentamos en la Casa Provincial de la Música y visitamos diferentes municipios de la provincia. Este años hicimos el Festival Nacional de Rock, donde se unieron en un mismo escenario bandas de todo el país, seguidoras de tendencias diferentes, desde el trash y blash metal hasta agrupaciones de pop rock, punck y rock progresivo. 
El tema de la masificación de la cultura suena y sabe bien, pero todavía existen personas que no se han incorporado a este proceso, o sencillamente no lo entienden o tienen miedo comprenderlo. Hay quien nos cierra las puertas de un espectáculo porque somos -según ellos- conflictivos, pero además nuestra música les suena estridente, falta de originalidad y hasta de belleza. Cosas así siguen sucediendo, pero el tiempo de nosotros está llegando.
-Un primer disco, Re-evolución, los acaba de presentar en el mundo del rock a escala internacional. Entre lo fans ya se crean expectativas. ¿Qué les preocupa a ustedes?
-Que no guste. La grabación del CD estuvo a cargo de una compañía alemana que para suerte nuestra, le interesó el trabajo de fusión del grupo. Según nos han explicado se debe firmar un contrato con Cuba para vender el disco en la isla a un precio menor, porque como es sabido los CD de rock en Europa cuestan muy caros.
-Una última pregunta, ¿se puede hacer rock con guaguancó?
-Tendencia lo hace, y si no, que lo diga el Cumbanchero…


2001. La Jiribilla. Cuba.
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