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LA
JIRIBILLA
LAS NUEVAS ROPAS DE
LOS ÚLTIMOS EMPERADORES(I)
En la cultura sigue el estupendo esfuerzo de saturación propagandística de Hollywood y los medios de difusión; la cruzada nacional de duelo permanente y la movilización de los ricos y famosos en defensa de los valores únicamente estadounidenses y su sagrada civilización.
Jon Hillson
| Los Ángeles
Ya la campaña guerrerista -en términos de agresión militar directa en contra de un blanco específico está en cierto reposo. Sin embargo, la campaña de militarización sigue sin descanso.
El gobierno de EE.UU. ha decidido enviar más de 660 tropas especiales, incluyendo las boinas verdes y las fuerzas especiales "focas de la marina de guerra" como "asesores" del ejército filipino en su combate contra los guerrilleros de Abu Sayaaf. El archipiélago es uno de los 60 países donde el Pentágono considera que hay "enemigos terroristas" de los Estados Unidos.
Mientras tanto, los conquistadores de Afganistán no han podido crear un gobierno estable en su nuevo protectorado, donde siguen pleitos armados y tensiones crecientes en la región entera.
El 24 de enero el Presidente George Bush anunció un incremento de un 50 por ciento para "seguridad de la patria"-$37 mil millones. Días antes prometió $48 mil millones más en el presupuesto. El incremento es el más grande en dos décadas -el total del presupuesto de "defensa" es $379 mil millones. Incluye un fondo de $10 mil millones que se denomina "reserva de guerra".
Habrá un déficit de miles de millones de dólares. Habrán más recortes en programas sociales. La guerra afuera es la guerra en casa.
"Como al reunirnos esta noche", dice Bush el 29 de enero, en el discurso presidencial anual sobre el estado de la unión, "nuestra nación está en guerra, nuestra economía está en recesión y el mundo civilizado enfrenta peligros sin precedentes".
Pero, dice el presidente en tono triunfalista entre aplausos y gritos de los congresistas de ambos partidos, "el estado de nuestra unión es más fuerte que nunca". Los hechos dicen lo contrario.
"Nuestra guerra contra el terror solo está empezando", dice. Bush .Ataca tres países específicos -Corea del Norte (República Democrática Popular de Corea), Irán e Irak- enfocando sus amenazas más extensivas contra Bagdad. Estos países y "sus aliados terroristas, constituyen un eje de maldad".
"El tiempo no está de nuestro lado", dice el comandante en jefe actual de la nueva y última Roma, involuntariamente diciendo algo bien profundo sobre el futuro de su sistema. "No espero eventos", dice, "mientras los peligros crecen". Su intención alude a que más pronto que tarde va a terminar el reposo de la guerra inevitable para resolver las contradicciones insolubles del desorden mundial del capitalismo.
A las declaraciones más belicosas, todos los congresistas -desde el viejo ultra-derechista Jesse Helms hasta los miembros más liberales- aclaman a su presidente con ovaciones atronadoras.
Todos los comentaristas-celebridades con sus "análisis al instante" acuerdan que es un "gran discurso", una evaluación que refleja en avance la unidad de la clase dominante sobre los temas de la guerra. Dice el
New York Times que Bush habla con "elocuencia".
En la respuesta dada para la "oposición leal", Richard Gephardt, líder de los Demócratas en la Cámara de Representantes dice que, sobre la cuestión de la guerra, en el congreso, no hay dos partidos, sólo "Americanos". Saluda y alaba Bush.
Las fuerzas militares de Washington, dice Gephardt con toda la modestia gringa, "están combatiendo por el mejor país que ha existido en la tierra: los Estados Unidos de América".
En el show solo falta un coro de eunucos cantando himnos patrióticos acompañados por una falange de trompetistas vestidos como ángeles y vírgenes vestales tirando pétalos de rosas a los pies de los sabios senadores.
LA GUERRA EN CASA
En casa, la clase dominante del mejor país que ha existido en la tierra continúa la guerra en tres frentes.
En la economía, la ofensiva patronal contra el pueblo trabajador está creciendo dentro del marco de la recesión.
En la cultura, sigue el estupendo esfuerzo de saturación propagandística de Hollywood y los medios de difusión; la cruzada nacional de duelo permanente y la movilización de los ricos y famosos en defensa de los valores únicamente estadounidenses y su sagrada civilización.
En la política, sigue la militarización de la vida civil y los ataques contra los derechos democráticos.
El 11 de enero declara Ford Motor Company que va a despedir 35 mil obreros -22 mil de ellos en los Estados Unidos y Canadá. "Entendemos que algunas de las cosas que debemos hacer serán dolorosas", dice William Ford, jefe de la corporación y bisnieto de Henry Ford, el capitalista legendario que fundó la línea de producción moderna.
Los altos dirigentes del sindicato de la Ford, el United Auto Workers, dicen que dan homenaje a "las virtudes y recursos" de la compañía, especialmente su "fuerza laboral, con bastante experiencia y muy calificada". Es decir, no organizan protestas en contra de los despidos ni el cierre inminente de cinco fábricas que se aproxima.
Días antes, la agencia de corredores más grande del país, Merrill Lynch, anuncia que está despidiendo 9 mil trabajadores. Su logo, un toro y su lema "bullish [agresivo] sobre América", supuestamente un voto de confianza permanente en la economía imperialista, es hoy una caricatura de sí mismo.
Cada día las secciones de negocios de los periódicos tienen anuncios de despidos -500 aquí, 1 000 allá, 2 500 acá, y esto sucede en casi todos los sectores de la economía.
ENRON: ESCUELA PARA EL PUEBLO TRABAJADOR
La saga de Enron es sobretodo el símbolo de la crisis del imperio. Tal crisis no es solo económica, aunque Enron era la séptima compañía más grande del país, con activos de más de $62 mil millones y que despidió a más de 4 mil de sus 5 mil trabajadores en su oficina central de Houston, Texas, cuando se declaró en bancarrota -la más grande en la economía estadounidense- hace dos meses.
Ahora se sabe que los dueños de la compañía ganaron más de mil millones de dólares el año en que ésta se estaba hundiendo. Pero dijeron lo contrario al público y a los empleados, y éstos continuaron comprando acciones de Enron, mientras que los ejecutivos estaban vendiendo sus acciones. Resulta que para miles de trabajadores que compraron sus acciones por $70 u $80 cada una, hoy tienen un valor de 50 centavos. También las acciones de la compañía son la base de los fondos 401K, el plan de retiro para los trabajadores.
Todo el mundo sabe que durante el momento más decisivo de la crisis, los dueños habían prohibido a los trabajadores vender sus acciones -una nueva lección en el significado de la palabra "libre" en el sistema de la libre empresa.
Enron ha despedido a su auditor, la compañía Arthur Andersen, como pretexto de sus problemas. Los auditores han destruido documentos y correos electrónicos comprometedores. La corporación hizo contribuciones de varias decenas de millones de dólares a 75 de los 100 miembros del Senado y a la mitad de la Cámara de Representantes -o sea, al 67 por ciento de los miembros del Congreso estadounidense. Republicanos y demócratas, liberales y conservadores, negros y blancos. La corporación está bien vinculada con el presidente y el vice-presidente con conexiones de dinero y negocios petroleros, entre otros.
Tal vez sus secretos no serán conocidos. El 25 de enero el cuerpo de J. Clifford Baxter, ex vice-presidente de Enron fue descubierto en un vehículo con una bala en la cabeza en un suburbio de Houston. La policía anunció que se trataba de un suicidio.
El 30 de enero, dicen oficiales de la Oficina de Contraloría General, el brazo investigador del "poder legislativo" irá a los tribunales para tener acceso a los documentos de las reuniones del grupo especial para política energética -encabezado por el vice-presidente Cheney- celebradas con ejecutivos de Enron, entre otros. Sería la primera demanda de su tipo. Cheney, apoyado por Bush, ha dicho que no va a dar tal información. El conflicto representa uno más entre los brazos, supuestamente iguales, del sistema político burgués -desde hace mucho tiempo-, con los ocupantes de la Casa Blanca siempre tratando de fortalecer el poder ejecutivo. La amenaza de una demanda refleja también indignación popular sobre el conducto de los dueños de Enron y la necesidad de un sector del gobierno de dar la imagen de hacer algo.
Dice la prensa burguesa que éste es un "escándalo". Al contrario, Enron es un buen ejemplo del capitalismo y una lección básica para los obreros. Demuestra al pueblo trabajador que el gobierno es propiedad de los ricos y hay solo un partido -mejor dicho, una máquina para captar votos- de los ricos y para los ricos, y que los ricos pueden robar a la gente, estafarle, extorsionarle y destruir evidencias de sus crímenes con impunidad.
Estos son los rostros de una crisis política y moral de los valores de la ley de la selva, que es la verdadera "ley de la tierra" de la yuma.
No es que Enron sea "una corporación deshonesta" o única, sino que es lo típico. Hay cientos de Enrons y miles de "enronitas" por desplomarse aquí en el norte. Cuarenta millones de trabajadores tienen "planes de jubilaciones" con más que $2 mil millones de inversiones personales en sus "propias" compañías, según un informe de Radio Pública Nacional [National Public Radio, NPR]. Solamente entre los estados de Florida y California, sus planes de retiro para trabajadores estatales han perdido casi $500 millones gracias a sus inversiones en Enron -los planes de los otros estados han perdido centenares de millones más.
Por generaciones han robado la plusvalía de los pueblos del mundo. Por medio de la crisis de Enron, su apetito insaciable se revela en una forma espectacular y los trabajadores de mejor posición económica sienten sus dientes.
GOLPES INNEGABLES AL SUEÑO AMERICANO
Pero el verdadero dolor radica en que las ilusiones en "el sueño americano" están siendo destrozadas. Para más y más gente los últimos emperadores no tienen ropa.
La historia de un empleado de Enron dice mucho.
En un artículo del New York Times, Mark Lindquist, de 39 años, dice que "confiábamos en los jefes". Era un diseñador de páginas web, ganaba $56 mil al año (el salario promedio anual de un obrero industrial es aproximadamente de $27 mil y el mínimo es de $14 040 al año). "Fue una cosa personal. Podía ver el crecimiento de la compañía" , dice. "Todo fue un mito".
"Los ejecutivos de nivel medio-alto recibieron su dinero," dice. "Fui despedido por teléfono". Lindquist no tiene beneficios. Su esposa está en casa cuidando a su niño de 3 años que tiene autismo. Enfrentan la posibilidad de ser desalojados.
Cuando consiguió su trabajo con Enron hace ocho años sentía seguridad y pensaba que "no se puede derrumbar una compañía tan grande, tan fuerte. Hicieron todo".
Hoy dice Lindquist, "creo que nunca volveré a confiar en una compañía".
Este es el comienzo de la sabiduría proletaria.
La enorme mayoría de las ganancias que llenan los bancos de la clase patronal están basados en la explotación del pueblo trabajador estadounidense -con algunos sectores super explotados en industrias básicas, como la costura, la carne, el sector agrícola y los servicios. Hoy la distancia entre ellos y los obreros mejor pagados, los técnicos y semiprofesionales, es mucho menor.
El 22 de enero se declara en bancarrota la cadena de tiendas K-Mart, con 250 mil empleados, 2 mil tiendas grandes y activos de $16 mil millones -el derrumbe más grande en la historia de este sector de la economía. K-Mart es la tercera cadena de almacenes más grande de Estados Unidos.
El 28 de enero se declara en bancarrota Global Crossing Ltd, con sede en Beverly Hills, que construyó "la red de comunicación más grande bajo el piso del mar en el mundo", según
Los Ángeles Times, "aplastada bajo el peso de más de $12 mil millones de deuda". Esta es la quinta bancarrota más grande en la historia del país.
El año pasado 3 mil de sus 11 mil trabajadores fueron despedidos.
"Esta es una debacle total", dice Patrick Comack, analista financiero, "la peor pesadilla de todas". No precisamente. Terry McAuliffe, presidente del Partido Demócrata, "sacó mucho provecho" de sus ventas de acciones de Global Crossing "antes de su descenso", según el
New York Times. También aceptó $80 mil acciones George W. Bush -luego gobernador de Texas- en 1999 para un discurso a clientes de la compañía en Tokio.
No se sabe sí ya tiene las acciones, pero lo más notable, no dice una sola palabra sobre Enron en su discurso del 29 de enero, aunque los periódicos están llenos de información -y desinformación- sobre este campeón de bancarrotas y la ruina económica de miles de sus trabajadores despedidos y jubilados que ya no tienen un céntimo.
El derrumbe de Global Crossing es un mapa de las frutas amargas de la economía especulativa del famoso "boom" que ya ha muerto. Su valor ha caído desde $62 por acción en 1999 hasta 14 centavos en su lunes negro, el 28 de enero.
Mientras tanto, crece el número de recortes presupuestarios estatales -enfocados en contra de los beneficios sociales para los niños y los ancianos, los más pobres, la gente menos organizada y más vulnerable. Estas son solamente las medidas iniciales.
En enero la NPR informa a sus radioyentes que una "cocina [dispensario] de sopa"-que ofrece alimentación gratuita a los desamparados a dos cuadras de la Casa Blanca- no puede cumplir con la demanda de comida: están racionando sopa a sus clientes.
HOLLYWOOD EN CAMUFLAJE Y TORTURA REAL
Para distraer la preocupación de la gente, Hollywood y el Pentágono han estado promoviendo la nueva película
Black Hawk Down, una obra de cirugía cosmética sobre el fiasco político-militar de los Estados Unidos en Somalia en 1993. Después de mostrarla en Nueva York y en Los Ángeles -las capitales de la cultura mundial- se estrena en Washington DC a mediados de enero ante una audiencia muy seleccionada: el Vicepresidente Cheney, el Secretario de Defensa Rumsfeld, el Secretario del Ejército White, y muchos generales de las Fuerzas Armadas resplandecientes de medallas por sus obras en defensa del imperio. Les gustó tanto la película que hoy -después de meses de estar en la lista de las más populares - es la número uno en taquilla.
Mientras tanto, en Miniápolis, donde viven por lo menos 25 mil somalíes, líderes comunitarios hacen un llamado para boicotear la película. "El pueblo de Somalia está representado como bestias salvajes, sin ningún elemento humano", dice Omar Jamal, director ejecutivo del Centro Somalí para la Justicia [Somali Justice Center].
Los mitos de Black Hawk Down- la fraternidad profunda y el heroísmo de las tropas de EE.UU. que sufren 18 bajas mientras su maquinaria de muerte, los helicópteros, matan a centenares y miles de somalíes -confrontan el debate sobre el uso de la tortura en contra de los prisioneros talibanes y de Al Queda.
El 21 de enero, según reporta el popular programa 60 Minutes de la televisora CBS, agentes "no identificados" están considerando la tortura como instrumento para conseguir información de los rehenes. El corresponsal Mike Wallace entrevista a un auto-identificado torturador del gobierno de Argelia sobre cuáles métodos son lo más exitosos.
El abogado Alan Dershowitz -un escritor con renombre en defensa de las libertades civiles- da algunas justificaciones especificas para el uso de la tortura. Wallace describe, en un tono neutral, manuales técnicos para torturar usados por la CIA. No se sabe si hay un examen final para recibir una licenciatura o qué es lo que un agente tiene que hacer para recibir un diploma avanzado.
Bastante gente en todo el mundo conoce -incluyendo a prisioneros de todo tipo que están encarcelados en los Estados Unidos- que el uso de la tortura no es nada nuevo para las Fuerzas Armadas de EE.UU, sus agentes especiales, sus aliados o la policía. El punto es que el debate sobre la tortura se está realizando públicamente, discutiéndose serenamente como personas razonables, educadas y cultas -y en el caso de Dershowitz, identificado con la izquierda burguesa. Esta es una señal de lo que viene.
EN DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LOS PRISIONEROS DE GUERRA
El 22 de enero en el Tribunal de la Corte Federal de Los Ángeles, comienza una demanda contra Washington por su tratamiento con prisioneros de guerra -aunque el Secretario de Defensa Rumsfeld dice que eso no sucede- encarcelados en la base militar de Guantánamo, una parte del territorio cubano ocupado por los Estados Unidos. La demanda es un proyecto del Comité de Clero, Abogados y Profesores, que incluye a Ramsey Clark, antiguo Fiscal General de los Estados Unidos; a Stephen Yagma, abogado notable de Los Ángeles por su trabajo en contra de los abusos policiales; y a Edwin Chemerinsky, abogado de libertades civiles y profesor de derecho en la Universidad del Sur de California.
En una foto publicada por la prensa norteamericana, se ve a los prisioneros talibanes y de Al Qaeda de rodillas y esposados, con gafas oscuras que no les permiten ver y con mascarillas y orejeras para que no puedan escuchar. Están encarcelados en una jaula. El Departamento de Defensa no ha publicado los nombres de los prisioneros -gente que está en el anonimato y sin cargo alguno en su contra.
Las condiciones de los prisioneros, dice el abogado Yagman, "violan sus derechos civiles ya que no tienen representación legal, además de violar la Convención de Ginebra", según
La Opinión. El juez decidirá en tres semanas si su corte tiene la jurisdicción -el poder- para oír el caso.
El norteamericano John Walker Lindh, quien peleó en el lado de los talibanes, no está con ellos, sino encarcelado en los Estados Unidos, donde enfrenta cuatro cargos, incluyendo uno de "conspiración" para matar soldados estadounidenses. Declara su inocencia el 24 de enero en una corte federal en Virginia. Antes, durante el día, se reúne con sus abogados, quienes dicen que Walker estuvo incomunicado durante 54 días a pesar de su petición de tener representación legal.
Los sobrevivientes del alto mando del régimen Nazi -incluyendo al notorio Herman Goering- durante sus encarcelaciones en Nuremburg, recibieron mucho mejor tratamiento que los llamados terroristas.
Una anécdota personal: mi padre, que fue soldado de EE.UU., estuvo prisionero por 10 meses en un campamento nazi. A diferencia de los yanquis respecto a sus prisioneros en Guantánamo, los nazis informaban al gobierno de EE.UU de su captura y ubicación -noticia que se comunicó a mis abuelos. Además sus captores sabían que era judío.
Mi padre sobrevivió -maltratado pero sin ser torturado. Hay que ver qué sucede con los afganos y las tropas de Al Qaeda en las manos de los yanquis.
BLANCO: LOS INMIGRANTES
A principios de enero, el gobierno anuncia que arrestará y deportará a 6 mil árabes que supuestamente han recibido notificaciones de abandonar el país porque sus visas han expirado. Hay más de 300 mil personas en esa categoría, la inmensa mayoría de América Latina. Según el Departamento de Justicia ellos son "fugitivos criminales".
"Poco a poco", dice el Ziad Asali, el presidente del Comité Americano-Árabe Contra la Discriminación [American-Arab Anti-Discrimination Commitee], el gobierno, con sus políticas, está sistematizando "la idea de que los hombres árabes jóvenes forman una clase especial que recibe un trato distinto a las demás". A la vez, dice que el "gobierno tiene todo el derecho de deportar personas que no deben estar en el país".
Esta posición da al Servicio de Inmigración y Naturalización -"la migra"- un cheque en blanco para deportar a todos "los ilegales" bajo el lema de "trato igual". Para defender a los árabes perseguidos por el gobierno hay que defender los derechos de todos los inmigrantes, no el llamado "derecho" de la migra a arrestarlos y expulsarlos.
El 22 de enero el Buró del Censo anuncia que hay, por lo menos, 58 mil hombres del Medio Oriente "ilegalmente" en los Estados Unidos-y 56 818 mujeres. No se sabe si el gobierno va a tratar de cazarlos para su deportación. "Es difícil exagerar las implicaciones de este nuevo informe para la seguridad de nuestra nación", dice Steven Camarota, director de investigaciones para el Centro de Estudios en Inmigración [Center for Immigration Studies], grupo derechista anti-inmigrante.
"El punto es que no se puede enfocar en una raza específica ni en un solo origen étnico para el cumplimiento de la ley selectiva", dice Ibrahim Cooper, portavoz para el Consejo sobre Relaciones Americano-Islámico [Council on American-Islamic Relations].
El 22 de enero la Unión Americana para las Libertades Civiles [American Civil Liberties Union, ACLU] entabla una demanda contra el Servicio de Inmigración y Naturalización para exigir información que identificaría a los árabes desaparecidos en redadas que se realizaron tras los ataques terroristas del 11 de septiembre. El número más reciente dado por el gobierno de tales prisioneros -casi todos los encarcelados están sin cargos- es de 460. La demanda busca las identidades de rehenes en cárceles del estado de New Jersey.
El 29 de enero la ACLU, en colaboración con el Detroit
News, el semanario Metro Times y el congresista John Conyers, anuncian una demanda contra "la migra", para abrir los tribunales cerrados del Servicio de Inmigración y Naturalización. Un día antes, presentan una demanda con la misma meta el
Detroit Free Press y el Ann Arbor News. Ambas están basadas en el caso de Rabih Haddad, cofundador de Global Relief Foundation. El gobierno de EE.UU. dice que la fundación es una fuente financiera de "terroristas"-algo que ha sido negado fuertemente por Haddad. Ha tenido tres vistas -todas cerradas- algo sin precedente. "La migra" está usando "evidencia secreta" en tales sesiones para deportar a sus víctimas.
"Pensamos que (el trato de Hadad) es una violación clara de la Primera Enmienda (de la constitución de los Estados Unidos)", dice Kary Moss, directora ejecutiva de la ACLU de Michigan.
Ya el gobierno federal está colaborando con agencias de los estados para establecer una licencia que permita manejar criterios uniformes -en realidad, por primera vez, una tarjeta de identidad. Cada uno tendría datos guardados electrónicamente en computadoras. Ahora 37 estados tienen tal requisito -usando información o códigos impresos magnéticamente, y algunos con huellas digitales o escanogramas de la retina o la cara.
En San Francisco, por más de un año, grupos de obreros indocumentados -quienes han tenido sus aplicaciones para licencias rechazadas- han estado protestando en las calles contra este abuso. Las marchas, casi semanales, a veces cuentan con centenares de personas, las más grandes de mil obreros, según
el Militante.
Hay más de nueve millones de "indocumentados"- la mayoría son Latinos -viviendo en el país.
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