|
LA
JIRIBILLA
LA RESURRECCIÓN DE McCARTHY Y UN ACTA PARA LINCHAR
Seguramente los cazadores de brujas, los linchadores del pensamiento, guardan todavía en sus archivos lo que Mark Twain se atrevió a escribir el 30 de diciembre de 1900 precisamente sobre esa famosa civilización:
"con su alma llena de mezquindad, su bolsillo repleto de dinero robado y su boca rebosante de piadosas hipocresías. Préstale jabón y toalla, pero ocúltale el
espejo".
Ricardo Alarcón de Quesada |
La
Habana
Cuando el Tribunal Supremo de Estados Unidos decidió transformar a George Bush en Presidente pensó que estaba haciendo historia. La verdad es que si su veredicto hubiera sido al revés probablemente las cosas no habrían cambiado mucho. Quien lo dude pregúntele a los universitarios norteamericanos.
El American Council of Trustees and Alumni (ACTA) dirigido por Lynne Cheney -esposa del Vicepresidente escogido por los jueces- y Joe Lieberman- -aspirante frustrado al puesto que hoy tiene el marido de su amiga- acaban de lanzar un proyecto, nada más y nada menos, que para salvar la Civilización. Con tan loable propósito han publicado un informe que, sin embargo, parece escrito por otro Joe, McCarthy, el notorio personaje que convirtió el Congreso Federal en cámara de interrogatorios, amenazas y chantajes.
Pudo haberlo redactado también John Ashcroft, el hombre de la Asociación Nacional del Rifle devenido Fiscal General dispuesto a encarcelar por tiempo indefinido a cualquier inmigrante aunque haya sido absuelto por los tribunales (el mismo Fiscal que poco antes del 11 de septiembre, puso en libertad al asesino de Orlando Letelier y a otros conocidos y convictos terroristas). O haber salido de la pluma del jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, quien no deja pasar un día sin pararse ante cámaras y micrófonos a promover una nueva
"guerra fría". O de la inspiración del Senador Jesse Helms, ahora muy embullado con el renacer de la
"guerra fría" y dueño de los derechos de autor en eso de proteger la civilización del mortal ataque de un abigarrado ejército de comunistas, negros, latinos, artistas, libre pensadores y homosexuales.
El informe Cheney-Lieberman -su título completo es
"Defendiendo la Civilización. Cómo nuestras Universidades le están fallando a América y qué puede hacerse al
respecto"- suena la alarma, y convoca a cerrar filas y salvar una civilización amenazada porque los estudiantes, movilizados en más de 146 universidades en 36 estados, abogan por la paz y se oponen a la guerra. El pecado original, consecuencia de los cambios ocurridos en la década de los sesenta, es que a los jóvenes no se les educa ya en la
"civilización occidental" y sus valores. Las Universidades tienen que reorientar sus cursos y se lo deben exigir quienes las ayudan financieramente, las entidades privadas que nutren sus presupuestos, cuyo núcleo principal ACTA dice agrupar. Si no se enmiendan, como todo pecado lleva su penitencia, los donantes se irían con su plata para otro sitio.
Así puede resumirse la esencia de un texto más bien breve, pues, urgido por tan inminente peligro, va directo al grano en apenas siete páginas. Pero el documento llega hasta la treinta y ocho y su parte más extensa es una relación, con estilo de informante del FBI, de lo que han dicho o hecho estudiantes y profesores contradiciendo o tomando distancia del llamado a la guerra. Puesto que la causa del mal radica en la maldita rebeldía de los años sesenta la solución está en el regreso a los cincuenta, al macartismo, con sus persecuciones inquisitoriales y por supuesto, sus listas negras. La lista incluye a más de cuarenta de los más destacados académicos norteamericanos. El propósito intimidatorio se hace más evidente si se recuerda que, coincidiendo con la fecha de publicación del informe, el Fiscal General había acusado a quienes critican la nueva
"guerra fría" de actuar en favor de los terroristas. Pero no sólo coinciden en el tiempo sino también en la amenaza. ¿Qué otra cosa significan las siguientes afirmaciones de ACTA:
"Los claustros universitarios han sido el eslabón débil en la respuesta
americana" al 11 de septiembre y "cuando los intelectuales de una nación no están dispuestos a defender su civilización ellos dan aliento a sus
adversarios"?. Se trata, simplemente, de linchamiento intelectual o
"terrorismo académico"para usar la expresión de un indignado profesor de ese país.
Pero la lista podía ser mucho más extensa. En ella debía aparecer, encabezándola, alguien que Lieberman, con casa en Connecticut, quizás haya oído mencionar. Seguramente los cazadores de brujas, los linchadores del pensamiento, guardan todavía en sus archivos lo que Mark Twain se atrevió a escribir el 30 de diciembre de 1900 precisamente sobre esa famosa civilización:
"con su alma llena de mezquindad, su bolsillo repleto de dinero robado y su boca rebosante de piadosas hipocresías. Préstale jabón y toalla, pero ocúltale el
espejo"
|